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34 Madrid SÁBADO 15 10 2005 ABC Amenazó con agredir a los rehenes en caso de que no le facilitaran un vehículo con el depósito completamente lleno (Viene de la página anterior) Nerviosos y asustados. Así se encontraban ayer los trabajadores del restaurante atracado en una jornada en la que no han precisado de ayuda psicológica, pero sí tres días libres. El suceso revela, según los comerciantes de Sol, la inseguridad y la caída de ventas que sufren sas de los nervios, se percatan de que el arma no es de fuego, sino de aire comprimido, pero deben obedecer a la orden del asaltante y agruparse todos en la parte baja del restaurante. Es entonces cuando Prieto Gómez se hace con uno de los cuchillos de cocina del propio establecimiento de restauración. Los minutos transcurren con una lentitud horrible, hasta que un viandante se percata de lo que está ocurriendo en el interior del restaurante, ubicado junto a la plaza más transitada de todo Madrid, la Puerta del Sol, concretamente, en el número 1 de la Calle Mayor, esquina a la del Correo. Es este testigo quien avisa a la Policía Nacional, que inmediatamente manda una patrulla del distrito de Centro para ver qué ocurre. En muy poco tiempo, los agentes se personan en el lugar y consiguen hacer tiempo suficiente como para que lleguen refuerzos y que la situación no se le vaya al atracador de las manos. Incluso uno de los policías, como resulta habitual en este tipo de situaciones de extrema tensión, actúa como comisionado y mantiene una conversación con el individuo. Carlos Prieto Gómez exige que pongan a su disposición un vehículo con el depósito de combustible hasta arriba y que la Policía desaparezca inmediatamente de la zona, para poder escapar de manera segura. Y amenaza: si no lo hacen así, no dudará en agredir a alguna de las cinco personas que se encuentran retenidas como rehenes dentro del local. Algunos compañeros nos echamos encima y conseguimos reducir al tipo TEXTO: JOSÉ M. CAMARERO Despliegue sanitario Cada minuto que pasa resulta una eternidad para los rehenes, algunos de ellos, de origen extranjero. La Policía se vio en la situación de cortar el tráfico rodado en los alrededores de la Calle Mayor. El Samur- Protección Civil desplegó diferentes efectivos y sanitarios, por si había que lamentar alguna baja. Mientras, la negociación no daba sus frutos. Por ello, miembros de la Sección Especial de Reacción y Apoyo de la Policía Nacional, conocidos como los Centauros penetraron de manera rápida y contundente en el establecimiento. Lo pudieron hacer después de que uno de los empleados del negocio empujara al atracador cuando estaba cerca de la cristalera, para reducirle. En un primer momento entraron dos agentes; uno de ellos realizó dos disparos al techo para confundir al atracador, y lo consiguió. El atracador arrojó las dos armas que portaba al suelo y se entregó tras un forcejeo. Los empleados recibieron la asistencia de los psicólogos del Samur. Todos tenían crisis de ansiedad. Aunque primero tomó el caso el Grupo XXI de la Brigada Provincial de la Policía Judicial, es el Grupo XIII el que ha cogido las riendas del caso y se encuentra realizando la investigación. MADRID. La ansiedad y la incertidumbre les invadió durante la hora y media que duró el atraco; sin embargo, esta angustia no les impidió plantar cara al secuestrador y contribuir a su detención por la Policía. Uno de los empleados reconstruía el suceso, todavía con algo de miedo en el cuerpo. Ante la insistencia del atracador, le dimos el dinero de la caja registradora afirmaba el único trabajador que habló para los medios. También reconoce que sufrieron momentos muy difíciles de olvidar. Pasamos verdadero miedo al darnos cuenta del lío en el que estábamos. Una de las compañeras había llamado a la Policía y ahí se montó Se da la circunstancia de que la primera llamada de alerta vino de un testigo que se encontraba en el exterior del local, según la Policía. Sea como