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ABC JUEVES 13 10 2005 67 FIRMAS EN ABC me pregunto que por qué es carne de especulación tecnológica. No pretendo, Dios me libre, ser ni parecer demagógica, ni siquiera oponerme mínimamente al desarrollo tecnológico, pero- -y permítanme, una vez más, la pregunta- ¿qué hace un muchacho de seis, siete años con tal juguete en las manos? ¿Le dará vueltas entre los dedos como aquellos indios con los espejitos y las cuentas de colores? ¿Intentará clavarle los dientes para comprobar si se trata de algo comestible, algo que pueda calmar su hambre nunca saciada? ¿Lo desguazará para inspeccionar sus tripas? ¿O lo arrojará al río, asqueado de su inutilidad? (exagero, por supuesto, y soy consciente de ello) Se me argüirá que el chismecito puede hacer funciones excepcionales, aparte de ser un ordenador portátil: la de libro electrónico, como monitor, como medio para el reconocimiento de la escritura... Pero todo conocimiento técnico exige un aprendizaje. ¿Habrá maestros suficientes para adiestrar a cada uno de estos niños? ¿No sería mucho más útil y procedente enseñarles a leer y escribir, a desentrañar su mundo, desenredando antes su mente, mostrándoles con palabras sencillas las inmensas posibilidades de la lectura, en vez de entontecerlos y anular sus facultades creativas y personales, maniatándolos a la maquinita? No me importa ser acusada de retrógrada y antiprogresista. Porque sé que el generoso proyecto de Negroponte no va a ser liberador sino esclavizante. Más que salvar abismos entre ricos y pobres, abismo digital -Negroponte dixit- haría más palpable la inmensa distancia entre su mundo y el mundo superdesarrollado, que se aparecería ante sus ojos, pasmados y envidiosos, como el paraíso al que nunca podrían acceder, en imágenes de obscenas ostentaciones y privilegios que ya les asaltan, desgraciadamente, por la televisión, presente en todos los lugares de la tierra. La sabiduría popular asegura, con resignación algo displicente, que ojos que no ven, corazón que no siente Y no se interprete el refrán como un interés en ocultar algo, pero es indecoroso mostrar al hambriento un pan que no va a comer, una vida que no va a vivir. Lo justo sería enseñarlo a ganarse ese pan y a lograr la vida en la justicia que a todo ser humano corresponde. Poner en sus manos vacías los instrumentos que puedan liberarle de la pobreza y de la ignorancia: fábricas, infraestructuras, escuelas, servicios sanitarios, no máquinas esclavizadoras. Díganlo, si no, los padres de nuestros niños, los niños de nuestro mundo, que lo tienen todo, que desertan de sus obligaciones escolares tan necesarias, tan primordiales, para pasarse horas y horas enganchados a la Red, la red que, según propone Negroponte, va a liberar al Tercer Mundo de su pobreza y de su ignorancia de siglos. Acepto de grado cualquier adelanto tecnológico que vaya encaminado a enriquecer intelectual y materialmente a la sociedad, a cualquier sociedad, pero me repugna que, so capa de ayudar a los desfavorecidos, hagan su agosto algunos aprovechados. ANA ROSA CARAZO CATEDRÁTICA DE LENGUA Y LITERATURA ESPAÑOLAS NEGROPONTE ¿Qué hace un chiquillo analfabeto y famélico frente a la pantallita de su pecé? Explíquenmelo si pueden... L invento de Nicholas Negroponte, el ordenador portátil de bajo coste, que, según parece va a revolucionar el mundo de la informática, con el lema un ordenador para cada niño del Tercer Mundo, me parece, sencillamente, una aportación preocupante. Aparte de que tal proyecto pueda amenazar a Microsoft- -que eso, la verdad, me tiene completamente sin cuidado- -es que puede convertirse en contraproducente si se lleva a cabo. Se me tildará de premoderna o antañona pero, pese a cualquier crítica, no E me parece posible que nadie me convenza de que poner en manos de los niños del mundo subdesarrollado un ordenador portátil, sea todo lo barato que pueda ser, vaya a favorecerlos en modo alguno. ¿Qué hace un chiquillo analfabeto y famélico frente a la pantallita de su pecé? Explíquenmelo si pueden. Tal vez consideren mi postura cavernícola e inmovilista; tal vez reflexionen un poco y no se sientan tan lejos de mi opinión; tal vez traten de ponerse en la piel del niño tercermundista, famélico y analfabeto, y admitan que es preferible el plato de lentejas. A mí me duele este niño hambriento, como a Miguel Hernández le dolía el niño yuntero, y