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ABC MARTES 11 10 2005 Opinión 5 MEDITACIONES ¿Y LA ENCUESTA DEL CIS? N O es fácil procesar el torrente de datos que vienen de aquí y allá, interesados todos, porque detrás de cada encuesta queda un montón de mercancía averiada que necesita ser colocada en el mercado negro, restos que se venden a precio de saldo con la etiqueta de oro en polvo. Cada cual las interpreta a conveniencia pero, a grandes rasgos, en Ferraz había ayer preocupación contenida y muchas ganas de ponerle el cascabel al gato, aunque ningún voluntario. En Génova, Rajoy, contento pero con cara de cansado, insistiendo en pedir cautela, mesura y contención, mensaje recurrente en tiempos de turbulencias políticas que alguno, con más prisas de las necesarias, recibió con indisimulado desdén. Nunca llueve a gusto de todos, y menos cuando truena. Por cierto, se espera como agua de mayo la última encuesta del CIS. MARCO AURELIO LEER Y PENSAR ANGIE Y EL REFORMISMO CAUTIVO LOS CREADORES DE EUROPA DE LUIS SUÁREZ FERNÁNDEZ EUNSA Pamplona, 2005 290 páginas 17 euros La Cristiandad El cristianismo no es sólo una de las raíces espirituales de Europa sino su fundamento esencial. Él forjó los valores europeos y puso los cimientos que permitieron que la cultura europea aventajara a las demás. Su labor consistió en la fusión de los elementos procedentes de la religión hebrea, la metafísica griega y el Derecho Romano. El cristianismo ha aportado, pues, los elementos esenciales para la conformación del ser europeo. El libro del profesor Suárez Fernández analiza magistralmente la obra imperecedera de cuatros grandes santos creadores de Europa: Benito de Nursia, el Papa Gregorio Magno, Isidoro de Sevilla y Bonifacio. La cultura europea es ininteligible sin la institución del monacato, que sentó las bases de la espiritualidad y de la vida cristiana y salvó la vieja cultura clásica. De las escuelas monacales proceden los Estudios Generales, es decir, las Universidades, la institución europea por antonomasia y su más noble signo distintivo. Las bases fueron puestas, en poco más de tres siglos, por estos cuatro santos sabios. IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA OS mercados financieros dieron ayer una bienvenida ponderada al orto de la gran coalición alemana con Angela Merkel en la Cancillería. El único precedente de gran coalición -entre 1966 y 1969- -no ha sido considerado hasta ahora como un episodio de la edad de oro. Para Angela Merkel los riesgos políticos tienen mandíbula de especie prehistórica. Las reformas económicas, el giro necesario en política exterior o la grave pasividad de la Alemania del Este requieren de una energía estratégica que no viene avalada llanamente por la voluminosa participación socialdemócrata en la coalición, aunque existan en curso experiencias de coalición de esta naturaleza en varios lander Desde el optimismo siempre saludable algunos pronuncian que la socialdemocracia acepte un pacto mínimo de reformas, porque es necesario y porque el riesgo es para otros. Desafortunadamente, ahí intervendría VALENTÍ un factor conocido: como ha recordaPUIG do un analista de la BBC, el propio Schröder y sus intentos de reforma económica toparon con el ala izquierda de su partido, ahora con el lastre añadido del partido Die Linke de Lafontaine en alianza con los postcomunistas de la Alemania oriental. Para Angela Merkel, el margen de maniobra será muy relativo, aparte de que su personalidad política todavía no haya podido desplegar de forma suficiente capacidad de acción y liderato. Otra limitación muy veraz es el escaso entusiasmo de los alemanes por las reformas económicas que presuntamente erosionen su bienestar. En Francia y otros países europeos son recientes las manifestaciones de protesta contra las políticas de privatización o la reforma de pensiones. Para bien o para mal, el acuerdo tomado ayer, a la espera de nombres y programas, va a afectar de lleno a todo el proceso europeo, a su ritmo económico, a su voluntad institucional y también a su equilibrio geoes- L tratégico. Una Merkel cautiva de los mecanismos más endógenos de la coalición no es exactamente lo mismo que una Merkel al timón. Con la gran coalición al menos en teoría, se da una dejación de alternativas y de oposición practicable entre los dos grandes partidos. Ahí estarán al acecho Schröder, para recuperarse lo antes posible, y lo propio ocurrirá entre los notables de la democracia cristiana o de sus aliados bávaros. La justificación democrática de una gran coalición requiere algo más que la tesis de una ausencia de diferenciación entre izquierda y derecha. Tampoco está trazada la linde entre lo que las partes de la coalición deben a la coherencia de gobierno y lo que deben a la legítima estrategia de confrontación entre partidos genéticamente opuestos. De todos modos, equiparar la actualidad alemana con los días de la República de Weimar es un símil histórico tan hueco como desmesurado. Se cuenta la respuesta de Schröder al acertijo: ¿Cómo hacen el amor los puercos- espín? Con prudencia Tiene que ser así en un sistema político que sobre todo siempre ha primado la estabilidad. Más les vale asumir a las opiniones públicas nacionales que como Merkel y Schröder hagan el amor- -políticamente- -afectará a toda la Unión Europea. En primer lugar, lo que instrumenten respecto al desempleo- -un 12,6 por ciento- -y a un débil crecimiento económico, pero también respecto a fortalecer los lazos con Washington, sobre Turquía o el eje franco- alemán. Importa a todos si Merkel modera la complicidad entre Schröder y Putin o cómo trata a la Polonia ahora gobernada por el centro- derecha. Con los socialdemócratas en los ministerios de más peso, Angela Merkel pudiera quedar asediada y cautiva. Desde luego, para eso está la política, para salvarse astutamente del abrazo del oso o sustraerse a la dificultad de sentirse entre la espada y la pared. Entre la pared de un electorado partido en dos y la espada socialdemócrata, a Angie Merkel le van a resultar distraídas las visitas del vecino Villepin. vpuig abc. es