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16 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN LUNES 10 10 2005 ABC EL MALABARISTA hora resulta que aquella oferta de Rajoy a Zapatero era para salvar al presidente. Ya sé que se trataba de salvar, en definitiva, lo que el líder de la oposición llamaba la arquitectura constitucional pero los políticos se vienen abajo o se sostienen con proyectos. Y algo de eso debió barruntar el Gobierno cuando la vicepresidenta (entonces intérprete del presidente, ahora su bombero) dijo aquello de que era necesaria la cooperación para la reforma constitucional y conveniente para la de los Estatutos. Pero parece que el impulso visionario de una Nueva Patria- -suma de comunidades, con una suerte de estrafalario consenso sustituyendo al Derecho y despegada de la soberanía propia de una nación democrática- -pudo más que la salGERMÁN vación razonable. Ahora YANKE vemos que la otra salvación ensayada, la del acuerdo con los nacionalistas para dar la vuelta a España como a un calcetín, ha convertido un cierto peligro en un peligro cierto y se puede llevar consigo la tramoya y los personajes principales, hasta la relativa mayoría del PSOE, que amenaza quiebra. Si Zapatero trataba de salvarse solo, es decir, sin el PP, es porque su ideario ha resultado ser todo aquello que negara de un modo u otro a los conservadores y la circunstancia deseada aquella en la que la éstos quedaran arrumbados. Y se puede decir que lo ha intentado con ahínco, como un malabarista que levanta con arrojo inusitado todos los platos a la vez: negociación con ETA, amoríos con Marruecos, displicencia con la Iglesia, revisión de la Historia, la Nueva Patria, etc. Es una estrategia que no sólo es imposible, también interminable. Si el platillo de Cataluña empieza ahora a temblar peligrosamente no es, desde luego, por casualidad o por una sobrevenida mala suerte. Los avisos se han venido repitiendo desde la promesa electoral de aceptarlo tal y como se construyera en un Parlamento gobernado con un pacto de exclusión del PP y con el mayor grupo nacionalista, necesario para ello, presionando desde la oposición. No son, ciertamente, las mejores circunstancias para intentar el arreglo y mucho menos para que el presidente bajara a la arena personalmente. Pero lo hizo, quizá convencido todavía de que podía con los palos, los platillos y quién sabe si, al mimo tiempo, iniciar una danza trepidante. Zapatero vislumbra ahora que la opinión pública, tan zalamera con el talante, se vuelve circunspecta ante las cosas serias. El reverso de aquella oferta de Rajoy, que para algunos de los suyos era de una generosidad excesiva, lo hace ahora el Gobierno: déjennos que admitamos a trámite el Estatuto (para asegurarnos la aprobación de los Presupuestos) y, después, negociemos artículo a artículo, hasta el amanecer, hasta que lleguemos a un acuerdo entre todos. Entre todos porque aún el PSOE no está en condiciones, al parecer, de desquitarse de otras hipotecas políticas y necesita al PP, más que para dotar de fortaleza a la arquitectura constitucional, para evitar su rompimiento tras tanto juego visionario. Y así, me temo, Zapatero no se salva. A El nuevo proyecto aviva el interés por la plataforma no nacionalista Los intelectuales críticos intensifican sus actos públicos en Cataluña colaboran con Ciutadans per Catalunya, favorable a que el proyecto se rechace tal como sucedió con el plan Ibarretxe MARÍA JESÚS CAÑIZARES BARCELONA. Frente a la euforia colectiva que en el terreno político ha propiciado la aprobación del nuevo Estatuto por el Parlamento catalán, voces menos estridentes pero cada vez más numerosas abogan por una movilización en contra de un texto que, a su juicio, no responde a los intereses de los catalanes. Esa es la filosofía promovida por Ciutadans per Catalunya, plataforma creada por un grupo de intelectuales que, coincidiendo con la aprobación del texto, han intensificado sus actividades fuera de Barcelona para explicar sus objetivos y, al mismo tiempo, contactar con una base social susceptible de militar en un futuro partido político. Una idea que acaricia Ciutadans per Catalunya y que supondría una alternativa a la imposición de la ideología nacionalista que, en su opinión, impera en la comunidad catalana. En esos términos se expresa el nuevo manifiesto impulsado hace unos días por este grupo, en el que Ciutadans hace un llamamiento a la movilización de la sociedad catalana en contra del Estatuto. En ese escrito, se afirma que dada la evidente