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10 JUEVES 13 10 2005 ABC Nacional Zapatero, abucheado en el desfile militar, tiene ocho fórmulas para encajar el término nación No aclara cómo definirá a Cataluña pero promete que dejará el Estatuto limpio como una patena más optimista de lo que yo estoy niega que el PSOE sea una jaula de grillos y dice al PP que no pasaría nada si rechaza el Estatuto LAURA L. CARO MANUEL MARÍN MADRID. José Luis Rodríguez Zapatero fue recibido ayer a su llegada al Desfile de la Fiesta Nacional con abucheos y silbidos de una parte del público, que se multiplicaron al término del acto, cuando el presidente del Gobierno abandonó la zona de tribunas en meb Sostiene que es difícil ser dio de una pitada y entre gritos de fuera, fuera que le acompañaron mientras su coche circulaba por el madrileño Paseo de la Castellana. La entrada del jefe del Ejecutivo en la zona de honor era anunciada por megafonía a las 10.19 horas de la mañana, momento en que la mayoría de las autoridades se encontraba ya en su sitio y se escuchó el primer tumulto de desaprobación en la tribuna ocupada por familiares de los militares, que fue seguido por un grupo de personas que esperaba a pie de calle. Fue una bronca corta que se apagó ante la inminente llegada de la Familia Real, y que Zapate- ro ignoró concentrándose en una conversación con el ministro de Defensa, José Bono, en la que también participaron el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz, la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz- Gallardón. Las muestras de reprobación se repetirían una hora y media más tarde, después de que los Reyes y los Príncipes abandonaran ya el lugar, y también por iniciativa de los familiares de los militares, que desencadenaron una nueva pitada de despedida al presidente del Gobierno camino del Palacio Real. Allí tuvo lugar la habitual recep- ción de los Reyes a las autoridades. Los abucheos a Zapatero y a algunos ministros fueron consecuencia de la caldeada atmósfera que ha envuelto la aprobación del proyecto de Estatuto catalán y del hecho de que el presidente del Gobierno decidiera asumir en persona las gestiones que permitieron desbloquearlo. Por eso, el Estatuto y sus consecuencias- -el frontal rechazo del PP, la división de pareceres en el PSOE y severas críticas desde sindicatos, empresarios, instituciones... -asumieron el protagonismo de la jornada. Pero los silbidos no arrugaron a Zapatero, quien en el Palacio Real dedicó más de una hora y cuarto a charlar informalmente con los periodistas con mensajes de calado. Primero, para restar importancia a los abucheos y encuadrarlos en el derecho a la libertad de expresión de cualquier español para exteriorizar sus quejas; segundo, para transmitir tranquilidad a los socialistas que se hayan podido alarmar por las conclusiones de recientes encuestas que apuntan a un deterioro de la imagen de Zapatero y a un castigo de su gestión, especialmente por su permisividad con el PSC; y tercero, para inyectar un mensaje de optimismo respecto al Estatuto. No está molesto con los silbidos Zapatero no se mostró molesto con los silbidos y expresó su respeto por la libertad de expresión. Es algo que ocurre en muchos actos públicos señaló como asumiendo que va en el sueldo y que ha ocurrido más veces. Maragall, que asistió al desfile y a la recepción, le dio menos importancia aún: Una persona que no está preparada para recibir abucheos, tampoco lo está para ser presidente del Gobierno Y Zapatero lo es. Zanjado este asunto, el jefe del Ejecutivo valoró las encuestas. Espero que el PP esté contento dijo con cierta ironía, pero se mostró calculador y confiado porque sin elecciones a la vista los sondeos tienen el valor que tienen Cuando nos aproximemos, veremos que dicen lo que tienen que decir Y a continuación, en clave a veces críptica pero sin eludir ninguna pregunta, diseccionó los puntos más polémicos del Estatuto para sentar las bases de la posición del Gobierno, transmitir sensación de tranquilidad y normalidad y despejar fantasmas de división en el PSOE. Es difícil estar más optimista de lo que yo estoy aseveró. Primero, nación. Hay una mayoría de catalanes que siente a Cataluña como nación y, a su vez, hay una mayoría de españoles que sienten que la única nación es España. A la vista de estos síntomas, Zapatero redujo su diagnósti- Parte del público protestó al paso del coche del presidente del Gobierno, como muestra la imagen IGNACIO GIL El obispo Blázquez apela a recuperar la unidad de la Transición ABC ROMA. El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, hizo ayer un llamamiento a la concordia y unidad entre los españoles, y abogó para que se recupere el espíritu de la época conocida como la Transición. El obispo de Bilbao hizo estas manifestaciones durante la homilía que pronunció en la misa solemne que, con motivo de la Festividad de la Virgen del Pilar y Fiesta Nacional de España, ofició en la Iglesia Nacional Española de Roma. Vemos con preocupación algunas manifestaciones actuales y yo me pregunto: ¿no deberíamos recuperar y profundizar en las actitudes que la sociedad, sus líderes políticos y sus instituciones adoptaron en la llamada Transición? dijo el prela- do, que se respondió: Creo que sí Blázquez abogó por la concordia entre los españoles y subrayó que la división crea malestar y debilita a la sociedad, y añade inquietud a la complejidad del momento actual Durante la misa solemne se pidió por el Rey Don Juan Carlos I y por el entendimiento entre todos los pueblos de España A la misa asistieron los embajadores españoles ante la Santa Sede e Italia, Jorge Dezcallar y José Luis Dicenta, respectivamente, numerosos españoles y miembros del cuerpo diplomático iberoamericano. Ricardo Blázquez subrayó la importancia de fortalecer la fe en una época, la actual, en la que los cambios son tan rápidos y existe incertidumbre sobre el futuro.