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56 Cultura MARTES 11 10 2005 ABC Seis ámbitos temáticos Naturalezas muertas. Representa el modelo más puro, con dos grandes tendencias: una representada por Derain y la otra por Morandi. Retratos. El individuo se desdibuja y reduce su ser al papel que cumple. Son retratos incómodos, inquietantes, distantes, realizados por artistas como Otto Dix, Pyke Koch o Christian Schad. Interiores con figuras. Escenarios íntimos en los que se establecen diálogos a tres bandas (Bellows, Casorati, Martini y Valloton; Pirandello y Solana; Balthus, Du Bois y Hopper) Figuras en la ciudad. La ciudad aparece como tránsito. Destacan los trabajos de Mario Sironi y Max Beckmann. Nuevos paisajes. Agrícolas, urbanos e industriales. Miró se ve las caras con Derain, Hopper, Siqueiros y Orozco. El artista frente a la Historia. Tres miradas incisivas de John Heartfield, Julio González y Jean Fautrier. Guillermo Solana (izquierda) y Tomás Llorens, junto al cuadro Habitación de hotel de Edward Hopper ERNESTO AGUDO Tomás Llorens rehabilita el papel histórico de los realismos y niega que constituyan la contramodernidad El Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid reúnen 145 obras en Mímesis dos sedes de esta muestra desfilan los intensos realismos de entreguerras (1918- 1945) de artistas como Hopper, Balthus, Solana, Miró, De Chirico o Derain NATIVIDAD PULIDO MADRID. El de ayer fue un día de encuentros y reencuentros en el Thyssen. Guillermo Solana se encontraba ante la prensa en su primer acto público como conservador jefe del museo, mientras su predecesor en el cargo, Tomás Llorens, se reencontraba con viejos amigos, recibía elogios y hasta un espontáneo aplauso de la concurrencia. Seguiremos profundizando en la investigación y la celebración de los clásicos de la modernidad, llevando incluso más adelante esa frontera: hasta la segunda mitad del siglo XX apuntó Solana como declaración de principios de su gestión. Llorens revisitaba el museo como comisario de la exposición Mímesis. Realismos modernos (1918- 1945) que han organizado conjuntamente el Thyssen y la Fundación Caja Madrid. Un total de 145 obras han quedado distribuidas en ambas sedes y podrán verse hasta el 8 de enero. Para llevar a cabo este interesante proyecto, Llorens tuvo en mente dos precedentes: por un lado, la exposición Les Réalismes que montó Jean Clair en el Pompidou en 1983. Por otro, Forma comisariada por el propio Llorens b Por las Son años en los que impera una pintura de atmósfera emocional, sentimental, opresiva, angustiosa e inquietante resantes resultan las convergencias y paralelismos que podemos hallar en la segunda parte de la exposición (Sala de las Alhajas de Caja Madrid) donde dos mirós de primera época La casa de la palmera y Huerto con asno conviven, entre otros, con paisajes de los mexicanos Orozco y Siqueiros. Este espacio, que muestra cinco espléndidos hopper, cierra el recorrido con tres miradas subjetivas del artista frente a la historia: cómo reaccionan John Heartfield contra el nazismo, Julio González contra la guerra civil española (presente con su desgarradora serie Montserrat gritando y Fautrier contra la II Guerra Mundial. El realismo, en su límite extremo, lleva a los pintores a la exasperación por la brutalidad del mundo moderno en el Thyssen, en 2001, dedicada al formalismo Mímesis remata el proyecto de Forma Respecto a la propuesta de Clair, hay cambios sustanciales. Mientras éste abordaba el realismo como una contramodernidad y en marcos nacionales separados, Llorens subraya su carácter internacional y propone un recorrido no basado en los movimientos nacionales, sino en la estructura temática: naturalezas muertas (Morandi, Derain, De Chirico... paisajes (agrícolas, urbanos e industriales) o retratos (una galería espléndida, con artistas poco conocidos para el gran público como Felice Casorati, Christian Schad, Wilhelm Lachnit, Rudolf Schlichter, Pyke Koch o Charley Toorop) Así, podemos apreciar interesantes yuxtaposiciones, curiosas afinidades y correspondencias en un apartado dedicado a escenarios íntimos e interiores con figuras: la obra del norteamericano George Bellows, junto a la del suizo Félix Valloton; descubrir a Solana- -siempre visto localmente- -con otros ojos, frente a Fausto Pirandello; el siempre sugerente Hopper cerca de Arturo Martini y de Balthus (maravilloso, su cuadro Thérèse del Metropolitan) o Ponce de León expuesto junto a Max Beckmann. Igualmente inte- Un estado del alma sombrío El periodo de entreguerras que analiza la muestra (1918- 1945) conlleva, según Llorens, la voluntad de construir un mundo nuevo. No se da sólo en pintura, también en el cine o la literatura La náusea de Sartre; Mímesis de Auerbach; Ulises de Joyce, la novela negra... Son años duros, difíciles, en los que hay un nuevo talante de sobriedad y una obsesión por la objetividad. Impera una pintura de atmósfera emocional, sentimental, opresiva, angustiosa e inquietante, advierte Solana; un estado del alma sombrío en una época sombría La exposición pone de manifiesto cómo la pintura realista aportó innovaciones fundamentales para la creación contemporánea, evolucionando desde las vanguardias hasta desarrollar una nueva manera de representar la realidad La modernidad- -dice Solana- -no es siempre vanguardia. Los realismos no son la contramodernidad, no van a contrapelo. Asientan la modernidad más allá de los excesos de la vanguardia