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ABC LUNES 10 10 2005 Opinión 7 CARLOS KILLIAN Corona española; la cuestión es que decidieron. ¿Alguien pone en duda el carácter turco de sus territorios europeos que incluyen buena parte de su principal ciudad, Estambul? ¿Se puede cuestionar la soberanía sobre la base del constante ir y venir de las fronteras a lo largo de la historia? Por esa regla de tres, el Reino de Granada sólo forma parte de la Corona desde 1492 y sólo ultraconservadores, ultrarrigoristas y los islamistas radicales se atreven a reivindicar la reconquista de Al- Ándalus; Navarra, desde su definitiva incorporación en 1515 tras la boda de Fernando el Católico con Germana de Foix en 1512. Los argumentos no se tienen de pie, y lo que es peor, es que generan tal crisis de credibilidad en él las instituciones, que nos afecta a todos, y eso es un desastre para el sistema, no sólo para quienes aspiramos legítimamente a sustituir al actual Gobierno. El haber permitido que se instalase la duda sobre una eventual negociación que llevase a la cosoberanía es de una preocupante irresponsabilidad; las rotundas negativas llegan tarde y con cajas destempladas, tampoco es de extrañar, puesto que uno de los asesores áulicos del Gobierno para la alianza de civilizaciones abogaba por la devolución- ¿devolución o más bien entrega? -de las Ciudades Autónomas a Marruecos. ¿Entonces, qué podíamos pensar de los irresponsables silencios presidenciales? Si tanta influencia tiene ese asesor, ¿por qué no se puede creer que este mismo asesor ha podido influir también en el hecho de plantar eficazmente la duda en el Gobierno sobre la españolidad de nuestras Ciudades Autónomas? Lo extraño es que nadie hubiese hecho esa lectura. Por cierto, en un reciente congreso de juventudes celebrado en Venezuela bajo los auspicios del régimen de Hugo Chávez, representantes de los Ayuntamientos de Córdoba y de Sevilla suscribieron un comunicado final en el que se calificaba a Ceuta y Melilla de territorios ocupados que debían ser reintegrados a Marruecos. Quizás el alcalde de Sevilla y el PSOE de Andalucía, así como la alcaldesa de Córdoba y su partido, debieran explicar a la opinión pública cuál es su verdadera postura al respecto, para que todos sepamos a qué atenernos. Ceuta y Melilla tienen una alta proporción de población española de origen musulmán, que son ciudadanos de la Unión Europea y de un país que en la últimas cifras disponibles tiene una renta per cápita de en torno a 23.000- 24.000 euros. No creo probable que dejen de sentirse miembros de una comunidad que es tan suya como nuestra, y entre muchas otras, la prosperidad del país seguro que tiene su peso. Hemos visto recientemente cómo tomaba posesión de su escaño una diputada ataviada con el hiyab (el pañuelo islámico de cabeza) el consejero de Presidencia de Melilla es musulmán, y en las Ciudades Autónomas se ha dado una buena convivencia entre cristianos, agnósticos, musulmanes de origen beréber o árabe, judíos e hindúes. Estas polémicas artificial e irreflexivamente provocadas no deben ser alentadas desde el Gobierno, que acaba de debilitar, en otro tema más, la credibilidad y solidez de la Nación española. LA ESPUMA DE LOS DÍAS LA CUMBRE DE SALAMANCA A crítica interna y- -pública- -que más ha sufrido la celebración anual de las cumbres iberoamericanas se arraiga en la evidente fatiga de los materiales con los que ha de construirse el interés común de los asistentes y la tradicional retórica, casi siempre mustia, que preside nuestras relaciones con Portugal y los países de Iberoamérica. En el origen de las cumbres estuvo el intento real y más que loable de crear una verdadera comunidad de naciones, con un lenguaje común de intereses políticos, culturales y económicos. Nadie dudaba de que con esas bases, y para deshacer además ciertos entuertos históricos que duraban demasiado J. J. ARMAS entre nosotros, las cumMARCELO bres eran algo más que un buen instrumento para llegar a la finalidad propuesta, aunque no siempre la actividad real, la voluntad de encuentro y esa comunidad de intereses llenaron las sesiones de trabajo de otra cosa que no fuera algo parecido al contenido retórico al que estamos desgraciadamente tan acostumbrados. De modo que hubo cumbres mejores y cumbres de aliño, donde se cubrió el expediente por simple respeto a la misma reunión. Además, los graves problemas derivados de la inmigración, las desavenencias- -incluso históricas- -de algunos países