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4 Opinión MARTES 11 10 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil EL PAPEL DE LAS CAJAS LERTABA ayer el gobernador del Banco de España sobre los peligros del frenesí de las Cajas de Ahorro por aumentar sus participaciones industriales y puso como ejemplo la operación de Gas Natural sobre Endesa, con La Caixa al fondo. Los temores de Jaime Caruana son de corte técnico y hacen hincapié en la necesidad de que estas entidades financieras autolimiten su presencia en el capital de las empresas con vocación de control. Pero hay más. Con acierto, el gobernador alerta también sobre los efectos nocivos de la presencia política en el sector financiero El problema es, pues, de largo recorrido y precisa de una reflexión seria y serena por parte de las administraciones sobre el papel que están desempeñando las Cajas en la actualidad. Remozar su razón de ser y su filosofía sigue siendo una cuestión pendiente. A UN GOBIERNO EN RETROCESO NA lectura objetiva de todas las encuestas y sondeos publicados en los últimos días- -que conviene poner en su justo valor porque suponen una foto fija del escenario actual, de compleja proyección futura- -permite afirmar que el Gobierno se encuentra en franco retroceso. Hay mucha menos confianza en el jefe del Ejecutivo y se valoran negativamente sus decisiones. Para medir la gravedad de los últimos datos demoscópicos, similares a los ofrecidos hace una semana por ABC, hay que tener en cuenta que el Gobierno recibe este varapalo cuando aún no ha culminado ninguna de las principales apuestas de Rodríguez Zapatero. El panorama es realmente negativo para sus intereses porque está perdiendo la confianza ciudadana cuando aún le resta por abordar todo el trámite parlamentario del nuevo Estatuto catalán, lo que puede provocar una tensión insoportable para la cohesión del PSOE, algunos de cuyos dirigentes, como Francisco Vázquez, volvieron ayer a alzar la voz contra el desafío del Parlamento catalán, el mismo día que lo hacían el gobernador del Banco de España, el presidente de la CEOE o los secretarios generales de UGT y CC. OO. Tampoco es una posición idónea para encarar una negociación con ETA, a la que los ciudadanos no quieren premiar con medidas de gracia o beneficios políticos. Por su parte, la inmigración, enlazada con la política exterior (Marruecos y Unión Europea) está escribiendo la crónica más trágica nunca vivida por España. El Gobierno haría bien en preocuparse más de este daño a la imagen nacional que de insistir en el momento dulce de las relaciones con Marruecos. Rodríguez Zapatero debería asumir estas encuestas como el castigo a una acción de gobierno, aventurera, que él mismo ha puesto en manos de factores tan imprevisibles como la tregua de ETA, la cooperación marroquí o la lealtad de los nacionalismos extremistas. Todo se debe a que el PSOE ha cometido varios errores de cálculo. El primero fue creer que la marea anti- PP que se produjo tras el 14- M iba a ser indefinida y que arrastraría a este partido a una crisis de debilidad duradera, suficiente, en todo caso, para gobernar sin oposición la mayor parte del mandato. El segundo error fue pensar que la sociedad española asumiría sin más una segunda transición constitucional, bajo el señuelo de la U modernidad federalista y, por supuesto, asomando el espantajo de la derecha siempre que se oyera alguna crítica. Pero ha sucedido que el PP ha aguantado el año de travesía desde el Gobierno a la oposición y saldado en líneas generales sus renovaciones internas y los envites electorales. Y, sobre todo, la sociedad española está diciendo que no quiere rupturas del orden constitucional, ni experimentos con su identidad nacional, ni cambios irresponsables en políticas básicas del Estado. Por esto, Rodríguez Zapatero tiene motivos suficientes para preguntarse por el futuro de esta legislatura y, sobre todo, si le queda algo que ofrecer a la sociedad española distinto a lo ofrecido hasta ahora, porque, objetivamente, ha habido poca gestión y mucha mercadotecnia. O lo que es lo mismo, bastante más ruido, estruendo a veces, que nueces. El reverso de estas encuestas es el PP, cuya dirección no debería caer en la complacencia por la remontada en intención de voto, ni pensar que la opinión de los sondeos está consolidada. Rajoy y su equipo pueden legítimamente valorar la situación como un refrendo general a su actuación opositora, pero deben ser conscientes de que las encuestas son lo que son y que queda mucho camino por delante, sobre todo porque los sondeos subrayan el desgaste del PSOE más que un sensible ascenso del PP. Por eso, las encuestas revelan la necesidad de que