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20 Nacional JUEVES 13 10 2005 ABC El sábado concluirá en el madrileño cementerio de la Almudena el recorrido de la caravana contra el olvido organizada por la AVT. Tres mil kilómetros en homenaje a los asesinados por el terrorismo de ETA. ABC ha pasado un día con ellos La voz del olvido TEXTO: NIEVES COLLI FOTO: EMILIO PIÑERO BADAJOZ. Todos han señalado en el calendario una fecha que simboliza el comienzo de una nueva vida, la fecha en la que fueron víctimas de un atentado terrorista al que, bien como heridos, viudas o huérfanos, lograron sobrevivir. Desde ese día comenzó para cada uno de ellos una dura travesía marcada por la lucha diaria contra el recuerdo de aquella pesadilla- mi marido y yo no hemos hablado nunca del atentado asegura la esposa de Antonio, un ex guardia civil- -y al mismo tiempo, paradojas de la vida, contra el olvido de la sociedad, y especialmente del Gobierno, a sus muertos. Liberarse de las redes de ese olvido que les ha hecho doblemente víctimas y levantar la voz para que se escuchen sus opiniones sobre la negociación con ETA o la excarcelación de los terroristas- nuestros verdugos les llaman- -es lo que ha movido a la AVT y a una veintena de sus miembros a participar en una caravana que en una semana recorrerá tres mil kilómetros y los cementerios de ocho capitales españolas. Recuerdo doloroso Si algo caracteriza a la caravana del olvido es la fuerza vital que desprenden todos y cada uno de sus integrantes, sean cuales sean las secuelas físicas o psíquicas (o ambas) que arrastran desde hace años. Tragan sapos si alguien les pregunta por su experiencia y siempre que sea posible evitan hablar de ello. Ya se lo he contado muchas veces al psicólogo explica uno de ellos en el café mientras Antonio, otro guardia civil retirado, se levanta discretamente de la mesa para evitar contestar a las preguntas de la periodista. Resulta demasiado doloroso. Al final, sólo algunos consiguen resumir su particular historia con una frase tan parca en palabras como rica en significado. Desde 1979, celebro mi cumpleaños cada 29 de julio confiesa José María, cuya forma de pensar ha dado un vuelco desde que, siendo un chaval, una bomba colocada por ETA le sorprendiera aquel verano en la estación de Atocha. Si no fuera por mi sentido del humor- -apunta Chema, un guardia civil veterano de Inchaurrondo- -no podría haber salido adelante Diecisiete años en el cuartel donostiarra repletos de vivencias imposibles de resumir, pero de las que sirven como muestra algunas cifras: 98 comandos de ETA desarticulados, 18 condecoraciones y tres atentados. Pero lo que antes que nada aflora a la memoria de Chema no son estos números sino tantos compañeros a los que he velado y enterrado los amigos cuyos féretros teníamos que sacar de madrugada y de escondidas de las iglesias los muertos en cuya memoria decidió subirse a la caravana del olvido. Pero para Chema esta caravana ha tenido un sabor especial. Por la tarde La AVT colocó una corona de claveles rojos y amarillos en la cruz que preside la vieja fosa común del cementerio de Badajoz se reencontró con José Luis, un compañero de atentado del que no sabía nada desde que juntos sufrieron el zarpazo etarra. A través de un boletín radiofónico, José Luis se enteró de que su compañero estaba de paso en Badajoz y llamó a la AVT para hacerse con el móvil. Un relajado paseo por la ciudad les sirvió para ponerse al día de sus vidas. El autobús al que se suben cada madrugada para emprender camino a la siguiente ciudad- -Madrid, Santander, Santiago de Compostela, Salamanca, Badajoz, Sevilla, Ciudad Real, Murcia y, pasado mañana, de nuevo Madrid- -es recibido con cariño allá por donde pasa. En la carretera, los conductores saludan cuando lo identifican gracias a la gran pancarta que lleva pegada al cristal trasero: Asociación Víctimas del Terrorismo. Nuestro recorrido son los cementerios ¿Por qué los muertos cuando hay tantas víctimas vivas? Damos más importancia a los desaparecidos. Los heridos son víctimas, pero los tenemos aquí. Queremos dar apoyo a las familias que han perdido a un ser querido, a tantas viudas y huérfanos asegura la esposa de un superviviente. Le debo mi vida a una persona que ya no está explica Pedro, quien perdió a un gran amigo cuando hace catorce años ETA hizo explosionar una bomba al paso de su vehículo en San Sebastián. Él, otros tres guardias civiles, un niño y su abuelo resultaron heridos. Por ese amigo, por todos ellos, las víctimas han decidido luchar, levantar la voz para que se les oiga. Él haría lo mismo sostiene convencido Pedro. Y queremos que se nos oiga a nosotros- -apunta una de las mujeres de la caravana- Sin partidos ni políticos ni gobierno de por medio, sino sólo por nosotros mismos ¿Te has enterado de lo de Caldera? La noticia se conoció en la caravana poco antes de la hora de la comida, y corrió como la pólvora. Las víctimas la acogieron con indisimulada satisfacción, con el semblante de quien se siente justo ganador, y hacían partícipe de la misma a todo el que quisiera escucharles: ¿Te has enterado de lo de Caldera? Lo de Caldera era el anuncio realizado por el ministro de Trabajo tras la reunión mantenida con la tesorera y el gerente de la Asociación Víctimas del Terrorismo, Ana Carro y Juan Antonio Rubio, respectivamente: que el Gobierno prometía por fin a la asociación hacer un esfuerzo para garantizarle en 2006 una subvención similar a la media de la que han venido recibiendo en años anteriores. En 2005, la cifra ha rondado los 222.000 euros. El anuncio y la reunión se produjeron después de que la AVT denunciara que había sido marginada de las ayudas estatales, extremo que el Ejecutivo ha desmentido en todo momento. Durante el encuentro, el ministro de Trabajo mostró su enfado por la ausencia en el mismo del presidente de la AVT, José Alcaraz. Los políticos, en segundo plano Y es que en lo que va de viaje los políticos han ocupado un segundo plano. En Sevilla, donde en 1998 cayeron asesinados a tiros el teniente de alcalde y su esposa, ningún concejal apareció en el homenaje de la AVT. Sí lo hicieron dirigentes del PP. En el viejo cementerio de San Juan, en Badajoz, alcalde y delegada del Gobierno prefirieron respetar la intimidad del acto, que presenciaron confundidos entre un centenar de ciudadanos de rostro desconocido. Tan desconocido como los restos olvidados de los que yacen enterrados en la fosa común del camposanto pacense, hoy convertida en explanada y en improvisado escenario de una caravana cuyo fin último es, paradojas de la vida, rescatar del olvido la memoria de los muertos. Ningún edil de Sevilla acompañó a la AVT en el homenaje a Jiménez Becerril y su esposa Queremos que se nos oiga sin políticos de por medio asegura la mujer de un herido