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ABC VIERNES 14 10 2005 Opinión 7 mesa terrorismo, narcotráfico y delincuencias organizadas, con sumarios muy importantes cuyo éxito depende, por ejemplo, de intervenciones telefónicas no siempre bien acordadas y que luego pasan factura con condenas menores para grandes delincuentes. LA ESPUMA DE LOS DÍAS Tenemos sobre el papel una jurisdicción perfecta, sí, pero cuya eficacia exigirá de nuestros jueces y fiscales dotes divinas, para superar las barreras del espacio y del tiempo y también las fronteras de las soberanías estatales, para recabar pruebas y testigos, concretar acusados e implicar a los gobiernos locales. No entremos en los medios materiales y humanos que absorbe, siempre limitados en una Audiencia Nacional que tiene sobre la Y ahora, ¿qué? El máximo resultado que la Audiencia Nacional ha podido ofrecer a las víctimas de las dictaduras- -y quedan unas cuantas tiranías, algunas en activo, pendientes de pasar por taquilla- -es una especie de justicia placebo, basada en buenas apariencias, gratas sensaciones, pero con nulos resultados. Al final, sólo hemos conseguido- -y digo hemos porque el castigo de un genocida es sin duda un interés común- -alimentar esperanzas e ilusiones frustradas por causas totalmente previsibles de antemano, pero que se ignoran a toda costa para evitar la catarata de descalificaciones que suele dedicar la ortodoxia fundamentalista que custodia las esencias de esta justicia planetaria. A pesar de todo lo que se diga, la Audiencia Nacional seguirá siendo un Tribunal español, sometido a la legislación española; sus jueces y fiscales seguirán sin tener jurisdicción fuera del territorio nacional y deberán contar con los mecanismos tradicionales de cooperación entre estados para sentar en el banquillo a un ciudadano extranjero por delitos cometidos en el extranjero. Por estas razones, porque el orden de Westfalia aún no está totalmente desmantelado, están actuando los tribunales internacionales de Naciones Unidas, con resultados manifiestamente mejorables, bien es cierto; y por estas razones se constituyó en 1998 la Corte Penal Internacional- -producto del acuerdo entre estados soberanos- el primer órgano judicial permanente de la comunidad internacional, para soslayar todos los problemas que impiden a un estado desbordar la soberanía de otro para juzgar crímenes y verdugos lejanos. Aun así, hay algo bueno, realmente bueno, en esta demostración de ansias infinitas de justicia: que la justicia universal está planteada como un absoluto y no admite excepciones; y que los que defienden, para la exportación al resto del planeta, la justicia y la memoria como base del rechazo a toda impunidad, no consentirán que el final de ETA sea un paréntesis a su rigor ético. CONFUSA GRAN COALICIÓN Y PALABRAS CRUZADAS ¿Debe el Gobierno regular la igualdad de la mujer en las empresas? ESTO NO PUEDE SEGUIR ASÍ RECORDEMOS A LA IZQUIERDA Y LOS OBREROS L AS mujeres obtuvieron el derecho de voto a lo largo del siglo XX, antes nada, calladas y obedientes. Casi simultáneamente lograron el derecho a la educación, que han ido usando pasito a pasito, y luego los derechos civiles básicos. La sociedad española fue de las últimas en incorporar estos últimos derechos, ya que hasta la actual democracia constitucional no dio portazo a la anomalía de la discriminación de sexo. El derecho de las mujeres al trabajo en las mismas condiciones que los hombres está aún por consolidar. Parece que sí, pero es que no del todo. La conciliación de la vida familiar y la laboral no reza para los hombres, sólo para las mujeres, que sufren esas barreras invisibles e infranqueables, techos de cristal a las carreras y también paredes FERNANDO G. URBANEJA de metacrilato transparente a tareas y funciones. Bien que se notan en el periodismo. Los sistemas coactivos por ley pueden coartar más que habilitar, cierran oportunidades más que las propician. Por eso, en esta materia hay que andar con cautela. Leyes que establezcan paridades y cremalleras a la fuerza pueden no contribuir a superar las discriminaciones. Pero dejar a su suerte la evolución de las mentalidades tampoco garantiza el éxito. Merece la pena correr el riesgo de acelerar el proceso para