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20 Nacional LUNES 10 10 2005 ABC El presidencialismo de Zapatero, más acentuado que el de González o Aznar, se justifica por una mayor exigencia social de fiscalización del Gobierno, pero también por la escasa proyección pública de buena parte de sus ministros y por su propia concepción del control del poder Zapatero, el más presidencialista de los presidentes TEXTO: GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. José Luis Rodríguez Zapatero ejerce la dirección del Gobierno con un marcado carácter presidencialista más acentuado aún que en los mandatos de Felipe González y José María Aznar, según se reconoce en su entorno. No obstante, lejos de atribuirlo a un talante autoritario, sus colaboradores lo argumentan en una evolución lógica de la profundización democrática que eleva la exigencia de control del poder, y éste, en última instancia, radica en el presidente Si González solía delegar la respuesta ante la opinión pública en todos los asuntos que no fueran de primer orden y Aznar ya se vio obligado a dar la cara más Zapatero es el portavoz del Gobierno en casi todo aquello que tiene trascendencia pública, sea la política territorial, los planes de infraestructuras o los atascos. Además, acostumbra a estar encima de los asuntos candentes como hizo este verano con el caso Roquetas o los incendios, y no sólo de los asuntos candentes. A más de un ministro le ha tomado por sorpresa llamándole por teléfono para preguntarle detalles de una noticia menor o por el trasfondo de un comentario en alguna tertulia. Fernando Moraleda, nuevo secretario de Estado de Comunicación ción del control del poder. Así, si Alfonso Guerra- -con González- -y Francisco Álvarez- Cascos- -con Aznar- -fueron auténticos números dos porque, además de ser vicepresidentes, atesoraban un poder propio fruto del control que ejercían del aparato de sus partidos, María Teresa Fernández de la Vega es sólo vicepresidenta primera porque así lo ha querido Zapatero. Y quien CHEMA BARROSO Vicepresidentes sin poder autónomo Pero este presidencialismo no es sólo consecuencia de esa mayor exigencia democrática que arguyen sus colaboradores, sino también de la dificultad para comunicar que tienen buena parte de sus ministros, y de su propia concep- De la Vega ejerce una coordinación más administrativa que política y tapa las ausencias de Zapatero controla el aparato del PSOE, José Blanco, tiene despacho sólo en la calle Ferraz. Además, hasta ahora, Zapatero no se ha perdido prácticamente ninguna reunión de la ejecutiva del PSOE. La tarea de coordinación que desempeña De la Vega- -para quien el presidente sólo tiene elogios- -es más administrativa que política aunque tiene un alto protagonismo como portavoz oficial del Ejecutivo y la cobertura que da a las ausencias del presidente- -como en Ceuta y Melilla- -multiplica su proyección pública. La vicepresidenta coordina los trabajos preparatorios del Consejo de Ministros y también la producción legislativa, pero la auténtica coordinación política la ejerce el presidente en relación direc- ta con sus ministros. La buena marcha de la economía le proporciona una tranquilidad que le lleva, con carácter general, a delegar esta política en el vicepresidente económico, Pedro Solbes, lo que no impide que esté puntual y directamente informado de las operaciones económicas en sectores estratégicos. En los ámbitos que no juzga prioritarios en cada momento, sólo sube al puente de mando cuando el barco encalla o corre riesgo de hacerlo, como demuestra su implicación personal en el proceso de diálogo social Los gallitos del corral De las catorce ministros que conforman el Gabinete- -descontados los dos vicepresidentes- sólo cinco acostum- EL NÚCLEO POLÍTICO DEL GOBIERNO José Bono José Antonio Alonso Jesús Caldera Jordi Sevilla Juan F. López Aguilar El ministro de Defensa tiene un perfil político propio asentado en su larga trayectoria como presidente de Castilla- La Mancha y como referente del PSOE. En más de una ocasión ha emitido opiniones que no se atienen a la línea oficial y que exceden su ámbito de competencias. El ministro del Interior ha chocado con Bono en asuntos como la desclasificación de papeles del CNI o la condecoración a víctimas del terrorismo. A pesar de que proviene de la magistratura, tiene criterios políticos y una influencia que arranca de su vieja amistad con Zapatero. El ministro de Trabajo es, si no el más, tan fiel a Zapatero como el que más. Aunque su presencia política ha disminuido por los asuntos que gestiona, es el encargado de desarrollar el ambicioso programa social del Gobierno y, a puerta cerrada, opina sobre casi todos los asuntos. El ministro de Administraciones Públicas pertenece, como Caldera y López Aguilar, al núcleo fundacional de Nueva Vía el grupo que llevó a Zapatero al liderazgo del PSOE. Estando en la oposición, fue el único que se atrevió a disentir públicamente de orientaciones fijadas por su líder. El ministro de Justicia es, junto con Jesús Caldera y José Montilla, el único miembro del Gobierno que también forma parte de la ejecutiva del PSOE. Zapatero le considera uno de sus colaboradores más brillantes y es el responsable directo de la extensión de los derechos civiles