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ABC VIERNES 14 10 2005 29 Müntefering y Steinmeier forman la guardia pretoriana socialdemócrata en el futuro gobierno de Angela Merkel Guerrilleros islamistas chechenos lanzan una operación de asalto en la república caucásica de Kabardino La limpieza de la consulta intenta ser garantizada por 170.512 observadores iraquíes, pero su legitimidad se ha convertido en una cuestión casi filosófica De cómo organizar un referéndum en el país más difícil del mundo TEXTO: A. SOTILLO FOTO: REUTERS REUTERS pia en el sur del país no es tan cerrado como parece en la actualidad. El clérigo Moqtada al- Sadr está a favor de un Estado fuerte y centralizado. También teme que la Constitución rompa el país. Y si un día Al- Sadr se decide a jugar en serio la carta de la participación política, éste conseguiría una representación considerable en el Parlamento. Algo parecido podría decirse del chií laico Iyad Alaui, aunque está por ver qué resultados conseguiría su partido en el futuro. Pero, por el momento, lo milagroso sería que se pusieran de acuerdo tan heterogéneas fuerzas. BAGDAD. Irak es el país más difícil del mundo para celebrar un referéndum con garantías, pero los iraquíes que intentan organizar el evento se lo toman muy en serio. No habrá observadores de organizaciones internacionales. Se da por descontada la presencia no invitada de los terroristas. Y apenas hay experiencia en este tipo de acontecimientos. Pero la gigantesca plantilla formada por 1.200 funcionarios y voluntarios de la Comisión Independiente Electoral se las ingenia para buscar garantías al referéndum constitucional, que será vigilado por 170.512 observadores, de los que 117.479 han sido asignados por los propios partidos políticos iraquíes, 52.367 por entidades locales, y 666 por organizaciones no gubernamentales extranjeras. Las tropas norteamericanas transportarán las papeletas e intensificarán sus misiones de patrulla. Pero la vigilancia de los colegios electorales dependerá del Ejército y la Policía iraquíes. Los 35 consejeros técnicos de la ONU procurarán que la consulta se ajuste a parámetros internacionales. Y un equipo de coordinadores independientes iraquíes intentará dirigir el cotarro. Adil al- Lami, jefe de la Oficina Electoral, nos asegura que ningún miembro del consejo directivo podría ocupar su puesto si estuviese vinculado a un partido político. Pero la mayoría pertenece a esa pequeña elite de hiperoptimistas intelectuales que no pierden la esperanza en que, al final de toda esta tragedia, se abra un horizonte resplandeciente en su país. Un paciente depositaba ayer su voto en el hospital Yarmuk, en Bagdad fascista sentencia... Y entonces me convertí en opositor de un Gobierno al que apoyaban EE. UU. y las potencias occidentales Cuando Sadam declaró la guerra a Irán, Hindawi se refugió en las montañas con los kurdos de Masud Barzani. Tras el conflicto, se trasladó al Líbano, donde se inició en la profesión de periodista. Y como el Líbano tampoco era un país muy apropiado para sentar cabeza, terminó instalándose en Francia. Aquí retomó sus estudios de filosofía y se doctoró con una tesis sobre Hegel y el Islam Colaboró con Amnistía Internacional y con organizaciones de derechos humanos auspiciadas por la ONU. Pero sintió de nuevo la llamada del periodismo y, en 1995, trabajó para una agencia internacional de noticias en Bruselas. No era militante de ningún partido, pero se había convertido en el típico opositor más o menos liberal al régimen de Sadam, errante por la vieja Europa. Regresé a Irak después de la invasión; y aquí me quedaré pase lo que pase nos dice. Informados de su excesiva biografía, le preguntamos sobre la legitimidad del referéndum y de todo el proceso político improvisado tras la invasión norteamericana. Sistani aboga por el sí En el presente, entre los chiíes las cosas están mucho más claras después de que su líder espiritual, el ayatolá Sistani, abogase a favor del sí Al igual que entre los kurdos, a quienes les parece bueno todo lo que contribuya a su paulatina independencia. La insurgencia suní dio ayer su primer aviso de que no le gusta nada la decisión del Partido Islámico, al colocar un artefacto explosivo en la sede de la organización en Faluya. Y aunque la jornada fue de las catalogadas de inusualmente tranquilas el balance de muertos fue también considerable. Murió un soldado norteamericano por una bomba en Dujail. Perdieron la vida tres policías y cinco civiles en Kirkuk, Mosul y Ramadi. Fueron heridos ocho policías en un ataque a una comisaría de Bagdad, y secuestrados dos turcomanos en Kirkuk. Más vale ser pragmático La historia de Abdul Husein Hindawi, también miembro del consejo directivo, es sintomática. Después de proporcionarnos cientos de cifras y detalles técnicos, mientras charlamos de los problemas del país y de las vueltas que da la vida, nos confiesa: Yo no milito en ningún partido, pero en mi juventud fui un romántico. Y todavía hoy soy un izquierdista antiimperialista... pero de los que creen que, con el imperio norteamericano, más vale ser pragmático Esta declaración de principios sólo puede entenderse si se conoce su exuberante biografía. En su juventud universitaria, en los años sesenta, militó en la Nueva Izquierda, un movimiento de simpatías comunistas o progresistas, pero antisoviético y antiimperialista, que fue aplastado por el régimen de Sadam. Un régimen El fin de las ideologías Y Hindawi recurre entonces a sus estudios filosóficos: Ya Hegel dice que los imperios son una fuerza motriz e inevitable de la historia. Hay que reconocer que Estados Unidos es un poderoso imperio, e Irak un país muy débil. Y ante esta realidad, hay que ser pragmáticos y ver qué podemos obtener del imperio norteamericano. Si podemos celebrar unas elecciones democráticas, hay que aprovechar la oportunidad. En un país tan frágil, más vale aceptar el fin de las ideologías Hombres como Hindawi no arrastran masas. No muchos iraquíes podrían seguir el hilo a sus reflexiones. Pero él es uno de los más entusiastas de este peculiar proceso electoral.