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58 Cultura MIÉRCOLES 12 10 2005 ABC BARTOLOMÉ BENNASSAR Historiador No es buena idea un museo de la represión o de la reconciliación en el Valle de los Caídos MADRID. Bartolomé Bennassar, cuya carrera académica se ha desarrollado en la Universidad de Toulouse, ha dedicado su obra a España; entre sus libros cabe citar La España del Siglo de Oro La España de los Austrias Cortés: el conquistador de lo imposible Historia de los españoles y una monografía dedicada al general Franco. Ahora, cuando importantes fuentes documentales se han hecho asequibles, como los archivos de la extinta URSS, ha vuelto la vista hacia nuestra guerra civil y lo ha hecho de manera poco complaciente. No sólo piensa que la represión republicana fue desmesurada durante la guerra sino que la franquista, antes y a su término, fue despiadada y desmedida en el tiempo, viniendo de un bando cristiano También afirma que muchas páginas que se han escrito sobre las terribles penalidades de los exiliados en Francia son totalmente falsas -Algunos historiadores, como Paul Preston, piensan que no había razones objetivas en 1936 para que se produjera el levantamiento, al que consideran un golpe de Estado contra un Gobierno legítimo. Usted, en cambio, sí advierte una escalada que desembocó en la guerra civil. -Estoy relativamente de acuerdo con Preston en cuanto a su visión de Franco, con matices, pero no con algunos planteamientos acerca de la República, especialmente cuando considera que la CEDA suponía una amenaza fascista. Me obligué a leer gran parte de lo publicado en El Debate y no veo que se pueda decir que esa publicación, considerada el soporte ideológico de Gil Robles, era fascista. Es cierto que algunos jóvenes de la CEDA simpatizaban con el fascismo y que recibían al líder al grito de ¡Jefe, Jefe, Jefe! pero eran una minoría. En fin estoy más cerca del libro de Gil Robles, No fue posible la paz donde es autocrítico, que del de Chapaprieta, La paz fue posible -No sólo la izquierda revolucionaria, sino también la republicana se opusieron con intransigencia a la CEDA... ¿No fue ése uno de los mayores errores de la República? -En efecto. La entrada de tres ministros de la CEDA en el Gobierno de Lerroux estaba más que justificada porque había sido el partido más votado. Ésa era la lógica parlamentaria. Impedirlo fue un gran error. No hubo suficiente madurez política para superar los díficiles problemas de la época. En la campaña electoral del 36, los dos bandos se oponían a que gobernara el contrario; Largo Caballero y Primo de Rivera dicen que si el otro frente gana irán a la guerra civil. Hubo una escalada de gravísimas acciones antidemocráticas por ambos bandos, como la sanjurjada la Revolución de Asturias (a la que En El infierno fuimos nosotros. La guerra civil española (Taurus) Bennassar repasa las acciones antidemocráticas de la izquierda y la derecha antes y después de la contienda TEXTO: TULIO DEMICHELI FOTO: ERNESTO AGUDO Bartolomé Bennassar, ayer en Madrid se va porque se ha perdido en las urnas) o la proclamación del Estado Catalán, ¿Puede situarse el comienzo de la guerra en 34, como afirma Pío Moa? -No estoy de acuerdo con Moa en muchas cosas, por ejemplo, no había un peligro comunista real, como se demostró en Asturias, que fue cosa de los anarquistas y del PSOE; y hay que decir, también, que se engañó a los asturianos diciéndoles que la Revolución triunfaba en toda España. Sin embargo, algo parecido afirman historiadores como Raymond Carr, quien sitúa en el 34 el comienzo de la agonía de la República. Pero no hay que olvidar Casas Viejas, que también fue un momento crítico. No creo que las cosas estuvieran perdidas en el 34, pero, en efecto, la República salió muy tocada. -De haber entrado el PSOE en el Go- Budapest ha sido más inteligente. Desmantelan los monumentos comunistas y hacen un parque a 20 kms. para que vaya quien quiera Como historiador, prefiero tener juntos todos los documentos del Archivo de Salamanca; pero, hoy, con la digitalización, da igual dónde estén bierno del 36, ¿hubiera cambiado el desarrollo de los acontecimientos? -Fue otro error muy grave que no se implicara más al PSOE y desde el principio, por ejemplo, en la Reforma Agraria, que era fundamental. Marcelino Domingo ministro de Agricultura del Gobierno Azaña, en el que sí entró el PSOE no sabía nada de agricultura. Parece mentira que Lerroux hiciera más por los campesinos con un hombre de derechas y profesor de teología como Jiménez Hernández, a quien los suyos llamaron bolcheblanco La distancia que mantuvo el PSOE con el Gobierno del 36 fue absurda. En fin, se dio más juego político a la izquierda burguesa muy bien representada por Azaña y Fernando de los Ríos, sin entender la realidad social española. ¿Sabía o no sabía Azaña los detalles de la conjura de Mola? -Creo que sí. Cuando Franco se queja de que lo envíen a Canarias diciendo que serviría mejor en Madrid para prevenir el malestar del Ejército, Azaña le dice que no le tiene miedo a las sublevaciones militares, que ya sabía la de Sanjurjo y que la dejó pasar para acabar con el golpismo. Era una idea muy difundida, incluso en la extrema izquierda: Federica Montseny pensaba lo mismo. ¿Qué piensa usted de la actual campaña de recuperación de la memoria histórica y del traslado del Archivo de Salamanca? -Hay tres cosas distintas. No es cierto, como afirma Vicenç Navarro, que se haya silenciado la historia de la guerra y la represión incluso después de 75. Ahora bien, me parece legítimo que si los vencedores pudieron desenterrar y rendir homenaje a sus muertos, también lo hagan los vencidos. Fue muy inteligente no reabrir un proceso por los crímenes de la guerra en la Transición. Hoy ha pasado el tiempo y los españoles han demostrado que saben vivir en democracia. En cuanto al Archivo, hombre, como historiador prefiero tener todos los documentos juntos. Sin embargo, hoy, con la digitalización da igual dónde estén. No hay que exagerar. También se consultarán en Salamanca. -Se habla de convertir el Valle de los Caídos en un museo de la represión, se quita una estatua de Franco, pero se deja la de Largo Caballero... -Budapest ha sido más inteligente. Desmantelaron los monumentos comunistas y los colocaron en un parque a 20 kms. para que quien quiera, vaya a verlos. No creo que sea una buena idea hacer en el Valle de los Caídos un museo de la represión, aunque tampoco podría serlo de la reconciliación estando allí enterrados Franco y José Antonio Primo de Rivera. Todo esto me parece un poco ridículo. La historia es la historia.