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ABC VIERNES 14 10 2005 Cultura NOBEL A UN PUNZANTE CRÍTICO DE LA POLÍTICA OCCIDENTAL 59 UN VIEJO JOVEN AIRADO IGNACIO GARCÍA GARZÓN mediados de los años 50 un escalofrío de rabia generacional y social sacudió la escena británica. Un grupo de jóvenes dramaturgos, a los que enseguida se les adjudicó la etiqueta de airados, cargaba sus obras con la ácida munición tomada de la calle misma, miraba de frente los asuntos que más inquietaban a la sociedad del momento y asumía la angustia existencial inherente al siglo añadiéndole matices reivindicativos. John Osborne, Arnold Wesker, Selagh Delaney, John Arden, Ann Jellicoe y Harold Pinter formaban parte de esta oleada generacional que tuvo una ebullición cinematográfica paralela en el denominado free cinema en el que figuraban Tony Richardson, Karel Reisz, Lindsay Anderson, John Schlesinger y John Boorman. Los jóvenes airados, en su mayoría de modesta procedencia familiar y habitantes de los suburbios industriales de las grandes urbes inglesas, habían forjado sus armas teatrales en las fraguas del viejo Brecht, aunque el filo realista de algunas de sus obras estuviera patinado con esencias del teatro del absurdo. El Nobel al londinense Harold Pinter- -autor, actor, director, guionista cinematográfico- -tiene sin duda un matiz de reconocimiento a ese grupo, dentro del que Pinter es probablemente el de mayor peso y alcance dramáticos por su originalidad, su desenvoltura para la experimentación, su sabiduría en materia de estructura teatral y por haber sabido encarnar como ningún otro el espíritu de incomunicación, acobardado, ambiguo y deshumanizado con que se visten en nuestra época las relaciones personales. En sus trabajos para la escena, según subrayan los manuales, es perceptible la huella de autores como Samuel Beckett, Jean Genet, Antonin Artaud y Eugène Ionesco, pero también, y muy principalmente, la del gran Anton Chéjov, esa presencia latente en los cimientos de la sensibilidad moderna, que se hace evidente en la habilidad de Pinter para poner de manifiesto las fracturas existentes entre lo que se piensa y lo que se dice, y los difusos límites establecidos entre lo verdadero y lo falso, entre lo vivido y lo recordado, entre lo real y lo imaginado. Al hacer transitar sus obras por estos raíles de ambigüedad, Pinter consigue inocular semillas de duda en el ánimo del espectador, inquietarlo con sutiles punzadas de angus- A tia que llegan a la raíz de las convicciones y el sistema de valores, una sorda vibración percibida como amenaza, pues bajo esa realidad que aborda con aparente talante naturalista, son perceptibles el tumultuoso universo de los deseos escondidos y la vasta tierra de los sueños sin cumplir. En 1957, estrenó su primera obra, La habitación a la que siguieron La fiesta de cumpleaños (1958) El portero (1960) El montacargas (1960) Retorno al hogar (1965) Silencio (1969) Viejos tiempos (1971) Tierra de nadie (1975) Traición (1978) El invernadero (1980) Un nuevo orden mundial (1990) y Ashes to ashes (1996) entre otras. Algunos de los mejores montajes de esas obras han llevado la firma del prestigioso Peter Hall o la del propio Pinter, un autor que se siente próximo a las más recientes promociones del teatro británico; ejemplo de ello es su recordado gesto de entregar personalmente una carta de apoyo a la malograda Sarah Kane, por, según es- cribió, atreverse a mirar de frente al horror, cuando desde diversos estamentos se trituraba a la joven autora debutante por su feroz Blasted que conmocionó la escena británica en 1995. Como anota Eduardo Pérez- Rasilla en la monumental Historia del Teatro Español dirigida por Javier Huerta Calvo (Gredos. Madrid, 2003) el autor español en el que tal vez más perceptible sea la huella de Pinter es José Sanchis Sinisterra, nombre al que añade Marcos Ordóñez A pie de obra Alba, Barcelona, 2003) los de Josep Maria Benet i Jornet y Lluïsa Cunillé. Nuria Espert Actriz y directora de teatro Ha hecho una especie de lenguaje clave que me electriza y que a veces me hace reír. Es un autor que ha dado un gran impulso al teatro contemporáneo