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94 DOMINGO 9 10 2005 ABC Deportes España apunta al purgatorio de la repesca Después de un primer tiempo lamentable, resolvió el partido en dos acciones de Reyes y Torres ENRIQUE ORTEGO BRUSELAS. La primera victoria de España fuera de casa en esta fase de clasificación llegó cuando más se necesitaba, pero también cuando peor imagen ofreció la selección con una una primera media hora de partido indigna de un equipo que se estaba jugando un Mundial. Afortunadamente, el rival desperdició sus oportunidades y, en la segunda parte, después de dos cambios con efectos milagrosos. Reyes, recién salido, puso dos balones de gol a Torres, que acertó a transformar. Después de tan duro sufrimiento, esos tantos, el triunfo, saben a jabugo, pero la realidad de esta selección es cada vez más una incógnita, que, de momento, y salvo campanada bosnia, deberá pasar por el purgatorio de la repesca. Una ciencia oculta debió atacar ayer a los hombres de Luis en los vestuarios de Heysel. Cabe pensar que saltaron al césped conociendo que Serbia había ganado en Vilnius. Y si no lo sabían es lo mismo. Su patética primera media hora de partido no tiene explicación, salvo eso, que fueran afectados por un virus que les inmovilizó la cabeza, el tronco y las extremidades. BÉLGICA ESPAÑA 0 2 Bélgica (4- 4- 2) Proto; Vanden Borre (Deflandre, m. 61) Hoefkens, Van Buyten, Deschacht; Buffel, (Walasiak, m. 61) Vanderhaegeghe, Simons, Goor; Mbo Mpenza (Pieroni, m. 75) y Emile Mpenza. España (4- 4- 2) Casillas; Salgado, Puyol, Marchena, Antonio López; Joaquín (Villa, m. 54) Albelda, Xavi, Vicente (Reyes, m. 54) Raúl y Fernando Torres (Baraja, m. 69) Árbitro Lubos Michel (Eslovaquia) Mostró tarjetas amarillas a Vanden Borre, Simons, Deschacht, Salgado, Albelda, Torres y Xavi. Goles 0- 1. m. 56: Fernando Torres. 0- 2. m. 59: Fernando Torres. Media hora de fantasmas Nadie que les viera moverse sobre el campo como fantasmas vivientes puede pensar que esa decena de caballeros- -Casillas sólo podía hacer lo que hizo parar lo que le llegara- -se estaban jugando su presencia en un Campeonato del Mundo. Vergonzoso. Más allá de que Bélgica expusiera todo lo que ellos no tuvieron, su actitud fue lamentable. Temerosos, perdidos, fallones. No encadenaron dos balones seguidos y ya pueden dar gracias a que el rival tenía poco más que voluntad, porque de lo contrario a estas horas no estaríamos pensando, todos, ni en la repesca. La selección salió encogida y Bélgica metió la marcha que se debe meter cuando se busca un objetivo y eso que el suyo era teóricamente bastante menor que el de los hombres de Luis. A los diez minutos, Goor falló ante Casillas. Pudo ser el primero. Diez minutos después el portero español desvió un disparo de Buffel- -su mejor hombre- -que llevaba intenciones de gol. Pudo ser el segundo. Y además, el linier del ataque local echaba una mano con un par de banderazos fuera de lugar. Gracias, hombre. España no tenía el balón ni la posición ni la actitud. Su primer escarceo por el área de Proto fue un remate de Torres tres metros por arriba. Ni entre los tres palos. Atrás, sólo Puyol mantenía el tipo. Albelda y Xavi, desaparecidos. Joaquín perdido en la banda a pesar de las reiteradas broncas del entrenador que le pedía más participación. Sólo Vicente lo intentaba por la izquierda, pero no conectaba ni con el voluntarioso Raúl- -por lo menos se ofrecía- -ni con el inoperante Torres. Sólo cuando a los belgas se les acabó la fuerza que otorga comer mejillones todos los días, apareció mínimamente el equipo español. Fue el último cuarto de hora de tiempo inicial y hasta el