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60 Cultura LUNES 10 10 2005 ABC TEATRO La curva de la felicidad Autores: Eduardo Galán y Pedro Gómez. Dirección y escenografía: Celso Cleto. Iluminación: Francisco Ruiz Ariza. Intérpretes: Pablo Carbonell, Antonio Vico, Josu Ormaetxe y Jesús Cisneros. Lugar: Teatro Lara. Madrid. CLÁSICA Liceo de Cámara Mozart: Cuartetos 10 y 16 Bartók: Cuarteto 1 Int. Cuarteto Keller. Lugar: Auditorio Nacional. Fecha: 6- X DE FRENTE ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE LA VIDA DESPUÉS DE LOS 40 JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN M stá visto que los números redondos siempre traen complicaciones. Si se asocian a la fecha de nacimiento o muerte de alguna personalidad egregia, o con el aniversario de algún acontecimiento, suelen desatar frenesíes conmemorativos sin tregua. Y se vinculan al propio calendario, parece que levantan límites invisibles cuya superación incita a la melancolía y a la reflexión sobre el implacable paso del tiempo. Es lo que le ocurre a Quino, el dubitativo guionista televisivo que protagoniza esta comedia, inmerso en la crisis de los 40 (se supone que cada decenio lleva aparejada la suya) y recién abandonado por su esposa por otro hombre más delgado y con más pelo y dinero que él. En la obligación de vender el piso común para dar la mitad a la fugitiva y comprarse él un apartamento, Quino firma tres contratos de preventa a otros tantos hombres en la misma tesitura cronológica: el transportista que viene a recoger los bártulos de la esposa, un amigo solterón y el psicólogo de su ex, abandonado por su propia cónyuge. Cuatro modelos varoniles cada uno con su visión de la vida, de las mujeres y de la crisis de los 40, y todos, a su manera, femeninodependientes, con sus miedos e inseguridades. Un enredo que los autores desarrollan, con esquemas que guardan cierto paralelismo con los de una comedia televisiva de situación, a través de una sucesión de divertidos diálogos en los que se visitan algunos tópicos de la relación de pareja, la incapacidad masculina para la vida en soledad y la fragilidad que se oculta tras ciertos estereotipos del machismo. La curva de la felicidad (nada que ver con la película del mismo título dirigida por Manuel Poirier en 2002) se configura así como una comedia simpática y ligera en la que debuta como actor teatral con notable desenvoltura el multifacético Pablo Carbonell, en el papel de ese Quino que no comprende a la esposa que lo ha abandonado. Junto a él, Antonio Vico saca buen partido a su psicólogo, Josu Ormaetxe está perfecto como ese cachazudo y un poco fresco amigo de confianza que casi todo el mundo tiene y Jesús Cisneros se ajusta estupendamente a su cometido de castigador menos seguro de lo que él supone. E EFE Los Reyes, en el teatro con Mihura Sus Majestades los Reyes, Don Juan Carlos y Doña Sofía, acudieron ayer al Teatro Príncipe de Madrid para asistir a la representación de la comedia de Miguel Mihura Tres sombreros de copa que dirige Gustavo Pérez Puig, quien les recibió a su llegada. Mihura, de quien se conmemora su centenario, escribió esta obra en 1932, cuando contaba veintisiete años. Veinte años después, la obra no se había estrenado todavía. Fue el empeño de Pérez Puig el que hizo que el autor consintiera en que la obra viera la luz por fin en 1952 TEATRO MUSICAL El diluvio que viene Música: Armando Trovaioli. Autores: Garinei y Giovannini, Iaia Fiastri. Dirección artística: Pedro Pablo Juárez. Dirección Musical: Arturo Díez. Coreografía: José Manuel Esteller. Escenografía: José María Brioa. Productor ejecutivo: José Luis Moreno. Principales intérpretes: Gisela, Paco Morales, Gema Castaño, Roberto Sáiz, José Luis Gago. Lugar: Teatro de La Latina, Madrid. EN UN PUEBLO ITALIANO... JULIO BRAVO i hay un musical legendario en la escena española, ése es El diluvio que viene Procedente de Italia (la comedia original, Aggiungi un posto a tavola vio la luz en Roma en 1974) llegó al teatro Monumental de Madrid en 1977 y, tras permanecer en cartel durante tres temporadas, estuvo otros cuatro