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ABC JUEVES 13 10 2005 Opinión 5 MEDITACIONES AL REBOTE IENTRAS en Ferraz esperan que el CIS se emplee a fondo en los fogones y salga en rescate del PSOE, desde Génova se le mira por el rabillo del ojo temerosos de que- -ya puestos- -se pase con el picante. Por si acaso, el PP ya tiene hechos sus números, con asterisco y todo. Hoy por hoy, el vencedor de las elecciones se decidiría al rebote. O sea, que es tan justo el resultado que todo dependería de un puñado de votos en algunas circunscripciones concretas, donde los restos, pasados por el filtro del señor d Hondt, decidirían quién se queda en la Academia. Hay quien en el PP, tal vez interesadamente, cuenta que los números del PSOE no son muy distintos a los suyos, punto arriba, punto abajo. Descarnada guerra de nervios que a algunos se les nota en la cara. MARCO AURELIO M LEER Y PENSAR MALÍ, NÍGER. CEUTA, MELILLA REVOLUCIÓN, INDEPENDENCIA... De JAIME E. RODRÍGUEZ (Coordinador) Fund. Mapfre- Tavera Madrid, 2005 614 páginas 27 euros S El bicentenario que viene Están a punto de cumplirse dos siglos de la batalla de Trafalgar y, si resulta difícil gestionar la memoria de una derrota con honor para la Real Armada y sus hombres como fue aquélla, la ineludible evocaciónde los acontecimientos que le sucedieron resulta traumática. Porque en los próximos años nos enfrentamos a un aluvión de fechas bicentenarias cargadas de significado: 1808 (invasión francesa y comienzo de la Guerra de Independencia) 1812 (Constitución de Cádiz) 1814 (retorno del absolutismo) y 1824 (emancipación de la América continental) Y resulta fundamental contar con reflexiones culturales y políticas previas que delimiten contenidos, programas y protagonistas. La alternativa la conocemos: vivir la superchería de rememorar algo que se queda en puro oficialismo o esperar a que algún ilustre hispanista nos dicte la verdad de nuestra historia y de paso le hagamos millonario. Por eso es muy recomendable la lectura de Revolución, independencia y las nuevas naciones de América que recoge contribuciones de especialistas y sienta los elementos de un debate historiográfico serio sobre la ruptura de una nación española extendida por ambos hemisferios y la independencia de los que se llamaban a sí mismos españoles americanos MANUEL LUCENA GIRALDO ORPRENDE la facilidad con que los españoles creemos las injurias sobre nuestros vecinos marroquíes: aceptamos que puedan acabar con un millar de seres humanos, abandonados en el desierto. Una cosa es dar un puñetazo en la mesa, otra distinta es dejar un millar de cadáveres sobre el Sahara, a la espera de que el viento y las dunas hagan su trabajo. ¿A qué grado de cerrazón empezamos a llegar? Ninguna solución puede proyectarse a corto plazo. 1, España debe tirar de la Unión Europea (Blair, presidente de turno, hace los discursos más bellos, pero no acaba de pasar al acto) 2, no es sólo un problema de medios materiales y dinero, sino de formación profesional y calor humano, aunque lo urgente sea reunir mantas, botellas de agua y euros para comprarlas. 3, encauzar las migraciones africanas en el siglo XXI reforzará el entendimiento entre Marruecos y España; pero España no puede encajar ese probleDARÍO ma, jurídico, económico, humano, si VALCÁRCEL no es como estado miembro de la Unión Europea. 4, hay que respetar los derechos humanos de quienes asaltan las vallas, pero también los mismos derechos de quienes las protegen. Y 5, sin una política europea hacia el Magreb, cuello de botella de África, todo serán parches. Entre tanto reconozcamos la realidad: el ejército marroquí está sacando a los emigrantes de Malí y de Níger de las vallas de Ceuta y Melilla. Ese trabajo lo hace Marruecos. Se llevan esposados a quienes buscan un infierno un poco menos infernal. No hablemos de las mafias que guían a los emigrantes a través del desierto. Decenas de generaciones han vivido en Malí durante milenios. Si la sequía acaba con las plantaciones, ¿cómo sobrevivir? Níger o Malí no son estados sino puro desierto, espacios sin fronteras sobre los que merodean las mafias, cada mafioso con varios pasaportes. Dos mil kilómetros al norte, el ejército marroquí se ha convertido en defensor de las fronteras de España en Ceuta y Melilla. Es notable. En junio, el primer ministro marroquí, Dris Jettou, visitó a su homólogo español. Dio informaciones alarmantes sobre el Sahel. La peor sequía de los últimos cien años castigaba a Mauritania, Senegal, Malí, Níger, Chad, Sudán, Etiopía. España podía implicarse, pero era una llamada a los europeos la que Jettou lanzaba desesperadamente. Surge una emergencia como una decena de huracanes Katrina; España y Marruecos, al menos, han puesto dinero y ayuda sobre la mesa. Malí y Níger figuran en los últimos puestos de renta individual del planeta. La lista la abre Noruega (España, en un honorable puesto 21) Malí, en el 174. El último de la tabla, Níger, es el 177. ¿Son nuestros vecinos? No, son nuestros próximos. ¿Qué recordamos de las gentes de Malí y de Níger? Quizá un avión hace ocho años, con dos centenares de emigrantes medicados, calmados, repatriados. Había un problema y se resolvió, tomen nota. En el segundo gobierno del PP, un secretario de Estado chocó duramente con la ministra de Asuntos Exterior, señora Palacio. Miguel Ángel Cortés defendía la cooperación con Marruecos. La ministra parecía interesada sólo por Washington: no ya por Estados Unidos (poco interés por Luisiana o Arkansas, estados pobres; afición a los ricos, NY, Chicago) Dinero, dinero. Marruecos había avisado. España se decide a ayudar. Marruecos se debate, en ocasiones con heroicidad. A veces hay desgracias irreparables en el lado español o marroquí. Entre tanto, la UE arrastra los pies. Malí y Níger tienen 13 millones de habitantes cada uno, es decir, 26 millones. Entre siete y ocho hijos por mujer; población menor de 15 años, 48 en Malí, 49 en Níger. Se vive con poco, pero algo es necesario: las mujeres hacen papilla de mijo. Pero esta gramínea acaba de ser devorada por la langosta. Francia mantiene su embajada en Bamako, Gran Bretaña la ha cerrado. Expertos americanos estudian la zona, desde el Atlántico al mar Rojo, en busca de petróleo y gas natural: una franja de seis millones de kilómetros cuadrados.