Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
24 LUNES 10 10 2005 ABC Internacional El terremoto de Asia provoca al menos 30.000 víctimas mortales sólo en Cachemira Pánico entre los supervivientes ante las réplicas, cuarenta y cinco en las últimas 24 horas b Decenas de miles de personas permanecen a la intemperie y cortan carreteras en protesta por la lentitud con que llega la ayuda de Islamabad y Nueva Delhi ABC ISLAMABAD. La parte paquistaní de la disputada región de Cachemira es el lugar donde el terremoto del pasado sábado concentró la mayor parte de su fuerza devastadora, superior a la explosión de mil bombas nucleares, según expertos sismógrafos. Los resultados son elocuentes. Las autoridades del país asiático han contabilizado más de veinte mil muertos y por encima de cuarenta mil heridos en este rincón del planeta castigado en el pasado por la guerra y ahora por este desastre que el Gobierno de Pakistán define ya como el peor de nuestra historia Se teme que la cifra final de fallecidos en la zona podría superar los treinta mil. En la vecina India, el Gobierno estima que perdieron la vida alrededor de seiscientas personas y casi un millar resultaron heridas, mientras que en Afganistán se registraron cuatro muertos. Las cifras de víctimas sólo pueden dar una idea muy aproximada de la aterradora experiencia que vivieron y continúan viviendo centenares de miles de personas en las zonas afectadas. Cuando el terremoto de 7,7 grados en la escala de Richter se dejó sentir en la aldea de Jabla, situada cerca de la línea de demarcación entre las partes india y paquistaní de Cachemira, no hubo tiempo para nada, ya que todas las casas quedaron reducidas a escombros prácticamente a la vez y de manera instantánea, según testimonios de los habitantes. La montaña se deslizó Fue como si la montaña se hubiera deslizado repentinamente sobre nosotros relataba ayer Basharat Ahmed, habitante de Jabla de ocho años, quien fue evacuado de los escombros de su casa por su padre y un grupo de voluntarios. Naseer Ahmed, el padre de Basharat, estaba sentado en el césped de su casa cuando vio que el edificio se derrumbaba. Salí corriendo para socorrer a mis hijos. Conseguí sacar a mi hijo menor y a mi hija, pero Basharat quedó atrapado explicó. No todos tuvieron tanta suerte como esta familia. Tauseef Ahmed, vecino de dieciséis años de la misma localidad, explicaba ayer, en mitad de los escombros a que quedó reducida su casa y con el rostro marcado por el dolor, la impotencia que sintió al no poder salvar a su padre. Estábamos en la casa Vista aérea de la ciudad paquistaní de Balakot, al noroeste del país, destruida por el terremoto AFP