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ABC LUNES 10 10 2005 Sociedad 53 Medio Ambiente China planta una gran muralla verde en la costa para limitar los daños de tifones y tsunamis Una barrera natural con abundante vegetación recorrerá los 18.340 kilómetros de su litoral b La línea defensiva estará formada por mangles, un árbol cuyas ramas se arraigan en el suelo y capaz de absorber el 40 de la potencia de huracanes y maremotos PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. El tsunami (ola gigante) que asoló el Océano Índico en diciembre del pasado año dejó un saldo final de 174.000 muertos y arrasó miles de edificaciones en Tailandia, Indonesia, las Maldivas, la India y Sri Lanka. A pesar de la devastadora fuerza de este maremoto, algunas áreas de los países afectados se salvaron milagrosamente de la hecatombe. Así ocurrió en la región hindú de Pichavaram y en la zona tailandesa de Ranong, donde sus habitantes, en su mayoría pescadores que vivían en frágiles cabañas de madera, encontraron un providencial refugio bajo las copas redondeadas de los mangles que abundan en dichos enclaves. Y es que este árbol propio de lugares costeros, que puede llegar a medir 30 metros de altura y cuyas ramas caen sobre el suelo para arraigarse bajo la tierra, es capaz de absorber entre el 30 y el 40 por ciento de la potencia de los tifones y tsunamis debilitándolos de manera considerable antes de que impacten sobre zonas pobladas. Esta es la conclusión alcanzada en un estudio elaborado por la Administración Estatal de Bosques de China. Dicho informe ha descubierto que un cinturón de manglares es la mejor solución para paliar los daños provocados por los tifones que azotan cada año la costa oriental del gigante asiático, que suelen ocasionar unas pérdidas de 10.000 millones de yuanes (1.023 millones de euros) en cada ejercicio. Los manglares que rodean algunas zonas del litoral asiático mitigan los efectos de tifones y tsunamis kilómetros de su litoral. Desde la bahía de Bohai, en el norte, hasta la de Beibu, en el sur, dicho cinturón de vegetación atravesará ocho provincias, dos grandes municipios que dependen del Gobierno central, como Shangai y Tianjin, y una región autónoma. Debería ser un sistema verde ideado para conjugar un primer bosque de protección en la costa, otro de mangles, un cinturón de refugio para las granjas, jardines urbanos y áreas reforestadas en las montañas explicó Zhou Shengxian, director de la Administración Estatal de Bosques, al periódico China Daily. La importancia de semejante barrera es evidente porque la costa de China no sólo alberga a casi 500 de los 1.300 millones de habitantes del coloso asiático, sino también porque incluye a la zona más desarrollada económicamente y cuyo Producto Interior Bruto (PIB) supuso el año pasado el 70 por ciento del total del país. Por ello, Pekín ha plantado desde la pasada década 3,82 millones de bosques de protección en el litoral, incrementando la superficie cubierta de un 24,9 a un 35,5 por ciento y completando 17.000 kilómetros en la primera red de defensa. A pesar de todos estos progresos, China aún no está a salvo de los tifones, como ha quedado demostrado este verano tras el paso de Talim, que dejó más de un centenar de muertos en varias provincias costeras. Los altos costes de reforestación y la falta de fondos públicos para acometer ABC Ocho satélites para vigilar la naturaleza A pesar de su reconocida efectividad, los remedios ecológicos no son la única solución para combatir los desastres naturales, que este año se han cobrado ya en China 1.630 vidas y han costado 16.738 millones de euros en daños materiales. Así, junto a la plantación de una gran muralla verde de mangles para mitigar los daños de los tifones en la costa, Pekín tiene previsto lanzar al espacio ocho satélites para prevenir este tipo de calamidades y estudiar sus efectos en caso de que ocurran. Los primeros tres aparatos serán puestos en órbita durante la primera mitad de 2007, mientras que los otros cinco restantes entrarán en funcionamiento en 2010. Con este proyecto, presupuestado en 800 millones de yuanes (82,1 millones de euros) el gigante asiático incrementará notablemente su número de satélites artificiales, puesto que en la actualidad sólo dispone de tres modelos de uso civil para predecir la meteorología, buscar recursos naturales y explorar el océano. tan faraónica iniciativa han impedido que la primera línea de salvaguardia pueda ser concluida completamente. El coste de estas nuevas plantaciones asciende a 600 yuanes (61,61 euros) por mu (0,06 hectáreas) en terrenos áridos de montaña o zonas salinas detalló Zhou Shengxian, quien se quejó de que los subsidios del Estado sólo aportan el 10 por ciento del presupuesto Resistir al embate del viento Como consecuencia, hay un hueco de 3.800 kilómetros sin cubrir en lugares donde resulta difícil plantar árboles, como en zonas arenosas o de marismas, o en otros enclaves con especies demasiado viejas como para poder resistir la embestida de los tifones. La mayor parte de la vegetación de la costa china ha envejecido tras ser golpeada por los huracanes o las enfermedades dicen expertos de la Administración Estatal de Bosques, que confían en que el Gobierno incluya la finalización de la protección del litoral en el próximo Plan Quinquenal, del 2006 al 2010. Además, dicho sistema no sólo contribuiría a mitigar los efectos negativos de los tifones, sino que en el futuro ayudaría a rehabilitar las zonas degradadas de la costa china y mejoraría los hábitats humanos. Como no podía ser de otra manera, este remedio tan ecológico se ha revelado como el más eficiente a la hora de combatir a los elementos adversos de la propia Naturaleza. Protección natural Para ello, la investigación no sólo se ha basado en los testimonios recogidos tras el tsunami que barrió el Índico, sino también en la experiencia del tifón que sacudió en 1996 a la península de Leizhou, en el sur de China. En aquella ocasión, los condados de Doulung y Jinbang, protegidos por un enorme bosque de mangles, apenas sintieron los efectos de un huracán que causó por sí solo unos daños valorados en 10.000 millones de yuanes (1.023 millones de euros) No en vano, los tifones registrados desde la pasada década han generado unas pérdidas directas de 21.486 millones de euros) en China, que cada año suele padecer una media de siete fenómenos naturales de este tipo. Para evitar pérdidas humanas, puesto que los tifones se cobran cada verano decenas de víctimas mortales, y semejante sangría económica, el Ejecutivo chino está plantando ya una gran muralla verde que recorrerá los 18.340