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10 MIÉRCOLES 12 10 2005 ABC Nacional Ibarra y el PSC desoyen a Zapatero y se enzarzan en acusaciones mutuas de deslealtad al PSOE El jefe del Ejecutivo había pedido sosiego ante el Estatuto, pero no logra reducir la pugna interna b El presidente extremeño afirma que el PSOE dio la mano a Pasqual Maragall y ha cogido el brazo y está absolutamente seguro de que Cataluña no será una nación MANUEL MARÍN MADRID. Las llamadas al orden de José Luis Rodríguez Zapatero para atacar los conatos de rebelión en el PSOE y tratar de sosegar los ánimos tras la llegada del proyecto de Estatuto catalán al Congreso no terminan de surtir los efectos que desearía. Muy al contrario, el sosiego en el partido brilla por su ausencia. Así lo demostraron ayer el presidente extremeño y miembro de la Ejecutiva socialista, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y la dirección del PSC, que lejos de aliviar la carga de división que soporta el PSOE gracias el Estatuto, la agravaron desoyendo a Zapatero con durísimas acusaciones mutuas de deslealtad La imagen de una formación dividida, con sectores que empiezan a cuestionar en público la estrategia y las decisiones de Zapatero, favorece una peligrosa percepción de debilidad y alimenta de expectativas al Partido Popular. Consciente de ello y de que a cada acción- -la revuelta interna- -debe suceder una reacción, Zapatero intenta poner en práctica un proceso de reconducción de los socialistas críticos con el Estatuto para que el PSOE no se vea salpicado más de lo imprescindible. Por ahora, sin mucho éxito. Rodríguez Ibarra y Zapatero, momentos antes de iniciar su encuentro en La Moncloa Apoyo expreso de Ibarra y Bono Es cierto que a la primera y pacífica reunión, anteayer, de la Ejecutiva socialista tras la aprobación del Estatuto siguió ayer la escenificación de un cierre de filas con Zapatero de dos de los dirigentes socialistas que más gritan contra los males del Estatuto: Ibarra y el ministro de Defensa, José Bono. Ibarra, quien se entrevistó en Moncloa con Zapatero durante dos horas, se mostró convencido de que logrará acordar en el Congreso un Estatuto absolutamente constitucional y Bono dijo tener una confianza extraordinaria en su capacidad política e inteligencia Sé, y me consta- -señaló Bono- que la intención del presidente, muy digna de aplauso, es que no salga un texto contrario a la Constitución y que no se humille al pueblo catalán La guía de Ibarra y Bono pasa por echar un cable a Zapatero en un momento de apuro, insistir en que el verdadero error ha estado en Cataluña y no en Moncloa y no ofrecer la sensación de que por el hecho de rechazar el Estatuto están más de acuerdo con el PP que con su propio partido. Por eso Ibarra transmitió ayer al PP que espere sentado un abrazo del oso con él... para no cansarse. a Maragall de desleal porque el PSOE le alargó la mano y cogió el brazo encrespó los ánimos del PSC. Su secretario de Organización, José Zaragoza, contraatacó infravalorando a Ibarra como un dirigente territorial singular que no representa el sentimiento mayoritario que domina en el PSOE Según el PSC, Ibarra es el experto en cometer deslealtades con el PSOE al poner en entredicho el modelo de España plural que propugna el presidente español al cuestionar la Declaración de Santillana y al alinearse con el PP en la defensa del PHN. El enfado del PSC vino determinado también por otras afirmaciones de Ibarra. Sé que el presidente del Gobierno no va a permitir que el Estatuto incluya ningún término que desvirtúe el artículo 2 de la Constitución- -dijo- -y se ponga en cuestión lo que los españoles entendemos como nación. Estoy absolutamente seguro de que Cataluña no será denominada como nación No hay presidente del Gobierno de España que esté dispuesto a romper el país IGNACIO GIL Zapatero no acepta cualquier cosa Pero si esto es cierto y una cara de la moneda fue la expresión pública de la plena confianza de ambos en Zapatero para la gestión de esta crisis, la otra- -diabólica porque a fin de cuentas supone desobedecer la orden de Zapatero de sosiego y avivar el incendio en el PSOE- -necesariamente pasa por la búsqueda del culpable. E Ibarra disparó al corazón: Pasqual Maragall ha sido el desleal promotor de un Estatuto inasumible para el PSOE y los partidos catalanes que le han acompañado han cometido el error de cálculo de pensar que Zapatero iba a aceptar cualquier cosa Tras su cita con Zapatero, Ibarra, al contrario que Maragall hace una semana, sí compareció ante la Prensa. Pero el hecho de que utilizara la sede de la Presidencia del Gobierno para acusar que preside, ni partido político que se lo consienta agregó. Tan contundente fue su afirmación que el presidente extremeño pareció salir de Moncloa con un compromiso expreso de Zapatero de que el término nación desaparecerá del articulado del texto catalán, lo que habría sido una novedad. ¿Arán no es nación? No obstante, fuentes de Moncloa no aclararon si tal compromiso existió y se remitieron a la doctrina pública del presidente del Gobierno: el artículo 2 de la Carta Magna es intocable, y ahora quien tiene la palabra sobre el Estatuto es el Parlamento. Moncloa reclamó respeto a los procedimientos establecidos en la Constitución y un diálogo constructivo -al que no se aferraron ni Ibarra ni el PSC- para evitar el tremendismo y ensalzar el vigor de las instituciones, en especial del Parlamento. Ibarra también había recurrido a la ironía para denunciar la incoherencia