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86 Economía LUNES 10 10 2005 ABC JUAN VELARDE FUERTES AGOBIOS ANTE EL PRESUPUESTO DE 2006 D e modo casi inmediato han surgido en España, por un lado, un proyecto de Presupuestos y, por otro, una pésima noticia en el terreno de los precios a lo que se agrega una información realmente agobiadora de lo que se refiere a nuestras relaciones económicas con el exterior. Los precios, que ofrecen un panorama alarmante en su crecimiento, son una resultante y también otra la triste realidad económica exterior de España. Pero lo que puede contribuir a la solución de tan agobiantes problemas es, precisamente, el Presupuesto del Estado junto, naturalmente, con otras medidas, esas medidas estructurales alternativas de las que se habla en ABC del 3 de septiembre de 2005, en su página editorial, bajo el título IPC, alerta roja Añádase que, sobre el intento de defensa que del proyecto presupuestario intentó El País es muy difícil que un economista no abone, de pico a rabo, la nota ¡Abajo la aritmética! publicada por Carlos Rodríguez Braun en ABC el 1 de octubre de 2005. Comencemos por el capítulo de las muy serias alarmas. En primerísimo lugar, la inflación. Conviene señalar que son pésimos los datos del IPC, pero tampoco son alentadores los de los precios industriales. El IPC, al alcanzar ese 3,7 en tasa anual, señala que el ambiente inflacionista se mantiene, no sólo, como algunos dicen, por causas coyunturales, sino por estructurales. Por ejemplo, si se disminuye la competitividad comercial porque se ha decidido incrementar el bienestar del grupo tal o cual de comerciantes, automáticamente suben los precios. Además de los daños de la inflación estructural, tenemos los derivados de nuestra considerable dependencia energética del exterior, -cuestión estructural asimismo- -porque en los mercados internacionales crecen notablemente las cotizaciones del petróleo, las del gas natural y las del carbón. Es la factura que se paga por declararse la Administración, a partir de 1982 con el presidente González, enemiga hasta ahora mismo de la oferta nuclear, segura, barata y abundante. Por esta opción se garantizan los encarecimientos actuales, a los que nadie parece poner ninguna traba. Y si además, se echa a la caldera alcista de los precios una financiación generada por la actual abundante liquidez internacional, que se canaliza en España hacia el impulso del consumo, gracias a los bajos tipos de interés que el Banco Central Europeo acepta en el ámbito comunitario para no molestar ni a Alemania ni a Francia, ¿cómo impedir subidas de precios? A nuestro país llegan esos fondos por el El IPC, al alcanzar ese 3,7 en tasa anual, señala que el ambiente inflacionista se mantiene no sólo, como algunos dicen, por causas coyunturales, sino por estructurales interbancario. Un aumento fuerte del consumo, o incrementa mucho las importaciones, o sube los precios, o ambas cosas a la vez. Así tenemos completo un panorama al que sólo puede poner coto una muy seria política presupuestaria. Porque, por el lado de la política de rentas salariales, es evidente que el mundo sindical no parece vaya a encontrar barrera alguna en un ámbito político que muestra, en variadas decisiones sociales, el talante de que la inflación soportada debe ser aliviada con subidas de rentas salariales, con lo que están servidos todos los elementos para crear una inflación inercial. El buen camino iniciado con el Pacto de La Moncloa parece haberse proscrito definitivamente. Otro aspecto del gasto público resulta alterado con la subida del IPC porque, automáticamente, este incremento actual obligará a repercusiones importantes en los ingresos de los pensionistas. Por otro lado, estos precios que crecen desde hace tanto tiempo por encima de la media comunitaria- -nuestro principal cliente- -y por encima de la zona del euro, han acabado por ofrece diferenciales con los competidores que se mueven en términos exponenciales, o si se entiende así mejor, en términos de interés compuesto. Por fuerza, pues, nos alejamos de posibilidades de exportar. En resumidas cuentas, España pasa a moverse en un círculo vicioso: más inflación, menos competitividad, más Se entiende así que nuestro déficit comercial exterior sea formidable y que comenzar a resolver esta cuestión debería constituir una de nuestras máximas prioridades financiación para compensar el déficit, con lo que más impulsos al consumo, más subidas de precios, y así sucesivamente. Todo mejoraría si fuésemos capaces de vender con más facilidad al exterior. El World Economic Forum acaba de publicar dos índices temporales, comparados, de crecimiento de la competitividad (GCI) de 117 países del