Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 16 10 2005 Opinión 7 MEDITACIONES EL PAÑUELO A NDA el cuatripartito (el tripartito más CiU) en pleno proceso de exaltación de Lluís Companys, primer (y único, por ahora) presidente del Estado Catalán, que él proclamó por su cuenta y riesgo subvirtiendo el orden legal de la II República. Con tal fin, ha urgido al Gobierno de Zapatero para que anule aquel juicio sumarísimo que terminó en el paredón y exigido, incluso, la devolución a Cataluña de un pañuelo y unos retratos del político catalán que están en dependencias de la Administración central. Como lo de Salamanca, pero en formato pequeño. Hace ahora un año, la vicepresidenta De la Vega rindió homenaje en Montjuic a Companys. Allí estuvo con Maragall. Ayer, ante el alboroto del Estatuto, no apareció por la ofrenda. No está el patio para fotos, analogías o pañuelos. MARCO AURELIO LEER Y PENSAR NI ESTATUT NI LONDON EL MERCADER DE VENECIA DE WILLIAM SHAKESPEARE Traducción de Luis Astrana Marín Alianza Editorial Madrid, 2005 152 páginas 5,77 euros Antisemitismo La película sobre El mercader de Venecia, cinematográficamente me parece poco más que digna, muy alejada de la formidableLooking for Richard. AunqueAl Pacino vuelve a brillarcomo un gigante. Entonces erael ambicioso rey jorobado, ahora es un tremendo Shylock, el judío prestamista. Tanto esa interpretación como el recuerdo de su fraseología inimitable mehan llevado a releer la obra de Shakespeare. Y curiosamente, contra lo que dicen comunidades judías, creo que la película, al poner sobre el tapete el inevitable pero indiscutible antisemitismo del gran drama, debe ser vista, porque la catarsis se origina hoy en sentido contrario al que la obra prevé. El exagerado odio de Shylock, nacido en Shakespeare en el contexto de un antisemitismo feroz, da ahora la vuelta, y el espectador de la película y curiosamente el lector de Shakespeare salen fortalecidos y a favor del judío; tamaña es la rabia vertida que Al Pacino, con su espléndida interpretación, no hace sino subrayar. Otra vez se muestra lo inútil de la corrección política en arte. Porque los signos, incluso los muy evidentes, cuando son grandes (y me refiero a Shakespeare) permiten ser leídos y vistos de otro modo. JOSÉ MARÍA POZUELO YVANCOS L profesor don Guillermo Jiménez Sánchez aún no era vicepresidente del Tribunal Constitucional. Preparaba oposiciones a cátedra de Derecho Mercantil. Cuando las cátedras se ganaban por concursos que garantizaban la calidad de cinco jotas de los discentes y no como ahora, que te las dan en el Todo a 100 de los amiguetes del partido. Daba sus últimos coletazos la dictadura, que creíamos que íbamos a derribar leyendo Cuadernos para el Diálogo y escribiendo en Triunfo Éramos compañeros de la recova de querer traer las gallinas de la libertad para nuestra patria. E íbamos a alguna inútil reunión para derribar la dictadura, en mi Seiscientos de segunda mano. Me detuve ante un semáforo en rojo. Y con la maestría de su gracia, Guillermo Jiménez Sánchez me dijo: -Si no les haces caso a las Leyes Fundamentales del Movimiento, ANTONIO ¿vas a respetar un semáforo? Anda, BURGOS tira para adelante, que vamos a llegar tarde para salvar a España... Y nos saltamos el semáforo. Al excelentísimo y muy constitucional señor doctor don Guillermo Jiménez Sánchez pongo por testigo de que me parece que estamos como entonces. Sólo que ahora la gente respeta los semáforos. Y hasta el carril bus- VAO. Es un milagro. Si no le hacemos caso a la Constitución, virtualmente derogada, y los que tenían que hacerla cumplir no abren la boca, y los que tenían que defender la integridad territorial de la nación callan, ¿cómo es que respetamos los semáforos? Le hacemos mucho más caso al Código de la Circulación que a la Constitución. En Cataluña y en las Vascongadas se le hace más caso a la norma de no hablar por teléfono mientras se conduce que al artículo 2 de la Constitución. Observo el incumplimiento de las normas de la Dirección General de Tráfico sólo en un lema. Aquel E que dice: Si bebes, no conduzcas la reforma del Estatuto Estatuto, ojo: e, ese, te, a, te, u, te, o; Es- ta- tu- to. No Estatut. Habremos de perder muchas otras guerras en materia de la integridad nacional para que nos demos ya por derrotados en la batalla de la lengua española. Suele ocurrir. En materia de terrorismo, el marcador de la lengua señala un resultado a lo San Marino: ETA, 6; Telediario, 0. Los locutores hablan como los etarras: lucha armada, comando, liberado, acción militar. Y en materia de separatismo, aunque la Constitución está aún en vigor, por más que muchos se la salten sin que el guardia de la porra les multe, y aunque el Estatuto de Autonomía está aún en vigor, es como si Cataluña hubiera ya alcanzado, al modo de los Entes Preautonómicos de la transición, la pretendida condición de ente pre- estatal Ya hemos aceptado y aprobado sin necesidad del pasemisí de las Cortes lo que pone en materia de lenguas esa papela que nos quieren meter doblada con la complicidad y el empujoncito del de la sonrisa de sesión continua. El catalán parece ya lengua oficial en toda España. De ahí que hayamos roto todos a naquerar en catalán, llamando Estatut, en una lengua ajena, a lo que debe ser Estatuto. Si en Lérida me insultan porque me niego a escribir Lleida en la hermosa lengua española y si en Gerona me acusan de catalanofobia porque no cometo la cursilada de decir Girona imagínense lo que pueden llamarnos si nos negamos a decirle al Estatuto ese mote de Estatut Eso será allí. Aquí es Estatuto de todas, todas. Ni el Estatuto ha sido aprobado ni la Constitución, por más que lo disimulen algunos, ha sido derogada. Por tanto, el catalán no es lengua oficial en todo el Reino de España, sino sólo en una parte, la que no quiere ser España. Y si yo escribo en español tengo que decir Estatuto y no esa puñalada trapera de Estatut. Como digo Londres y no London.