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56 VIERNES 14 10 2005 ABC Cultura y espectáculos Harold Pinter: Irak es sólo un símbolo de la actitud de Occidente hacia el mundo El Nobel, que ha abandonado el teatro, reconoce que está muy implicado políticamente sitúa al nuevo Nobel de Literatura como el máximo exponente del teatro dramático inglés de la segunda mitad del siglo XX C. VILLAR MIR E. J. BLASCO ESTOCOLMO LONDRES. Horace Engdahl, secretario permanente de la Academia Sueca, anunció ayer a las trece horas en punto que había sido concedido el Nobel de Literatura al autor inglés Harold Pinter (Londres, 1930) que desvela el abismo y se abre paso en el espacio cerrado de la opresión El silencio previo al anuncio fue roto por los aplausos de algunos periodistas ingleses recién llegados a Estocolmo y, más tarde, por murmullos de sorpresa y desencanto. Un solo reportero se atrevió a preguntar a Engdahl la opinión de la Academia sobre la dimisión de Knut Ahnlund y si se había comentado durante la Junta la crisis abierta en esa casa, pero bastó un gesto del secretario permanente para poner fin a toda esperanza de respuesta. Sobre Pinter, comentó que cuando le llamó por teléfono minutos antes para comunicarle que había sido distinguido con el Nobel casi no pudo hablar de la emoción Le calificó como el dramaturgo más relevante de nuestra época Minutos más tarde comenzaron las acab La Academia Sueca loradas discusiones en todos los idiomas, los comentarios ácidos y las críticas abiertas a la Academia por haber otorgado el más famoso galardón de las letras a un dramaturgo y actor, y no a un verdadero literato, prosista o poeta Un desastre para la literatura Los críticos literarios y algunos editores de renombre como Dorotea Bromberg, que tiene en su poder cuatro premios Nobel (Octavio Paz, entre otros) declararon sentir profunda tristeza por la concesión y declararon la gran desilusión que para el selecto mundo de los aficionados a la lectura supone ese galardón, que calificaron de un desastre para el libro, para la literatura y para los lectores Muy pronto supimos que no hay una sola obra de Harold Pinter traducida al sueco, aunque, sin duda, muy pronto podremos disfrutar de ellas en la escena del Dramaten En las tertulias televisivas y radiofónicas dedicadas a la cultura, los entendidos en la materia reconocieron no haber leído nada de Pinter, pero, basándose en los comentarios de Engdahl, intentaron analizar la obra del premiado. Los comentarios fueron muchos y sabrosos. Vuelve a tacharse a los dignos miembros de politizar el premio, al ser Pinter uno de los más duros críticos de la guerra de Irak y de Afganistan, que, además ha calificado de crimi- Harold Pinter, con hematomas y un bastón, en una imagen tomada ayer en Londres nales a Bush y a Blair. Se dice que la vetusta institución no solamente ha perdido la brújula, sino que se ha olvidado de que alrededor del mundo hay docenas de monstruos de las letras Preferir a un hacedor de cuentos, quien, para infortunio de los seguidores de la buena literatura, no ha escrito una sola novela, es un sacrilegio Desde la puerta de su casa de Londres, Harold Pinter sugirió ayer, nada más conocer la decisión de la Academia Sueca, que la conjunción de literatura y política en su vida y en su obra puede estar detrás de la concesión del Nobel. He estado escribiendo obras durante cincuenta años y también estoy bastante implicado políticamente. No estoy del todo se- PRECEDENTE SENTADO FERNANDO ARRABAL omo tísicos de la escena, desde hace casi medio siglo, nos entendemos. Y nos escribimos a la sombra de Samuel Beckett. Cuando Pinter me comunicó la noticia de que abandonaba el teatro por la poesía, comprendí que entraba en el Renacimiento. Acaba de obtener la segunda distinción de la época (Ionesco dixit) La primera y mejor Trascendente Sátrapa la atribuye discretísimamente el Colegio de Patafísica sin haberse equivocado nunca. ¡Qué esperanza para su porvenir! En Pinter hay carniceros divinos C y tortilleros humanos. Pinter es el agonizante resucitado. Pinter es detonador de connotaciones. Pinter es triturador de la lengua al abordaje. Pinter es depositario del arte y del arti ficio. Pinter es alfolinero de metáforas y metamorfosis. Pinter hace novillos lejos de las vacas sagradas. Pinter no se deja seducir por la mueca patética y mimética del manda más y piensamenos. Pinter requiere noches de amor loco con cuerdas. Pinter vadea de noción a emoción. Pinter trasmuta sentidos y pitidos. Pinter medita sobre el amor carnal y anal; Pinter conjuga el amor místico y mítico. Pinter escucha el crepitar de los arra balescopistas. Pinter sabe de apotegmas de vigor y rigor. Pinter es desacralizador del sacrum y del culo. Pinter cuando canta, encanta. En Pinter los teatros mutantes lucen asirios inmutables. En Pinter los haikus de motivos son el retrato y el retrete del emperador y el quinto. En Pinter el portero magina patafísico las excepciones. Y el sentado registra calabacín sus calabacinadas. En Pinter el portero agoniza en su renacimiento. Y el sentado ambula en un trayecto trotón. En Pinter el portero reconcilia sin rencor a los irreconci liables. Y el sentado con rencor plañe sentado e interminable. En Pinter el portero vive su destierro entre aterradores. Y el sentado se amustia en monotonías. En Pinter el portero anuncia la muerte del cadáver exquisi to. Y el sentado renuncia mezquino y aflautado. En Pinter el portero educa su autismo del ritmo y de la ri ma. Y el sentado entontece sin enloquecer. En Pinter el portero improvisa con la esencia de la existen cia.