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12 DOMINGO 16 10 2005 ABC Nacional Zapatero y Moratinos, en un momento de la rueda de Prensa que ofrecieron ayer, tras concluir la Cumbre Iberoamericana AFP La presión de EE. UU. logra que la Cumbre suavice los textos que agradaban a Cuba Zapatero califica de falsa polémica el debate sobre el uso de la palabra bloqueo b El Gobierno hizo nuevas gestio- nes con la Embajada de EE. UU. hasta lograr una declaración que dice que la relación con España es sólida, dialogante y progresiva LUIS AYLLÓN SALAMANCA. Los jefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos decidieron ayer modificar leve pero significativamente los comunicados especiales de la Cumbre de Salamanca que habían provocado la inquietud de Estados Unidos. La presión norteamericana logró que los líderes iberoamericanos introdujeran expresivos retoques en el comunicado acordado el jueves por los cancilleres, en el que se pedía el fin del bloqueo estadounidense a Cuba y se apoyaban las gestiones para que Washington extradite a Venezuela a Luis Posada Carriles, como responsable del atentado terrorista a un avión de Cubana de Aviación en 1976, que causó la muerte de 73 personas. Los líderes iberoamericanos aceptaron, finalmente, que en el título de ese comunicado se especifique que se trata de un bloqueo económico, comercial y financiero tal y como se decía en el texto del mismo, pero no en su encabezamiento. Durante la jornada de ayer, el Gobierno español desarrolló una intensa actividad en dos direcciones. Por un lado, para tranquilizar a Estados Unidos, con nuevas llamadas telefónicas del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y su número dos Bernardino León, al embajador norteamericano, Eduardo Aguirre. Por otro, para explicar a los periodistas los motivos por los que los mandatarios iberoamericanos daban luz verde a esos comunicados y especialmente al relativo a la con- dena de la ley Helms- Burton. En ese texto, más extenso que los adoptados en las últimas cumbres iberoamericanas, se habla por primera vez del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos a Cuba, en lugar de utilizar la palabra embargo como se venía haciendo. Esa redacción, a la espera de una aprobación definitiva, provocó la inquietud de Estados Unidos, expresada por su Embajada en Madrid, temerosa de que pueda ser interpretado como un apoyo a la dictadura cubana. Caracas confía en que se resuelva el veto para la venta de aviones SALAMANCA. El ministro venezolano de Defensa, Ramón Maniglia, señaló, en relación con el veto de EE. UU. a que España transfiera a Venezuela los componentes de fabricación norteamericana de doce aviones CASA C- 295- -noticia que adelantó ayer ABC- que espera que el asunto se resuelva en el marco de los acuerdos comerciales existentes Tanto Rodríguez Zapatero como fuentes del Gobierno venzolano aseguraron que la cuestión de la venta de patrulleras, aviones y buques asfalteros no fue tratada en el breve encuentro que mantuvieron el jefe del Ejecutivo español y Hugo Chávez. Maniglia insistió en que los aviones no son de combate sino para vigilancia y para llevar ayuda a las zonas más pobres del país. Tras la reacción norteamericana, portavoces gubernamentales distribuyeron entre los informadores el texto de la resolución 58 7 de la Asamblea General de la ONU de 18 de noviembre de 2003, suscrito por el Ejecutivo de José María Aznar, en el que se condena el bloqueo de Estados Unidos a Cuba. A él se refirió también el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la rueda de prensa final. Esa palabra es utilizada en la versión en castellano, mientras que en la versión inglesa se utiliza el término embargo Los portavoces justificaron la decisión de los mandatarios iberoamericanos de optar por la palabra bloqueo en el deseo de unificar los términos con las resoluciones de la ONU. Bloqueo económico Finalmente, en el título del comunicado final en que sólo se hablaba de bloqueo se incluyeron también, como en el texto, los adjetivos económico, comercial y financiero para evitar que pueda ser confundido con la acción de realizar una operación militar o naval consistente en cortar las comunicaciones de una plaza, de un puerto, de un territorio o de un ejército como se define en el diccionario de la Real Academia de la Lengua.