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16 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN SÁBADO 15 10 2005 ABC La controversia sobre el nuevo Estatuto de Cataluña agita las aguas del PSOE, cuyos presidentes autonómicos se mueven entre la defensa de sus convicciones y el dictamen que sobre ellos emitirán las urnas en el año 2007 Turbulencias territoriales en el PSOE TEXTO: GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. Un consumo de cigarrillos mayor del que acostumbraba hace pocos meses es el único signo externo que delata preocupación en José Luis Rodríguez Zapatero ante una coyuntura política- -el Estatuto catalán y la avalancha de inmigrantes en Ceuta y Melilla- -que pone a prueba su liderazgo y credibilidad. En pleno maremoto político el presidente del Gobierno transmite un estado de ánimo de sosiego y fe ciega en la grandeza del debate democrático para encauzar una controversia que también agita las aguas de su partido. Esta agitación interna es producto de la dualidad centralista y federalizante consustancial al PSOE- -su estructura orgánica es formalmente federal, aunque su funcionamiento práctico ha sido tradicionalmente centralista- pero a ella no es en absoluto ajeno el horizonte próximo de las elecciones autonómicas de 2007, en las que los presidentes regionales socialistas se juegan su cuota de poder. Unos más que otros. El andaluz Manuel Chaves, a quien el PSC intentó hasta la extenuación convencer para que optara a liderar el PSOE tras la dimisión de Joaquín Almunia, se ve obligado a conciliar su doble condición de presidente del partido- -el fiel moral de la balanza en la tradición de Ramón Rubial- -y de presidente de Andalucía- -el peso capaz de inclinar el resultado de unas elecciones generales y la comunidad puente por su capacidad de integrar con naturalidad el doble sentimiento andaluz y español- Y el extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra, el españolista por antonomasia, sabe que el discurso del orgullo extremeño que no acepta dádivas es un seguro de éxito electoral. Más aún, cuando tilda de desleal con el socialismo a quien se empeña en ponerle como ejemplo perfecto de dadivoso. El presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, durante el desfile de la Fiesta Nacional cribe un acuerdo con el PP manchego en contra de la pretensión de Cataluña de ser reconocida como nación es también porque la aritmética regional le obliga a un entendimiento con aquel partido para sacar adelante su propia reforma estatutaria. En una tesitura similar, aunque con el handicap de encontrarse en la oposición, está el madrileño Rafael Simancas, consciente de que las próximas serán su última oportunidad de ser presidente de la Comunidad de Madrid y de que el electorado madrileño es mayoritariamente españolista También disciplinado al rechazar un pacto con el PP similar al de Castilla- La Mancha porque sabe que buena parte de sus expectativas pasan por el grado de implicación que Zapatero y la dirección federal del PSOE decidan tener en la campaña madrileña. Acostumbra a decir Zapatero que es inimaginable que vaya a romper España alguien que, como él, procede de un antiguo reino que fue su embrión. Y, ante la complejidad de la situación que afronta, exhibe su optimismo antropológico una categoría vital que comparte con Pasqual Maragall. dos a los órdagos políticos y a salir bien parados de las situaciones más comprometidas. Pero, en esta ocasión, para lograrlo, necesitan ir de la mano. Y, aunque Maragall ha asumido la necesidad de flexibilizar las reivindicaciones del Estatuto tras su franca conversación con Zapatero en La Moncloa, les separan visiones conceptuales. Así, mientras que Maragall sueña con una España nación de naciones Zapatero piensa que esta idea de Anselmo Carretero nunca ha tenido la fuerza de traspasar las lindes de la construcción teórica. Ahora Zapatero maneja fórmulas alternativas- -hasta ocho, llegó a decir el día de la Fiesta Nacional- -para compatibilizar el sentimiento español y el sentimiento catalán de lo que es una nación. Pero en este debate, incluso Maragall admite que el momento de mayor esplendor de Cataluña- -primeros del siglo XX- -coincidió con el fracaso estrepitoso del federalismo en España. IGNACIO GIL Entre la convicción y la aritmética Al rebufo de los dos únicos presidentes autonómicos que hoy por hoy pueden ser catalogados de barones del PSOE- -por sus repetidas victorias electorales y por su proyección nacional- esprintan otros presidentes autonómicos y algún aspirante, conscientes de que, como confiesa abiertamente uno de ellos, lo que pase con Cataluña tiene repercusiones electorales para mí Así, el castellano- manchego José María Barreda, presidente sin haber ganado las elecciones, es plenamente consciente de que la hegemonía de José Bono se asentó en gran medida en su capacidad para atraer el voto conservador en una comunidad en la que, hasta que apareció él, nunca en la historia de España había gobernado la izquierda. Sin que ello ponga en entredicho sus convicciones políticas, si sus- Además, la argumentación sobre la que el Gobierno catalán sustenta su pretensión de rebajar su solidaridad económica con el resto de los territorios de España adolece de rigor conceptual. El tripartito- -ahora cuatripartito parlamentario, tras el pacto estatutario con CiU- -traza un paralelismo entre Alemania y Cataluña: si la ayuda de Alemania ha sido determinante para el desarrollo de España, pero ahora la economía española crece más que la alemana, que paga el coste de su reunificación nacional, la ayuda de Cataluña ha sido determinante para el desarrollo de otras comunidades más pobres, pero- -salvo en 2005- -en los últimos años ha crecido menos que la media nacional y soporta déficits comparativos- -Extremadura dispone hoy de más ordenadores por aula que Cataluña- La trampa es que la Unión Europea es, en todo caso, confederal antes que federal, y España sólo es auténticamente federal en la descentralización del gasto. Diferencias conceptuales Si Zapatero, cuando casi nadie apostaba por que pudiera doblar el pulso a José Bono en su disputa por el liderazgo del PSOE, espetó al hoy ministro de Defensa: Yo nunca he perdido un congreso y luego ganó a la primera las elecciones generales, Maragall recuerda en estos días que he sido siempre el más votado en todas las elecciones a las que me he presentado Ambos dirigentes están acostumbra- Lo que pase con Cataluña tiene repercusiones electorales para mí confiesa un dirigente territorial del PSOE Las diferencias conceptuales sobre España entre Zapatero y Maragall se pusieron de relieve en su franca entrevista La consigna: pacto, pacto, pacto Si les separan aspectos conceptuales, les une una trayectoria de pactos. Maragall fue alcalde de Barcelona durante catorce años sin mayoría y Zapatero gobierna España sin mayoría, como el propio Maragall en Cataluña. Ambos son especialistas en pactos, y el pacto es la palabra talismán para salvar la coyuntura y el proyecto. La consigna que el día 5 salió del palacio de La Moncloa, tras la entrevista entre ambos, fue: pacto, pacto, pacto La que Zapatero propugnó al hilo de ésta una semana después como complemento fue democracia, democracia, democracia