fuere, el trabajador aseguró: Unos compañeros y yo nos echamos encima y conseguimos reducir al tipo subraya con cierto aire de satisfacción en su mirada tras la hazaña realizada para abortar el atraco. Es una reacción sorprendente para quienes no están acostumbrados a tratar con los ladrones, a pesar de que se encontraban en Sol, una de las zonas más castigadas por este tipo de delincuencia, aunque también es verdad que el establecimientos sólo llevaba abierto nueve meses. Algunos trabajadores fueron atendidos tras sufrir crisis nerviosas AYUNTAMIENTO Un despliegue policial nunca visto Desde uno de los escaparates de El Corte Inglés, uno de los guardias de seguridad de esta empresa comenta que, a pesar de que siempre hay líos en la Puerta del Sol, él nunca había visto un despliegue policial tan importante como el que se produjo tras el atraco del establecimiento de comida rápida. Cerraron la plaza para el tráfico rodado y rodearon el Kentucky comentaba uno de los vigilantes de los almacenes. Es probable que se movieran tantas unidades porque tenía un arma de fuego afirma este joven, para quien el suceso le sirvió para tener una noche mucho más calmada sobre todo por la masiva presencia policial por el atraco. que ya están más que acostumbrados a una realidad, la de los robos y los atracos, que, dicen, es su día a día. En un establecimiento de comida rápida cercano al Kentucky Fried Chicken, la responsable, Míriam Sagrado, comenta que ellos ya lo tienen más que asumido El problema- -prosigue- -es que los ladrones ya tienen más que conocidos tanto los movimientos de la Policía como nuestra rutina de trabajo por lo que saben cuándo pueden actuar. Jornada de descanso La normalidad era la tónica predominante en el restaurante de la cadena Kentucky Fried Chicken durante toda la jornada de ayer. Por ahora, el negocio no se ha resentido señalaba a ABC Antonio Repullo, uno de los encargados del establecimiento, que la noche del jueves no se encontraba en el lugar del suceso. Eso sí, los empleados que sufrieron el atraco no trabajarán durante tres días. Se merecen algunas jornadas de descanso relata. Incluso el Samur nos ha llamado hoy por ayer para saber si necesitaban ayuda psicológica aclara el encargado, quien confirmó que ayer mismo habló con todos ellos para conocer cuál era su estado de ánimo. En el establecimiento, algunos empleados reconocen que, si se hubieran visto en la situación, no sabrían cómo reaccionar. No estamos acostumbrados a ésto, porque nos limitamos a trabajar comenta uno de ellos, quien valora positivamente la actitud de todos sus compañeros ante el atracador. Esta inexperiencia contrasta con la de decenas de comerciantes de la Puerta del Sol y sus calles aledañas, Vivir con el miedo en el cuerpo La inseguridad también es esgrimida por una de las encargadas de una de las perfumerías situadas en la Puerta del Sol y cercana al restaurante de comida rápica que se ha visto envuelto en este suceso. Aquí, la frase que comentan nuestras clientas es ten cuidado con el bolso y eso que no están en la calle, sino dentro de la tienda Para esta responsable, que prefiere ocultar su nombre, la seguridad que hay en Sol es malísima Asegura que también han sufrido varios atracos como el de Kentucky- aunque sin armas de fuego aclara- -y que se resignan ante la actuación de los ladrones. No merece la pena denunciarlos ni salir corriendo detrás de ellos si te roban algún artículo asegura la responsable de este establecimiento, que no presenció la escena porque ya habían cerrado. Sí que estuvo allí presente Daniel, el responsable de uno de los quioscos de prensa de Sol. De repente- -según comenta- -comenzaron a aparecer policías y yo me refugié en el quiosco por si pasaba algo Todos aseguran que tienen que vivir con un miedo convertido en rutina. Pasamos verdadero miedo al ver el lío en el que estábamos relata uno de los empleados del establecimiento Los comerciantes de Sol recuerdan que la plaza se ha convertido en una zona muy insegura