inconstitucionalidad el texto, el Congreso de los Diputados no lo debe admitir en el trámite de toma en consideración, tal como ya se hizo con el llamado Plan Ibarretxe b Más de 5.000 personas Albert Boadella Y. CARDO Asimismo, se propone que los ciudadanos que desaprueben la propuesta de nuevo Estatuto lo manifiesten en público y en privado para que así se haga oír la voz de una parte de la sociedad catalana que hoy permanece oficialmente silenciada Finalmente, en el manifiesto se rechaza el contenido de la propuesta de nuevo Estatuto y se reafirma en la idea de que mediante la legislación vigente se pueden llevar a cabo perfectamente las políticas que la sociedad catalana necesita Hay indignación por un proyecto que no conecta con la sociedad y eso permite una larga discusión al respecto asegura Arcadi Espada, miembro del citado colectivo. El pasado viernes, Espada intervino, junto a Francesc de Carreras y María Teresa Giménez Barbat, en un acto celebrado en Tarragona. La afluencia de público superó con creces las expectativas. Lo mismo ocurrió el 5 de octubre, en Montgat (Barcelona) donde alrededor de 150 personas acudieron a la conferencia pronunciada por De Carreras, sin apenas anuncio previo. En Premià de Mar (Barcelona) Ciutadans per Catalunya reunió a unas 200 personas. Está previsto que, en breve, Gerona- -feudo tradicional del nacionalismo catalán- -acoja un nuevo acto de este colectivo, que también ha preparado un programa de actos sectoriales, inaugurado con una sesión dedicada al mundo de la abogacía. El interés que generan los actos públicos de esta plataforma, a la que pertenece el director teatral Albert Boadella, se ha traducido en un aumento de las personas que se han implicado en el proyecto de este grupo de intelectuales. Más de 5.000 ciudadanos se han adherido, bien suscribiendo el manifiesto fundacional del grupo o prestando su colaboración. Campaña del PSC Y frente a este colectivo silenciado pero cada vez más arraigado, los partidos catalanes activan sus campañas en favor del proyecto estatutario. Primero fue la Generalitat, con anuncios en prensa, radio y televisión. Hoy está previsto que la presidenta del grupo parlamentario del PSC, Manuela de Madre, y su portavoz, Miquel Iceta, presenten iniciativas para dar a conocer el nuevo Estatuto en el resto de España. Pujol pide coraje para aceptar la realidad que refleja el texto ABC BARCELONA. El ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, sostiene que ha llegado la hora de España ante el proyecto de nuevo Estatuto de Cataluña, la hora de la reflexión sin prejuicios, de la aceptación de la realidad y del coraje que todo esto requiere Pujol recomienda que España se mire en el espejo y se pregunte si tan desquiciada es Cataluña, tan mezquina y poco digna de crédito como para que su propuesta no merezca más respuesta que un rechazo indignado o un gesto de menosprecio En un artículo publicado ayer en La Vanguardia Pujol admite que el proyecto de Estatuto rompe esquemas pero puede encajar en la Constitución Para Pujol, es cierto que el Estatuto rompe algo más hondo que la Constitución. Rompe ideas y criterios tradicionales sobre lo que es España pero ello no justificaría enfrentarse con este proyecto siguiendo reflejos habituales y a base de referencias indignadas a la insolidaridad o al antiespañolismo Pujol recuerda el apoyo de 120 diputados de los 135 del Parlamento catalán y afirma que Cataluña nunca ha dado la espalda a España Se pregunta si alguien puede negar la colaboración leal de la Generalitat con el progreso económico y social de España y su papel en el prestigio de la España democrática Para Pujol, ¿Acaso puede alguien imaginarse que esos 120 di- putados se han vuelto insolidarios? ¿Que se han vuelto antiespañoles? ¿O radicales? ¿O irresponsables? ¿Que de repente se ha inventado un proyecto de país que es pura quimera? ¿Acaso alguien nos cree tan desquiciados? Sostiene que Cataluña se merece que por lo menos su proyecto sea acogido con ánimo positivo, precisamente por proceder de su representación más autorizada Pujol cuestiona si España no ha renunciado a imponer un molde único a sus pueblos Sostiene que si a través de la Constitución resulta, en clara contradicción con el primer espíritu constitucional, que a Cataluña se le niega un Estatuto que en reconocimiento, competencias y financiación no responde ni a su personalidad, ni a sus necesidades financieras, habrá que concluir que todos hemos fracasado. Cataluña por su puesto y España entera Quedará la herida abierta dice.