años de gira por toda España. A mediados de los años noventa, el productor José Luis Moreno la recuperó en el teatro Calderón y ahora, tras una gira por diversas ciudades, ha vuelto a la capital. El diluvio que viene es una entretenida y sencilla fábula concebida por Pietro Garinei y Sandro Giovannini- -la más importante pareja del teatro musical italiano reciente- que cuenta S las vicisitudes de un cura de una pequeña aldea a quien Dios, decidido a enviar a la tierra un nuevo Diluvio Universal, le encarga la construcción de un nuevo Arca y le convierte en un Noé contemporáneo. Personajes como un alcalde tacaño y ateo; su hija, una pegajosa joven empeñada en sacar al cura de su celibato; un ingenuo y poco dotado muchacho, y una prostituta que viene a alterar la paz de la aldea, adornan la trama. Pero el verdadero gancho de esta función es su música, compuesta por Armando Trovaioli: amable, pegadiza, de vitalidad contagiosa, con melodías que se agarran insistentes al oído. En el exiguo espacio del escenario de La Latina, José Luis Moreno y sus colaboradores han montado un espectáculo más que digno- -aunque parte de la orquesta y de los coros suenen a pregrabados- que se ve y se escucha con agrado, que posee ritmo y colorido- -a veces incluso demasiado- y escénicamente bien resuelto. Dos cantantes televisivos Gisela OT y Paco Morales Karaoke defienden bien sus papeles protagonistas, mejores lógicamente en lo musical que en lo actoral; Gema Castaño, un lujo para cualquier producción musical, brinda su magnífica voz y su personalidad al personaje de Consuelo, y le acompañan con acierto, en un tono casi caricaturesco que no desentona, Roberto Sáiz y José Luis Gago. Y aunque no está acreditado, Paco Hernández deja muestras de su talento como la Voz de Dios. ozart ya se deja sentir. Se acerca el año 2006 y con él la celebración del 250 aniversario de su muerte. Es lógico que el ciclo Liceo de Cámara, de la Fundación Caja Madrid, asuma ser Mozart, siempre Mozart... En realidad porque, al margen de circunstanciales celebraciones, lo ha sido a lo largo de sus catorce temporadas de existencia durante las cuales el compositor de Salzburgo ha mantenido una presencia protagonista. Lo resalta en el libro- programa del ciclo Rafael Spottorno, director de la Fundación, al tiempo que despide a Antonio Moral, quien desde la creación del Liceo ha sido su director artístico. El nivel musical logrado, la fidelidad de tantos aficionados, tanto los presentes en la sala de cámara del Auditorio madrileño como los oyentes de Radio Clásica, y la sensación de bienestar y excelencia que deja, son algunos apasionantes bienes que recibe Luis Gago, encargado de guiar su nueva travesía. Efectivamente, ha comenzado el Liceo de Cámara y lo ha hecho con una doble actuación del Cuarteto Keller, que se ha presentado por primera vez en el ciclo. En ambos programas con la música de Mozart y de Bartók dando, lógicamente, dos imágenes muy distintas de este grupo fundado en 1987, en Budapest. Y sin embargo, ambas unidas por la solidez del resultado sonoro, la fortaleza del ensamblaje interno entre las partes y la seguridad de concepto. Destacando, al menos en el segundo de los programas, la capacidad del primer violín, András Keller, para guiar sin llegar a convertirse en un peligroso primarius y la prudente personalidad de la violonchelista Judir Szabó. Así visto, ante el Cuarteto núm. 1 de Bartók, compositor que es piedra de toque en la historia del conjunto, se lograron momentos en verdad bien resueltos, limando la aridez del registro más agudo, midiendo los silencios y dándoles intenso sentido expresivo, asumiendo cierto impulso juvenil y acentuando con intensidad y arrebato, muy especialmente en el último movimiento. A su lado Mozart tuvo consistencia, la gracia justa para resolver la poca personalidad del Cuarteto 10 y abundancia suficiente como para dar grandeza al 16. Cabe ver a Mozart con otro refinamiento, por supuesto, pero esto no es más que una posibilidad evocada tras haber disfrutado con la muy engarzada y, en verdad, bien resuelta propuesta del Keller.