Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
76 DOMINGO 9 10 2005 ABC Toros VALENCIA FERIA DE OTOÑO Israel Lancho cotiza al alza FRANCISCO PICÓ VALENCIA. No lo digo por la estatura, que también. El debut ayer en Valencia de Israel Lancho tuvo signo positivo. El pacense recibió a su primero con unas verónicas de hinojos en las que llevó muy toreado a su oponente. Con la muleta, ante un animal soso, distraído y manso- -como lo fue toda la novillada de Sotillo Gutiérrez- anduvo por encima en una labor en la que demostró una valentía sin cuento. Circulares provocando la arrancada con el muslo pusieron en pie a los tendidos, que registraron media entrada. Una pena que, después de una buena estocada, precisase de trece descabellos (silencio tras aviso) Al cuarto, Lancho lo recibió a portagayola para después lucirse de nuevo con el capote. Con la franela llevó a cabo una faena de quietud con muletazos largos y templados para acabar con buenas manoletinas (ovación tras aviso) Cayetano García no pudo brillar con ninguno de sus dos antagonistas, mansos y deslucidos. Despenó al segundo de un metisaca y un pinchazo (silencio tras aviso) En el quinto, la poca fuerza del astado deslució su labor (silencio tras aviso) David Esteve apechó con dos mansos de solemnidad. Se lució en algunos muletazos, pero sin alcanzar mayores cotas (vuelta tras aviso y ovación) Se guardó un minuto de silencio por don Álvaro Domecq. Por otra parte, en Torrepacheco (Murcia) toros de Fuente Ymbro. Pepín Liria, ovación y dos orejas. Francisco Rivera Ordóñez, silencio y dos orejas. El Fandi, cuatro orejas. Lecciones de valor y hombría Monumental de las Ventas. Sábado, 8 de octubre de 2005. Tercera de feria. Lleno. Un toro para rejones de Tassara, inválido, y toros de Núñez del Cuvillo, serios, pobres de fuerza y casta, complicados; un sobrero (2 bis) de Martín Lorca, podrido. Leonardo Hernández, bajonazo (silencio) Sebastián Castella, de negro y oro. Pinchazo y estocada (ovación) En el cuarto, estocada (petición y vuelta) En el sexto, pinchazo y estocada (silencio) Serafín Marín, de purísima y oro. Pinchazo y estocada (silencio) En el quinto, tres pinchazos y se echa. Aviso (silencio) Miguel Ángel Perera, de verde esperanza y oro. Estocada (oreja) Hubo un minuto de silencio por Álvaro Domecq. ZABALA DE LA SERNA MADRID. Sin sangre, no hay oreja. Así lo debió de entender el palco para negarle la recompensa a un heroico Sebastián Castella con un toro peligrosísimo al que pasaportó con un soberano espadazo. No quiere decir que el premio a Miguel Ángel Perera fuera por la cornada, en lugar de por la hombría con la que aguantó y el volapié perfecto con el que finiquitó la firmeza de su estar. Pero la sangre pesó porque en Madrid ya tampoco vale la tragedia indemne, que parece que va a tener que ser cruenta. La sangre oscura bajaba por la taleguilla, sin detenerse en el torniquete, a la vez que subía la conmoción por los tendidos: la voltereta seca en el mismo platillo partió la faena y el muslo de Perera, que había prendido la mecha de la obra con un prólogo de péndulos estáticos, un pase de las flores en el mismo adoquín y un gigantesco pase de pecho de pitón a rabo. La cogida incluso partió también al manso, que se rajó entonces cerca de tablas; lo que duró en los medios fue sostenido por la muleta del recio torero extremeño, que lo ligó dejándolo bastante a su aire, con la tela roja esperándolo como pantalla pero sin obligarlo. Fueron dos tandas de derechazos técnicamente perfectos; quiso ser así una tercera y también una serie al natural, cuando algunos dudaban ya Perera sufrió una cornada de 25 centímetros en el muslo izquierdo de que el nivel de la faena se mantuviera, justo antes de la puñalada. Cómo serían los restantes envíos de Cuvillo para decir que este tercero resultó el mejor. Difícil cóctel la corrida, de incipiente invalidez y aplomada y supuesta recuperación sobre unas malas ideas vacías de bravura y bajo unas testas astifinas de pavor. La peor de la buena temporada de esta ganadería. Castella demostró que ha evolucionado con el capote en los tres o cuatro lances que le permitió el descastado hijo de su madre primero y que respondía con violentos tornillazos a la muleta, hasta que consiguió hacerse con ella. Pero el ánimo del francés no mermó. La prueba del avieso cuarto, que de salida lo arrolló. Todavía le robaría un par de naturales caros, recosida la taleguilla y los redaños intactos ante los viajes cortos y los rebañones. Tremendo. A golpes em- BOTÁN bistió el sexto, golpes arrítmicos, entre me caigo, me freno o me estrello. El toreo a la verónica de Serafín Marín se halla en un punto extraordinario: echa a los toros los vuelos del capote por delante, los engancha y los mece con estética hasta bordarlos en medias de cierre que le salen pintadas. Los saludos al podrido sobrero de Martín Lorca- -imposible el lucimiento luego por su tetraplejia- -y al quinto se corearon menos de lo merecido. Precisamente con este quinto, encogido, con la cara por las nubes y mirón, Marín apostó muy fuerte, aunque no le valoraron. Al final, el pegote del caballero fue eso, un pegote, incrementado por la supina debilidad del morlaco de Tassara. Parte facultativo: Perera sufre una cornada en el muslo izquierdo de 25 centímetros, que provoca destrozos en los músculos abductores FERIA DEL PILAR Lágrimas de torero ÁNGEL GONZÁLEZ ABAD ZARAGOZA. Los toreros también lloran y cuanto mejor torean más amargas son sus lágrimas. Paulita toreó como se sueña al tercero, un excelente toro de Lagunajanda, y en vez de abrir la puerta grande con una faena medida, preciosa y precisa, plena de torería, se tuvo que conformar con una ovación de gala que recibió en los medios mientras por sus mejillas caían lágrimas de torero. Paulita dio una excelente tarde de toros, variado y airoso con el capote- -no perdonó un quite- dejó pinceladas con el noble y flojo primero, y cuajó al tercero en un trasteo con sentimiento ante el que en apenas veinte muletazos concentró temple y un toreo clásico, hondo y profundo. Enterró la espada pero el toro no cayó y hasta sonaron dos avisos entre la desesperación del torero y del público. No quiso perder la tarde y supo cortarle la oreja al agresivo quinto en una faena de casta, de raza aragonesa. Y para raza la que derrochó otro joven aragonés, Serranito, que lo dio todo con un par... Se la jugó sin cuento con el sobrero de Garrido, alto y grande como un tráiler, y se pegó dos arrimones con los pitones rozándole los muslos con los otros dos. Tarde de entrega sin concesiones, tarde de abnegación en la búsqueda del éxito. Tarde de emociones y de fallos a espada. Si Paulita y Serranito hubieran estado más fáciles con los aceros, el mano a mano Plaza de toros de la Misericordia. Sábado, 8 de octubre de 2005. Segunda de Feria. Dos tercios de entrada. Cinco toros de Lagunajanda, serios, astifinos, nobles y justos de fuerzas; y un sobrero, el 2 de Diego Garrido, grandón y complicado. Paulita, de grana y oro. Estocada corta desprendida y descabello. Aviso (ovación) En el tercero, estocada y tres descabellos. Dos avisos (ovación) En el quinto, estocada y descabello. Aviso (oreja) Serranito, de rosa y oro. Pinchazo, casi entera y descabello. Aviso (ovación) En el cuarto, pinchazo y estocada. Aviso (ovación) En el sexto, pinchazo y estocada. Aviso (oreja) hubiese resultado triunfal. De cualquier forma, ni la corrida de Lagunajanda ni los paisanos defraudaron a un público que disfrutó de un festejo en el que hubo mucha verdad. Los dos, cada uno con estilos muy marcados, han dejado alto el pabellón y se han ganado la sustitución de Perera mañana.