mundo. Se exponen así las competitividades de 2005 y 2004. España tiene una, en 2005, de 4,80, que nos coloca en el puesto 29 del mundo, y en el puesto 11 de los 15 países que constituían hasta hace poco la Unión Europea. Tienen un GCI aún más bajo que el español, en ese grupo comunitario, Francia, Bélgica, Grecia e Italia. Pero siendo esto muy preocupante, lo es más que España tuviese, en 2004, el puesto 23, y en el ámbito de los Quince, el octavo. Esa pérdida de seis puntos en un sólo año supone un severísimo hundimiento del sector exterior. Sólo es superada, en el mundo, por la región autónoma de Hong Kong, Lituania, Colombia, México, Israel, Bahrein, Grecia, Trinidad y Tobago, Namibia, Costa Rica, Brasil, Panamá, Marruecos, Argelia, Uganda, Kenya, Gambia, Bosnia y Herzegovina, Guatemala, Sri Lanka, República Dominicana, Malawi, Madagascar, Zimbabwe, Bangladesh, Paraguay y Chad. Perdónese la larga relación para que se vea qué tipo de países son los que pierden competitividad en peores condiciones que España. Se entiende así que nuestro déficit comercial exterior sea formidable y que comenzar a resolver esta cuestión debería constituir una de nuestras máximas prioridades. Para empeorar las cosas, también en ABC de 30 de septiembre de 2005, aparece la noticia de que, según el Informe sobre las inversiones en el mundo de la Unctad, que acaba de aparecer, sufrimos una caída de la IDE (Inversión Directa Extranjera) en España. Pasa a ser un 35,7 más baja, en dólares corrientes, en 2004 que en 2003. Queda pues, para compensar nuestro creciente y colosal déficit, sólo el recurso del endeudamiento a corto plazo, o sea, la aceptación del famoso dinero caliente hot money -que, como se sabe por nuestra historia económica, cantando se vino, como en el periodo 1925- 1927- -preludio de la Gran Depresión- o en 1986- 1992- -preludio de la gran crisis de los noventa- y cantando se fue, como ocurrió en esos años terribles que son 1931 ó 1993, llenos de paro, de tensiones sociales, de caídas en el PIB por habitante. Estos son los peores problemas económicos del momento. No se puede pensar en arrostrarlos con el mal palo de unos Presupuestos como los previstos para 2006 y muy poco más. Porque con el aumento de la presión tributaria debido a impuestos encarecedores, con el incremento del gasto por encima del incremento previsto del PIB, con el abandono de posiciones a autonomías que parecen desquiciadas, es imposible pensar que los muy graves temas de la inflación y del déficit exterior comiencen, siquiera lentamente, a ser resueltos. Constructoras y aerolíneas españolas pujan hoy por el handling de Aena ABC MADRID. Las principales constructoras y aerolíneas españolas comienzan hoy la puja por las nuevas licencias de handling de la red de Aena (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) un negocio que actualmente mueve en nuestro país alrededor de 600 millones de euros anuales y emplea a unos 14.000 trabajadores. Iberia, Globalia, Spanair, ACS, FCC, Acciona, Ferrovial y el grupo San José presentarán hoy las ofertas que cada compañía ha diseñado, en solitario o con sus respectivos socios del sector, para hacerse con las licencias de un primer grupo de aeropuertos. Este primer concurso incluye tres bloques, el de los 28 aeropuertos de menor tráfico, el de los 16 aeródromos que en 2005 rozan el millón de pasajeros, y un tercero para los que están ubicados en Canarias, informa Ep. Esta es la primera porción del negocio de handling La parte más jugosa surgirá cuando, en una segunda fase, Aeropuertos Españoles licite los concursos para buscar operadores para los grandes aeródromos, entre ellos Madrid, Barcelona y Málaga. SAS mantendrá su participación en Spanair y respalda la gestión de Pascual ABC COPENHAGUE. El presidente y consejero delegado de Scandinavian Airlines System (SAS) Jorgen Lindegaard, ha asegurado que el grupo mantendrá la participación directa e indirecta del 95 que tiene en Spanair y respaldó la gestión de Gonzalo Pascual como presidente de la aerolínea española. En un reciente encuentro con periodistas españoles, Jorgen Lindegaard descartó que el grupo SAS venda su participación en Spanair o que compre el 5 restante, que pertenece a Gonzalo Pascual, para hacerse con el cien por cien de la compañía aérea. En concreto, señaló que ese porcentaje es algo más bien honorífico que atiende al acuerdo que se alcanzó cuando SAS entró en el accionariado de Spanair. En este sentido, Jorgen Lindegaard mostró su satisfacción ante la gestión realizada por Gonzalo Pascual al frente de la presidencia de Spanair, por lo que descartó la posibilidad de nombrar a otro presidente que represente el 95 de capital que tiene SAS, informa Ep.