descanso. Entonces llegó el primer tiro a puerta. Albelda y paradón de Proto- -sí, jugaba, estaba allí- Y también dos jugadas discutidas en el área local reclamadas como penalti por los españoles- -para eso sí estaban listos- Pareció más penalti el empujón a Joaquín que el presunto derribo a Raúl. Dos centros de Reyes A la vuelta del descanso, Luis volvió con los mismos, pero ya tenía preparados a Villa y a Reyes. Su plan de choque. Ni diez minutos tardó en mandarlos al campo. Y entonces fue cuando el cirio que el seleccionador asegura tener para las grandes ocasiones se asomó a Heysel. En su primera acción, Reyes desbordó por su banda y puso un balón de oro en el segundo palo que Torres, por fin, acertó a empujar a la red. Saltó el banquillo español y el cirio voló por los aires. Estalló también el fondo de los diez mil españoles, incansables todo el partido. Respiró España entera, que se veía buscándose una ocupación en el mes de julio para sustituir al Mundial. Y tres minutos después, repetición de la jugada. Otra galopada de Reyes, otro centro medido y Torres, que aparece por la posición de ariete para reivindicarse después de su penosa primera parte. Entonces, aunque quedara media hora por delante, el partido estaba sentenciado y Luis y todo el país futbolero puede continuar con sus cábalas. Por lo menos ganando el miércoles en San Marino, faltaría más, la repesca está asegurada. Ya hubo que sufrirla para estar en Portugal. Parece el sino de la selección, un equipo cada vez más desconfiado de sus posibilidades y que tiembla ante la responsabilidad. ASÍ JUGÓ LA SELECCIÓN ESPAÑOLA CASILLAS. Notable. Dos grandes paradas en momentos decisivos. Una al principio de cada tiempo. SALGADO. Regular. No estuvo a su altura. Perdió la posición en algunos momentos y tuvo que recurrir a las faltas y le pudieron perdonar la segunda amarilla. No jugará en San Marino. PUYOL. Notable. Cuando peor estaba el equipo, resolvió varias acciones de peligro con su velocidad y sentido de la anticipación. Mantuvo el tipo ante los Mpenza, dos hombres muy rápidos. MARCHENA. Regular. Perdido al principio, abusó del patadón. Aunque se entonó después, no está en su mejor momento. ANTONIO LÓPEZ. Regular. Indeciso y nervioso le faltó contundencia y estuvo remiso a ayudar por su banda a Vicente. JOAQUÍN. Mal. Se escondió en la banda derecha y apenas entró en juego. Cuando lo hizo abusó del regate. Pudo ser objeto de un penalti. ALBELDA. Regular. Le salva el oficio, pero le cuesta cada día más sacar el balón jugado y, a veces, presiona sin sentido y deja descubierta su espalda. XAVI. Regular. Hasta él estuvo fallón. Impreciso en los primeros balones, perdió confianza y sólo al final, ya con el partido encarrilado, llevó el peso del juego. VICENTE. Regular. Más constante y voluntarioso que Joaquín, pero no está fino. Lo intentó por la banda y por el centro, pero le falta el punto de velocidad que antes le permitía desbordar y poner balones. RAÚL. Regular. Corrió, se desmarcó, se ofrecio, bajó a hilvanar las líneas... pero apenas tuvo ocasiones del gol. Un remate que se encontró al final del primer tiempo y se le marchó fuera. FERNANDO TORRES. Bien. Vital en los dos goles, apenas había aportado antes nada. Jugó demasiado de espaldas a la puerta y volvió a acusar la ansiedad que le ataca cuando está con la selección. REYES. Notable. Esta fino y Luis lo sabía. Los dos primeros balones que tocó fueron pases de gol. Metió desborde, velocidad y precisión en ambas acciones. VILLA. Regular. Salió fresco para incordiar arriba. Tuvo una ocasión de gol, pero le sobró un regate y rematar antes. BARAJA. Regular. Un remate a la madera.