iberoamericanos con otros y el papel expansivo de España como potencia inversora en Iberoamérica abrieron nuevos contenciosos que en algunas ocasiones- -las menos, es verdad- -hicieron peligrar la brillantez y la celebración de las cumbres. Hay que decir que siempre, sin embargo, ha imperado el buen sentido diplomático y político en las reuniones de los jefes de Estado y de Gobierno, incluida la celebración de La Habana en tiempos en los que el Gobierno español- -presidido por Aznar- -estaba muy distanciado del régimen totalitario de Castro. Entre luces y sombras, nadie pone en entredicho seguir celebrando la Cumbre Iberoamericana. Ya son una tradición viva. Todo el mundo sabe que, a trancas y barrancas, las cumbres son un instrumento que mantiene y acrecienta la vida saludable de las relaciones entre América Latina, Portugal y España. Todo el mundo sabe que ese punto de encuentro requiere tiempo, constante revitalización (a esa razón responde la creación de una Secretaría General Iberoamericana, Segib, cuyo titular es Enrique Iglesias) y sensibilidad de entendimiento. Cierto: a veces dudamos de que los dos pulmones históricos que España debe tener en la biografía actual de su política exterior (básicamente Europa y América) dispongan del suficiente aire y la fuerza necesaria para llevar a cabo su labor de oxigenación constante. Es una duda que la celebración de la XV Cumbre Iberoamericana en Salamanca (con asuntos tan vivos como los movimientos migratorios y la proyección de Iberoamérica en el mundo) podría comenzar a despejarnos. L PALABRAS CRUZADAS ¿Tenemos una selección de fútbol competitiva para ir al Mundial? SÍ, PORQUE SE SABE SU PAPEL: PERDER CON LA CABEZA ALTA E ganó un partido contra Bélgica, pero nos lo sirvieron como si se hubiera ganado ya la final del Campeonato del Mundo: así saboreamos los aficionados españoles el fútbol de nuestra selección nacional, que no gana mundiales pero que, entre sastre y desastre, nos hace paladear un partidillo de nada como si tuviera trascendencia histórica. Hay una sintonía dramatúrgica entre el alcance de nuestras posibilidades futbolísticas (y otras) y nuestras facultades escénicas y operísticas: nuestra mejor victoria suele ser una derrota épica, injusta, labrada a fuego y sangre y que nos despoje malamente del esplendor fatuo del trofeo. No sé si la seOTI R. lección española de fútbol es el reflejo MARCHANTE del país actual, o si el país actual es el reflejo de la selección, pero nuestro destino está escrito: clasificarnos para el Campeonato del Mundo; perder un partido crucial contra una selección como, pongamos por caso, la de Marruecos; pelear un partido de epopeya y ya inútil contra el gran imperio del combinado brasileño, pero... lamentablemente, eso no impedirá nuestra eliminación y la imagen habitual: vuelta a casa con la frente alta y febril, el corazón vencido, la tripa revuelta y la cara de bobo... Las demás selecciones de fútbol, que hagan lo que quieran o puedan. La nuestra se sabe su guión. NO, PORQUE NO HAY QUIÉN LO AGUANTE S P RIMERO, pasando por San Marino- ¡hagan juego, señores! habrá que llegar a Alemania, donde los únicos que ahora mismo lo tienen claro- -hablamos de fútbol- -son los alemanes. Ya lo dijo Lineker: El fútbol es un juego que juegan oncecontra once y que ganan los alemanes. ¿España? Si queremos llamar España a ese inaguantable Combinado Autonómico que pastorea Luis Aragonés y Tal, nuestro modelo futbolístico es absurdo como un zapato impar. Rodríguez Marchante dirá que el equipo es competitivo porque, como hombre de cine, es fácilmente impresionable, y una vez conoció al Sabio de Hortaleza en La Gamba de Gandía y quedó... impresionado: No sé qué es- -decía- pero tiene IGNACIO RUIZ algo. De entrada, es un tío que se tiene que QUINTANO afeitar dos veces al día. Al contrario que los de Grecia, el de Hortaleza, para ser sabio, ni siquiera ha tenido que soltar una frase ingeniosa. Y así hemos llegado a estos que Galdós volvería a llamar hoy los años bobos: Sigue el lenguaje de los bobos llamando paz a lo que en realidad es consunción y acabamiento. Bienvenidos a la España- Nestepaís dicen los progres- -de Aragonés, de Torrente y de Padilla. Los que viven del chiringuito del Combinado Autonómico pretextan para aburrir que el nuestro es un equipo de artistas. ¿Pero qué clase de artistas son estos, si el más artista de todos, Joaquín, se deja retratar en las Ventas como un seguidor de Padilla? ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate