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18 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN LUNES 10 10 2005 ABC Zapatero y Rubalcaba van a tratar de arreglar el desaguisado, que sobre todo el primero no ha querido o no ha podido parar a tiempo Los mayores del PSOE ven con asombro lo poco concernidos que estos nuevos se sienten con lo que supuso la Transición con tanta responsabilidad como optimismo- -lo tiene muy difícil, porque si hay acuerdo corre el riesgo de quedarse fuera El PP está dispuesto a asumir ese riesgo porque aunque, efectivamente, más de un socialista se ha dirigido al propio Rajoy, en Génova han optado por la estrategia Maragall, esa que suena tan solidaria y amable de si te ayudas, te ayudo En esas y no en otras está el PP. Si en el PSOE hay parlamentarios dispuestos a decir no ellos sumarán fuerzas, pero primero tienen que ser ellos, que son los concernidos. Nosotros ni hemos propuesto ni hemos alentado la reforma Tendrá que acudir el presidente a la magia, salvo que todo sea un juego de pillos y los que hoy reclaman nación y práctica soberanía sin pararse en pasos intermedios, se traguen sus palabras y se avengan a lo que en el PSOE, según una persona ya de antiguo muy próxima al presidente, se augura va a ser una auténtica poda. La cuestión es enseñar tijeras de manicura o de jardinero y nosotros creemos que es más inteligente la táctica de la manicura Para que no falte de nada Patxi López ha dicho que si el término nación es el que más consenso suscita en el País Vasco, ¿por qué no? En el PSOE se mantiene la esperanza de que Zapatero pueda manejar la compleja situación creada en torno al Estatuto IGNACIO GIL A pesar de las críticas recibidas, Piqué no ha salido desgastado. El presidente, dicen, ha optado por las tijeras de manicura, no por las de jardinero. Y mientras, Rajoy quiere ver hasta donde llegan los enfados socialistas... El laberinto del presidente POR: CHARO ZARZALEJOS MADRID. No una, hasta tres o cuatro fórmulas tiene el presidente para intentar salvar el artículo uno del proyecto de Estatuto catalán con el dos de la Constitución y, cuenta un muy próximo suyo, que Pasqual con alguna de ellas parece que ha tragado En el último encuentro en La Moncloa, Rodríguez Zapatero podría haber mostrado a Maragall por dónde van a ir las cosas y, aunque todos hablan de pacto y eso ha tranquilizado un poco al partido son los más altos responsables socialistas los que reconocen que la situación es muy compleja Todos los demás, a día de hoy y no se sabe por cuanto tiempo, están esperanzados en que el presidente pueda manejar la situación Y es que la situación es endiablada. No tiene parangón con ningún conflicto que pueda darse en una comunidad de vecinos, por mucho que Pepe Blanco trate de explicar con ejemplos simplistas que aquí el vecino incómodo es el PP y no quienes han puesto en la picota a la legislatura misma. Haya o no acuerdo en Madrid, la apuesta catalana supone en sí misma un antes y un después en el mandato de Zapatero. El laberinto del presidente ha comenzado. Fuera del laberinto, pero concerni- do por él, se siente Mariano Rajoy. Sabe que la aritmética parlamentaria está en su contra y sabe, sobre todo, que es el momento de no cometer un solo error Por ello, y aunque hay gente que toca la puerta de Génova para dar más caña Rajoy y, con él, Acebes saben que no es hora, que no toca sacar gente a la calle. Es lo que están deseando, pero es justo lo que no vamos a hacer. Es la hora del debate y de la claridad de ideas Por eso, si Rodríguez Zapatero afirma que su patria es la libertad, Mariano Rajoy afirma que él cree en la nación y la mía es España algo siempre obvio en el PSOE que todos hemos conocido. Pasión por España fue el lema socialista y Zapatero, de León de toda la vida, probablemente, la sienta, pero desde que llegó a La Moncloa su estrategia ha sido acariciar la espalda de unos, y sólo de unos, para llegar a algo tan insólito como que precisamente de la mano de un gobierno de izquierdas el debate abierto sea el debate sobre las identidades, y no claramente a favor del Estado, que es lo suyo. Cuando los nacionalistas vascos escucharon en boca del presidente del Gobierno de España lo de españolistas no dieron crédito. Ese término era, hasta ahora, de su exclusiva. Como verás, las cosas se mueven señaló a esta periodista un destacado dirigente nacionalista. Hay que añadir que lo hizo con guasa indisimulada. Zapatero, por un lado y Rubalcaba, por otro, van a tratar de arreglar el desaguisado que sobre todo el primero no ha querido o no ha podido parar a tiempo. Y ahora le miran y le dicen que ya le empiezan a temblar las piernas o que tenga bien claro que el pacto con el PP es incompatible con el Estatuto que deseamos aseguran en ERC. En los próximos días María Teresa Fernández de la Vega- -se está ganando el cielo- -llamará a Rajoy y Rajoy hablará, pero no es de esperar que el encuentro tenga mucho recorrido. Si Zapatero no quiere pactar conmigo ¿cómo voy a pactar con quien no quiere hacerlo? se pregunta Rajoy. En Cataluña, Josep Piqué espera acontecimientos. Pese a las críticas se siente satisfecho de su tarea, amparada tanto por Rajoy como por Acebes. Las encuestas no le han castigado. ¿Por qué tanto mirar al PP si en Cataluña le han tenido a mano y todos le han ignorado? Ignoraron al PP en Cataluña y Zapatero le ignoró en Madrid. El PP- -augura algún socialista Palabra de González Hoy se celebra Ejecutiva socialista. No hay nada extraordinario en el orden del día. Más adelante, con las conclusiones de expertos constitucionalistas, volverá a reunirse para marcar estrategia y Rubalcaba es probable que haga lo propio con el grupo parlamentario. Felipe González ha dicho que con las cosas de comer no se juega. Lo ha dicho a mucha distancia de La Moncloa, porque en los últimos tiempos su comunicación con Zapatero es perfectamente descriptible; o sea, no existe. Los mayores del PSOE ven con asombro lo poco concernidos que estos nuevos se sienten con lo que supuso la Transición Pero, en fin, lo de Cataluña es casi un juego de niños al lado del drama que se vive en el desierto marroquí. Lo que ocurre en la valla ni es nuevo ni es fácil y se impone un Plan Marshall para Ceuta y Melilla. Llenarlas de desaladoras, porque son españolas, pero en el agua dependen de Marruecos. No puede ser que el Gobierno de manera bien tajante y pública no denuncie la actitud del país amigo y lo haga con la misma naturalidad con la que se marcan distancias con Bush, Blair o Berlusconi sin que eso suponga riesgo alguno. Decir las cosas no es ofender.