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88 Economía JUEVES 13 10 2005 ABC EE. UU. presiona a China para que aprecie el yuan mientras intenta cerrar la crisis textil Arranca una nueva ronda de negociaciones para frenar las exportaciones del gigante asiático b El secretario del Tesoro, John Snow, se reunirá con las autoridades del régimen comunista antes de la cumbre del G- 20 prevista para este fin de semana en Pekín PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Este fin de semana se celebra en las afueras de Pekín el séptimo encuentro anual del G- 20, que reúne a los países más ricos del planeta con potencias emergentes como China, Brasil o la India. Aparte de discutir sobre los efectos de la globalización en el mercado mundial, otro de los asuntos que estará sobre la mesa será, sin duda, el imparable crecimiento de las exportaciones chinas por la progresiva liberalización del comercio. Con el propósito de frenar dichas ventas internacionales, Estados Unidos encabeza un frente común con las naciones más industrializadas para presionar al régimen comunista y exi- girle que aprecie su moneda nacional, el yuan. Así de claro lo dejó ayer el secretario del Tesoro norteamericano, John Snow, a su llegada a Shangai, primera escala de una visita al gigante asiático en la que tiene previsto participar en una conferencia económica conjunta entre ambos países. John Snow, durante la rueda de prensa que dio ayer en Shangai Snow, ansioso Una mayor flexibilidad del yuan no sólo irá en beneficio de China, sino que traerá mejores resultados a la economía global advirtió Snow, quien un día antes había asegurado que estaba ansioso por ver que Pekín completaba el compromiso alcanzado en el mes de julio para permitir a las fuerzas del mercado jugar un mayor papel en el establecimiento del valor de su sistema de cambio Y es que Washington considera insuficiente la revaluación del yuan, también denominado renminbi, que el Banco Popular Central de China acometió el pasado 21 de julio, y que suponía una apreciación del 2,1 al desligar su cotización del dólar y basarse en una cesta de monedas en la que figuran, entre otras, el euro, el yen japonés y el won surcoreano. A pesar de dicha medida, las exportaciones del coloso oriental, sobre todo las textiles, han continuado creciendo este verano, por lo que Pekín se ha visto obligado a revisar al alza su superávit comercial de este año, que triplicará al de 2004 al rebasar los 74.900 millones de euros. Tan acusado incremento ha agudizado la crisis textil que enfrenta al régimen comunista con la Administración EPA Bush, que, a diferencia de la Unión Europea, aún no ha llegado a ningún acuerdo para regular la meteórica subida de las importaciones de ropa procedentes del gigante asiático. Tras cinco infructuosas rondas previas, una delegación estadounidense, liderada por el negociador textil David Spooner, volvió ayer a Pekín para entrevistarse con el responsable del comercio exterior chino, Lu Jianhua. En principio, ambas partes habían fijado dos días de negociaciones, pero es posible que los contactos se prolonguen para intentar llegar a una solución que cierre el conflicto.