el Partido Popular perfile con inteligencia su estrategia inmediata, combinando, como hasta ahora, la firmeza de los principios con la serenidad del discurso. La sociedad ha empezado a ser receptiva al mensaje de Rajoy, tanto como a su predisposición al pacto con el Gobierno para los grandes asuntos de Estado. El PSOE sabe ya que la sociedad española se ha despejado del aturdimiento del 11- M y que desde ahora no es suficiente agitar el fantasma de la derecha ni del pasado para acallar las críticas a la acción de Gobierno. Rodríguez Zapatero se comprometió a escuchar a los ciudadanos y éstos han lanzado un claro aviso al Ejecutivo. Que Zapatero lo entienda o no será la clave del nuevo curso político. Si se equivoca, las consecuencias políticas pueden ser letales para el PSOE, porque el presidente del Gobierno no recibió el 14- M un cheque en blanco del electorado, sino una confianza que empieza a darle la espalda en apenas año y medio de legislatura. Jaime Caruana EFE LOS SOCIOS NO VAN ALVO Coalición Canaria, la gran mayoría de los socios parlamentarios (estables o circunstanciales) del Gobierno en el Congreso no acudirán al desfile del día de la Fiesta Nacional. De nuevo, y fuera del PSOE, el PP vuelve a ser la única fuerza política que secunda en un asunto sustancial- -y muchas veces los símbolos lo son- -al Ejecutivo de Zapatero, que no ha sido capaz de convencer a sus aliados para que celebren con el resto de los españoles la Fiesta Nacional. Parece claro que la alianza fraguada por los socialistas con estas fuerzas políticas no tiene demasiado que ver con los intereses generales del país. Por si a alguien le quedaba alguna duda, los socios del Ejecutivo son, en fondo y formas, refractarios a todo lo que huela a España. S MERKEL Y ZAPATERO L A gran coalición forzada entre la CDU y SPD ya tiene candidato a la Cancillería: Angela Merkel. La difícil situación generada por las elecciones del pasado 18 de septiembre ha encontrado, por fin, una solución. La fórmula ideada para ello se basa en un equilibrio que atribuye ocho carteras a los socialdemócratas y siete- -incluyendo el Ministerio de la Cancillería- -a la CDU y sus aliados bávaros del CSU. Exteriores, Finanzas, Trabajo, Justicia y Sanidad quedan del lado socialdemócrata. Mientras Interior, Defensa y Economía y Tecnología, del democristiano. De este modo, por segunda vez en la historia de la República Federal, ambas formaciones han sido capaces de apartar sus diferencias partidistas y volcar sus energías hacia la creación de un gobierno que afronte la difícil agenda que la sociedad alemana tiene por delante. En este sentido, Alemania puede respirar tranquila. Su clase política ha sabido estar a la altura de las circunstancias en un momento complejo que, debido a las reformas sociales y económicas pendientes, exigía de sus políticos generosidad y sentido de Estado. Con todo, no cabe duda de que la gran vencedora ha sido Angela Merkel. No sólo porque ha cerrado finalmente una coalición liderada por ella, sino porque ha logrado afianzarse progresivamente en el duro pulso personal mantenido por el canciller Schröder a lo largo de estas semanas de negociación. El don de la oportunidad de nuestro presidente Zapatero merece una reflexión aparte. No sólo por su falta de olfato político, sino porque su carencia de tacto y de responsabilidad institucional. Un presidente del Gobierno español no puede decir- -como dijo el día después de las elecciones alemanas- -que se alegraba por el fracaso electoral de Angela Merkel, aunque luego rectificara. Ni es correcto diplomáticamente, ni es inteligente en términos políticos, tal y como acaba de demostrarse. Lo sorprendente es que en este asunto el presidente Zapatero es reincidente, ya que se equivocó con Bush hace un año, cuando hizo apuestas contra él. Esperemos que la futura canciller de Alemania no se lo tome tan a pecho como el presidente de los Estados Unidos. Sobre todo porque están en juego los presupuestos y las perspectivas financieras de la UE. AHORA, CACHEMIRA H ASTA 40.000 personas pueden haber fallecido en el terremoto que hace 48 horas devastó la región paquistaní de Cachemira, pues aún permanece inexplorada parte de la superficie devastada. De nuevo, la fuerza incontenible y brutal de la naturaleza se ceba con una zona (también lo ha hecho el huracán Stan en Centroamérica) deprimida del planeta a cuyo socorro debe acudir toda la comunidad internacional. Pese a la recurrencia de estos fenómenos, sigue pendiente la tarea de organizar un mecanismo de auxilio internacional más ágil ante las catástrofes, que acorte los tiempos de respuesta y organice más eficazmente la ayuda allí dónde es más necesaria.