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ABC JUEVES 13 10 2005 Madrid 49 Muchos voluntarios que ayudan en el centro son estudiantes de biología; otros, sólo amantes de la naturaleza permanecen en el centro durante años y son utilizados para ayudar a los pequeños recién llegados a acostumbrarse a otros miembros de la especie. No todos los animales exigen, por supuesto, los mismos cuidados. Por eso cada caso encuentra un espacio en Grefa. Jaulas de cuarentena, de vuelo, de recuperación, de cría... decenas de dependencias diferentes para su cuidado que se distribuyen por las más de dos hectáreas que ocupa el centro. Son responsables, además, de programas de reintroducción de buitres en varios países del Mediterráneo trarlos sanos y heridos. Según los estudios llevados a cabo por la asociación, en la región madrileña se han llegado a contabilizar 80 parejas, un número aún pequeño aunque de los más altos de toda España. Un grave descenso de población que hace casi imposible encontrarlos por los riscos, sobre todo debido a los incendios forestales. Los buitres leonados, en cambio, no están en peligro de extinción, aunque sí están reconocidos como una especie protegida en España. En Madrid, esta especie goza de muy buena salud según los expertos de Grefa, por lo que hasta el centro pueden llegar casi 90 cada año de todo el país. Una vez que son curados, es el momento de pasar un largo proceso de recuperación. Y por último, son liberados para que vuelvan a volar. Por supuesto, Grefa no suelta a los animales de manera arbitraria. Desde hace años, la ONG lleva a cabo diferentes programas de investigación y reintroducción de los animales salvajes en zonas, quizá no de la región, donde las especies corren un mayor peligro. Los buitres leonados se recuperan en jaulas para fortalecerse Una asociación multidisciplinar Desde este centro singular, no sólo se cura a los bichos sino que también se llevan a cabo programas de conservación, cría en cautividad y estudios medioambientales sobre la fauna autóctona de la Comunidad y, sobre todo, muchos programas de reintegración de especies que corren el riesgo de extinguirse, en colaboración con universidades y administraciones. Incluso editan libros sobre fauna salvaje, legislación sobre el Medio Ambiente y realizan programas educativos en las escuelas. El más popular es el Teatro de la Naturaleza con el que pretenden concienciar a los más pequeños en valores tan importantes como el consumo responsable del agua. Este tipo de talleres se ampliará dentro de un año cuando se ponga en marcha el nuevo centro que la asociación construye desde hace siete años en el monte del Pilar, en Majadahonda. Por ello, Grefa es algo más que un centro veterinario. Una faceta tan multidisciplinar que dificulta encasillarlo en alguna categoría; tampoco un grupo de ecologistas al uso, o un centro de biología, aunque muchos de quienes trabajan en el hospital son profesionales de la medicina animal o biólogos. También la inmensa mayoría de los voluntarios de la asociación son estudiantes de ambas profesiones. Más de treinta colaboran a sacar el hospital adelante. Algunos aprovechan para practicar la teórica de las facultades, lo que les sirve incluso para convalidar créditos de sus carreras. Otros, sin embargo, son amantes de la naturaleza Un nuevo centro para el año que viene, después de siete años de espera El hospital de Grefa ha conseguido hacerse conocido no sólo por los vecinos de Majadahonda, sino también por otros muchos madrileños. Es, además, un centro de referencia para organismos como el Seprona y el Gobierno regional. Se nota, sobre todo, en el incremento de animales rescatados cada año: más de quinientos nuevos cada temporada. Esta mayor afluencia provocó que el centro, con más de 20 años de vida, se quedara demasiado pequeño. Nunca viejo, pues se ha ido renovando, gracias a las subvenciones y las aportaciones de los socios. Como solución a sus estrecheces, en 1998 se planteó el traslado a un nuevo centro, más moderno, amplio y más accesible a otros usos de investigación. Pero han sufrido numerosos retrasos. Si no tenemos más, lo empezaremos a utilizar a partir de 2006 afirma Ernesto Álvarez. El edificio aún está en construcción. Con un diseño vanguardista y casi diez veces el espacio del actual hospital, se sitúa también en Majadahonda, en el monte del Pilar. Un encinar protegido les servirá para que los animales puedan ser soltados bajo mayor vigilancia. Contará, además, con una laguna artificial y se convertirá en el centro de investigación sobre fauna salvaje más sofisticado de Europa. El Mediterráneo, un corredor de cría La reintroducción de buitres leonados en parques naturales de todo el Mediterráneo es uno de los programas de los que en Grefa se sienten más orgullosos. Ya ha llevado a cabo varios en el norte de España, en Asturias, y al sur en Alcoy y Almería. Incluso han traspasado fronteras, gracias a las subvenciones de la Comunidad y el Ministerio de Medio Ambiente, y los convenios con diferentes universidades. Así pues, el pasado mes de mayo, 15 de estas grandes aves majestuosas fueron trasladadas a Italia, a la zona de Calabria, donde el buitre escasea, y también a Francia. Pronto quieren dar el salto a la zona de los Balcanes, y luego a Turquía, hasta crear un corredor de cría que recorra toda la cuenca mediterránea, y que fomente su recuperación y la del buitre negro. La naturaleza no es un patrimonio exclusivo de una zona, es necesario protegerla en todo el mundo Ése es el lema. que ven aquí una manera perfecta de poner su granito de arena. Débora es una de estas voluntarias ajenas a la biología A sus 27 años, aparcó a un lado su profesión como delineante en telecomunicaciones, para ayudar a cuidar la naturaleza afirma. Empecé a venir al hospital dos días a la semana, pero me fui enganchando y ahora estoy de lunes a viernes explica. Aunque llegó sin conocimientos de biología, echa una mano en lo que puede, como dando de comer a los animales, instalando nidos para especies protegidas o anillando animales Un largo etcétera, sufrido pero que compensa muchísimo Las grandes aves carroñeras En pocos meses, el joven aguilucho que fue ingresado en verano crecerá hasta alcanzar casi los dos metros de envergadura con las alas desplegadas. Junto a él convivirán otras grandes aves carroñeras y rapaces como alimoches, o los majestuosos buitres negros y buitres leonados, las dos especies estrella del hospital. De la segunda especie de aves carroñeras, sólo conviven seis ejemplares en el centro, ya que están en un grave peligro de extinción, y es difícil encon-