Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
14 Nacional LA MARCHA NEGRA EL VIAJE DE REGRESO LUNES 10 10 2005 ABC Estos perdedores vuelven caminando por el arcén de la carretera a la vista de todos, y piden comida y bebida a los coches que les pitan después de ser abandonados en el desierto, junto al borde argelino. Se sienten acorralados, sin más salida que la del retorno. Al contrario que a la ida, cuando se escondían por los caminos para no ser detenidos antes de llegar a la antesala de la Ciudad autónoma, este ejército de perdedores vuelve con el más absoluto descaro. Pegados al arcén de la carretera no les importa ser vistos ni pitados por camiones y coches, a los que solicitan bebida y comida. Ni la policía les hace caso Lo sorprendente es que ni siquiera cuando se encontraron de cara con algún control de la Gendarmería Real se desataron tensiones. Ni unos ni otros se inmutaron. Los primeros continuaron parando automóviles y pidiendo papeles. Los otros, sin nada que perder, sólo podían encontrarse con una detención que andaban buscando y el consiguiente transporte con patrocinio oficial del Gobierno hacia la frontera de Argelia. Pero, en el colmo de la mala suerte, los gendarmes los veían pasar sin que les subieran las pulsaciones. Así ocurrió en el puesto instalado casi de manera permanente en el puente Hasán II sobre el río Muluya, uno de los más importantes de Marruecos. Los jóvenes levantaban las botellas de agua sobadas y amarillentas al paso de viviendas habitadas, donde se las rellenaban. Un mojón de piedra pintado en blanco y negro, a 45 kilómetros de Melilla, les indica lo que llevan desandado desde la valla. Partieron en la madrugada del domingo; a este ritmo, en tres días se plantan en la frontera. A esas alturas de semana el grueso de los malienses y senegaleses- -no todos van hacia Uxda- -seguramente ya habrán tomado su avión de regreso a su patria. Pero a Musa, Alef y sus otros compañeros de camino todavía les queda un largo y fatigoso trecho con el equipaje vacío de esperanza. El sueño de Melilla queda atrás. Un grupo de subsaharianos regresa caminando a la frontera de Argelia Desalentados y vencidos, decenas de subsaharianos salen de los bosques de los alrededores de Melilla para emprender el viaje de regreso a pie hacia la frontera de Argelia ante el alto precio que tienen que pagar por el salto hacia el paraíso europeo Los asaltantes de la verja tiran la toalla TEXTO Y FOTO: LUIS DE VEGA. CORRESPONSAL NADOR UXDA. Llegaron a Marruecos para dar el salto a Europa escapando de la guerra y el hambre. Ayer se les veía huyendo de los bosques que rodean Melilla, donde consideran que las Fuerzas de Seguridad de Marruecos están haciendo ahora la guerra. Varias decenas de subsaharianos caminaban en la mañana del domingo a paso lento pero seguro en dirección a la ciudad de Uxda, junto a la frontera con Argelia. Nadie les ha expulsado oficialmente, nadie les ha detenido, no había autobuses para ellos... pero se dan por vencidos y arrojan la toalla. La doble verja, de la que han estado tan cerca todas estas semanas, se les hace demasiado. Han sobrevivido a las redadas, a intentos de avalancha y al selectivo bosque. Muchos de ellos eran senegaleses y malienses, pero desconocían que sus compatriotas estaban subiendo también hacia Uxda en autobuses fletados por las autoridades del Reino alauí para regresar a casa en avión. Alef, que parece llevar la voz cantante de un grupo de unos quince, es un senegalés menos joven que los que le acompañan. La voz de la experiencia le lleva a no exasperarse a pesar de que cuanto sale de su boca no son más que desgracias. El último de la fila, renqueante, es un joven con un gorro que arrastra los pies en cada paso. Este corresponsal acaba pensando mien- tras les acompaña unos metros que cuantas más bofetadas les pega el destino, con más resignación las reciben. El gatillo fácil Hablan con pavor de las últimas muertes por disparos de los miembros de las Fuerzas Auxiliares. Insisten en que los guardias marroquíes tienen cada vez el gatillo más fácil y acercarse a la valla se está convirtiendo para ellos en algo así como tiro al blanco. El asunto se les ha complicado aún más con la presencia del Ejército español en el lado de Melilla. También se han enterado- -algunos gastan teléfono móvil- -del calvario que buena parte de sus camaradas están pasando