WIFREDO ESPINA PERIODISTA ¿NACIÓN DE NACIONCITAS E STÁN ahora atrapados en sus propias palabras y gestos contradictorios, los políticos nacionalistas catalanes, como se está poniendo cada vez más de manifiesto en el largo, artificioso y emocional debate del nuevo Estatut. Después de años proclamando que Cataluña es una nación- -cosa implícitamente aceptada, pues hay elementos culturales, históricos y sociológicos a su favor, pero que encuestra más indiferencia que levanta entusiasmos pupulares- si ahora pretenden de verdad, como dicen, que sea reconocida como tal política y jurídicamente, en el nuevo Estatut, van apañados... De una parte, si quieren de verdad- -y no solo de boquilla- -que Catalunña sea considerada legalmente una nación ¿por qué aceptan negociar un estatuto de autonomia Lo lógico seria, parece, negociar un estatuto de nación Porque si no se contradicen y, encima, confunden a la parróquia. Pero como resulta que todo esto no es viable, unos y otros entran en la via de la táctica. Y se inventan frases absurdas y vacias, como la que le gusta repetir- -como si huebiera encontrado la piedra filosofal- -al olímpico, bien intencionado, desconcertante y desconcertado presidente Maragall, que- -adviértase- -se proclama catalanista no nacionalista y sentencia: España, una nación de naciones Parece genial y queda bonito, ¿no? Lo parece. Pero solo lo parece. Y hay que reconocer que es ingenioso. Pero qué significa en realidad y a donde lleva, en el fondo, esta ingeniosidad? Veamos. Si quiere decir que la nación catalana sería una nación normal, como cualquiera, por ejemplo la española, esto es no entender las cosas y, además, enredar la madeja, embolicar la troca como decimos en catalán. Porque si una nación está dentro de otra nación -que es lo que significa nación de naciones la que la integra o la lleva dentro de sí, la española, no es igual a la integrada, a la de dentro, la catalana. Por tanto, nos encontramos ante una simple frase, como tantas veces y en tantas cosas ha ocurrido en la política catalana, que ahora parece de aficionados como se dijo recientemente con bastante unanimidad, en el plural programa de TV 3, que dirige con maestria Josep Cuní. Insistir, por tanto, en lo de España, nación de naciones ¿y habría que añadir y de regiones mientras las 17 autonomías no se hayan proclamado aún naciones que parece ya falta poco? -se caerá en lo que se viene llamando- -por obra y gracia de Ansón- ceremónia de la confusión que es lo que estamos haciendo demasiado tiempo, y de lo que también muchos viven. Si lo que se busca es a ver si ahora pasa más o menos camuflada, la palabra nación que después, como so- mos más listos que nadie, ya nos las arreglaremos para sacarle todo su jugo, todo su auténtico sentido, incluida su vocación de llegar a ser Estado- que no se engañen ni pretendan confundir, que esto no va a colar. El propio Consejo Consultivo de Cataluña- -que ha afinado mucho en su dictamen sobre el proyecto de nuevo Estatuto- -dice que el concepto de nación referido a Cataluña, solamente podria ser considerado constitucional si se le vacía, entre otras cosas, de la pretensión de soberanía Y si ja lo ha dicho el Consell Consultiu, integrado por prestigiosos juristas catalanes escogidos por los propios partidos políticos de Cataluña, ¿qué se espera que digan las Cortes españolas? Los optimistas lo tienen duro. Y si los tacticistas- -entre los que ahora parece que están, más allá de sus palabras, incluso los señores Carod, Bargalló y Huguet, por ejemplo- -aceptan (es un decir) el sentido de nación que propone el Consell Consultiu, más que una nación en su sentido normal, será ni más ni menos una nacioncita ¿Todos contentos, incluidos el independentista radical Carord y el ambiguo Zapatero? Claro que cada cual se contenta con lo que quiere, o puede, sobre todo si de ello depende continuar, o no, pisando la moqueta y teniendo los hilos del poder. Pero entonces las tan proclamadas aspiraciones separatistas de Carod- -que ya ha sido abucheado por su ala radical- se iran al agua. Y las de Maragall- -que no són las mismas- -haran aguas. Y las de Mas, que se ha radicalizado para aplastar a Carod, se quedaran para Vestir santos Y si el nuevo proyecto de Estatut se aprueba en Cataluña y va a Madrid como se le llama pasar a las Cortes, la fiesta será un fesstival De políticos, claro, porque la gente normal pasa de esto varios pueblos.