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ABC SÁBADO 15 10 2005 Madrid 35 Un mes sin rastro del asesino del ciclista de Tres Cantos Los investigadores no cierran la puerta a ninguna hipótesis, desde el crimen al atropello accidental b Las pesquisas por la muerte del ciclista van en paralelo a las del empresario Santiago Fiel, cuyo cadáver también apareció quemado un mes y medio antes C. HIDALGO MADRID. Tal día como hoy, hace un mes, el tiempo se le paró para siempre a Francisco José Quintana Calvo, de 38 y vecino de Tres Cantos. A él le arrebataron su bien más preciado, la vida, pero para su asesino- -o asesinos- -comenzó la cuenta atrás. Son treinta días en los que este truculento suceso ha mantenido en vilo a la familia y allegados del joven, a la sociedad, pero también a la Guardia Civil, encargada de la resolución del asunto. Se ha hablado de múltiples hipótesis. Casi todas, tan verdaderas las unas como las otras; pero ninguna probada. Ha pasado un mes y la Policía Judicial sigue con su intenso trabajo, y piden calma, prudencia y paciencia. No les falta la razón. Un crimen de estas características no es tarea fácil, de modo que, aunque las investigaciones progresan, siguen abiertas todas las pautas de investigación, incluida la del atropello accidental. A corto plazo no se esperan detenciones, informaron fuentes de la investigación. El hallazgo, un mes y medio antes, de otro cuerpo carbonizado en el término municipal de Alcobendas abrió la espita de que ambos crímenes pudieran tener relación entre sí. Sin embargo, según ha podido saber ABC, la investigación del asesinato del empresario Santiago Fiel, vecino de La Moraleja, transcurre de manera paralela a la de Paco Quintana Asimismo, en la forma, bien es verdad que los dos crímenes guardan semejanzas; pero en el fondo distan demasiado. Uno, un hombre de negocios, con un alto poder adquisitivo y que portaba miles de euros consigo en el momento en que le mataron; el otro, un chico de clase media, informático de profesión y que, cuando abandonó su casa la tarde del 15 de septiembre, tan sólo llevaba su recién estrenada bicicleta y el teléfono móvil. Uno de los puntos rastreados por la Guardia Civil para dilucidar el itinerario que siguió Francisco sia Evangélica, a la que pertenecía. Fueron tres días de una tremenda angustia. Hasta el domingo 18. Esa tarde, una mujer que pasaba por un paraje del municipio de El Molar, a unos 20 kilómetros de Tres Cantos, realizaba el brutal hallazgo: el cuerpo sin vida de un hombre parcialmente quemado y totalmente desnudo. Las pruebas de ADN no dejaron lugar para las dudas: se trataba de Paco. La investigación dio entonces un giro de 180 grados. La Policía Judicial de la Guardia Civil tomó las riendas del asunto y reclamó el listado de llama- CHEMA BARROSO das del fallecido a una compañía de telefonía móvil. También intervino el disco duro de su ordenador personal y el del trabajo, donde sólo halló poemas a su esposa y fotos de su pequeña hija de 6 años. Señales de violencia La autopsia constató que Paco tenía restos de carbono en los pulmones, lo que indica que aún respiraba cuando le rociaron dos litros de gasolina, especialmente sobre la cara y las manos, para dificultar su identificación. Asimismo, su espalda, que no padeció las consecuencias de la gasolina, sí presentaba tres pequeñas quemaduras, a la altura del abdomen, que bien pudieron ser fruto de que le apagaran cigarros o de chinarros quemados en el mismo lugar donde le abandonaron y abrasaron vivo. También tenía diversos golpes en el cuerpo, que bien pudieron tratarse de un atropello o de que recibiera una palilza. Paralelamente, se investigó a su entorno más cercano, personal y laboral, sin encontrar el mínimo indicio de asuntos turbios en torno a su vida. Paco era un chico totalmente normal y sin relación aparente con el mundo de la delincuencia. La hipótesis del atropello accidental, en un principio, fue prácticamente desechada, pese a que se encontraron restos de una visera de ciclista cerca del Castillo de Viñuelas, por donde se supone que fue a pasear con su bicicleta. Pero ni siquiera está claro ese itinerario. Todo son lagunas. Francisco José Quintana Calvo Su última llamada Las pistas en el caso del ciudadano tricantino se pierden a partir de la última llamada que realizó a su esposa. Eran sobre las seis y media de la tarde: He salido con la bicicleta y llegaré a casa en un par de horas le dijo. Y nada más se supo. Pasaron las horas, y Paco ya no respondía a las llamadas; incluso llegó un momento en que su móvil estaba desconectado. Muy probablemente, ya estaba muerto. Pero nadie sabía entonces a ciencia cierta qué había pasado con él. Así, empezó una enorme búsqueda, en la que se implicaron efectivos de la Guardia Civil y de los servicios de emergencias, pero también sus numerosos amigos, vecinos, compañeros de trabajo y también miembros de la Igle- Ni ladrones de bicicletas ni red delictiva, aunque le mataron varias personas El abanico de hipótesis ha sido tan amplio como la curiosidad que ha levantado este crimen. Lo que sí descartaron los investigadores casi desde un primer momento fue que a Paco le matara una banda de atracadores de bicicletas que había estado operando por la zona de Soto de Viñuelas, área residencial de las afueras de Tres Cantos, durante el pasado mes de julio. Asimismo, las características del crimen hacen descartar también la actuación de una red de delincuentes que se dedicara a este tipo de asesinatos. Mientras que la muerte del empresario Santiago Fiel parece responder a un secuestro exprés la de Paco, en cierto modo, se mueve más en el terreno del arrebato de alguien que le atropellara y se asustara ante el hecho cometido o fruto de una discusión acalorada. Lo que sí parece evidente es que a Quintana le dieron muerte dos o más personas. Al menos, tuvieron que ser esas tantas las que participaran en su asalto, asesinato y posterior traslado al paraje de Rascambres (El Molar) donde le quemaron. Y todo, sin levantar la más mínima sospecha de ningún testigo.