conseguir antes el fin deseable: la igualdad de oportunidades y el respeto a la libertad de todos. N ADIE pretendió defender más a los obreros que la izquierda. Y nadie los reprimió con más saña. Nadie asesinó a más trabajadores que los comunistas. Ahora dicen los progresistas que van a defender a las mujeres. Desconfiemos. En su arrogancia ¿por qué van a ser ellos los monopolistas del progreso? todo lo tienen pensado para organizar la sociedad en pro de la igualdad Pero jamás piensan en la libertad, que es en lo que estriba la dignidad humana. Se autodesignan únicos y abnegados representantes de un grupo sojuzgado, y plantean siempre soluciones que pasan por sojuzgar. Tenga cuidado, señora, porque van a por usted. Sí, usted, que cuenta y desea contar sus loCARLOS R. gros por sus propios méritos, estos totaBRAUN litarios quieren que los alcance sólo gracias a ellos, porque dicen que sin ellos las mujeres no consiguen nada. Mentira podrida, como era mentira podrida eso de que los obreros estaban oprimidos por el capitalismo. ¡Pues no era nada comparado con la opresión socialista! Cuando las mujeres no deban su destino a ellas mismas sino a la coacción legal socialista, habrán perdido su libertad y su dignidad en ese siniestro altar del progreso que estriba en que todos seamos iguales e indiscriminados siervos del poder. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate O también admiro a los alemanes. Por razones de cultura y de pensamiento, como es natural. Además, aquí y ahora, por evidentes circunstancias patrióticas. Tiene mérito haber alcanzado un acuerdo justo -así lo juzga Angela Merkel- -entre CDU- CSU y SPD. Tal vez la situación socioeconómica, vista desde dentro, sea más grave de lo que sospechamos los ajenos. Es posible que la fractura moral entre el este y el oeste sea más fuerte que las proclamas en favor de la unidad germánica. Es probable incluso que los defectos del llamado federalismo cooperativo exijan una voluntad férrea para superar el bloqueo institucional. La querencia disgregadora BENIGNO del antiguo Imperio no inPENDÁS vita al optimismo: Alemania ya no es un Estado se quejaba con amargura Hegel ante los excesos del particularismo. Convendría seguir con atención este asunto, porque los länder y su articulación territorial influyen de forma notable sobre nuestro Estado de las autonomías. Bienvenido, pues, el nuevo Gabinete y ojalá que Schröder- -si es que se retira de verdad- -reciba mejor trato de su gente que el otorgado en su momento a Helmut Köhl. Por el bien de todos, es imprescindible que la locomotora funcione para que los vagones no descarrilen. La Europa de los veinticinco (pronto de los veintisiete, más adelante ya no se sabe) espera con expectación, incluso con angustia, que no se cierre la fuente principal de financiación. Sin embargo, conviene ser prudentes antes de lanzar las campanas al vuelo. Los antecedentes son poco favorables. Recordemos la primera Gran Coalición, a partir de 1966. He aquí el juicio que merece, pocos años después, a Paolo Biscaretti, el famoso constitucionalista italiano. En un sistema parlamentario casi bipartidista, la alianza de los dos grandes tiende a producir inmovilismo e impopularidad. Algunas señales advierten ya del peligro. Schröder carga en su despedida contra el modelo anglosajón del amigo Tony Blair y reitera su reticencia acerca del vínculo trasatlántico que predican los democristianos. A todo esto, como es sabido, el SPD se queda con la cartera de Exteriores. Tampoco falta la voz de Stoiber: el socio bávaro pone en duda, en el momento menos oportuno, la aplicación del principio de canciller en un Gobierno de esta naturaleza. Lo que significa, en términos políticos, que el liderazgo de Merkel quedaría reducido a meras funciones de coordinación. Panorama confuso, con muchas cosas todavía por decidir. Tiene que salir bien, porque de lo contrario nos quedaremos sin un modelo de referencia para el sistema constitucional español, que necesita buenos ejemplos ahora más que nunca. Por cierto: en 1969, final de la Gran Coalición, la CDU ganó las elecciones con un millón largo de votos y dieciocho escaños de ventaja, pero formó gobierno el socialista Willy Brandt, aliado con los liberales. Conviene tomar buena nota.