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30 Internacional DOMINGO 9 10 2005 ABC Los servicios de socorro extraen el cadáver de una víctima de los corrimientos de tierra en la aldea guatemalteca de Panabaj, en un área de población maya REUTERS Un alud de lodo sepulta a más de 1.400 personas en Guatemala Amplias zonas de Centroamérica permanecen incomunicadas, mientras crece por todas partes el número de víctimas por el huracán Stan b Los equipos de rescate se resig- El sur de México, bajo el agua Ya son seis los Estados del sur de México, los más desfavorecidos, afectados por el paso de Stan donde los muertos superan ya la treintena y pasan de dos millones los damnificados por las inundaciones. Tapachula, la segunda ciudad de Chiapas, con más de 300.000 habitantes y fronteriza con Guatemala, es la más castigada por los aluviones y permanece aislada después de que los tres puentes que cruzan los ríos que la circundan fueron arrancados de cuajo por las corrientes. Veracruz, en la costa del Golfo de México, también se encuentra sumergida, después de que más de treinta ríos se desbordaran en todo el Estado. El Gobierno federal mexicano ha decretado la alerta sanitaria ante el posible brote de epidemias, y ha destinado dieciocho mil millones de pesos (unos mil cuatrocientos millones de euros) procedentes de los excedentes petroleros, para auxiliar a los damnificados y apoyar en las labores de reconstrucción. tiempo y esperanza para localizar personas con vida. Alfonso Verdú, coordinador general de Médicos Sin Fronteras en Guatemala, comenta que, desde que el pasado lunes comenzaran las lluvias, los informes del personal in situ de su organización eran más alarmantes que las alertas oficiales. Hasta el viernes no pudieron acceder un logista y una médico, a pie, hasta los municipios más dañados, Santiago Atitlán y San Pedro la Laguna. Unas cuarenta comunidades aún no han recibido ningún tipo de asistencia. Ayer fueron enviados dos camiones de MSF hasta la zona, que intentarían llegar al lugar con el apoyo de la organización local Bomberos Voluntarios. Según Verdú, hay más de mil personas durmiendo a la intemperie. Mantas, insumos médicos y cloro para potabilizar el agua son sus necesidades básicas e inmediatas. Y que pare de llover. nan a no encontrar supervivientes entre los miles de desaparecidos bajo el lodo. Sigue lloviendo en toda la zona y la ayuda no llega MANUEL M. CASCANTE ENVIADO ESPECIAL CIUDAD DE GUATEMALA. Stan ha causado ya más daños y víctimas en Guatemala que el terrible Mitch que asoló Centroamérica en 1998, y es ya la mayor catástrofe natural en la historia del país. La calamidad se ceba, de nuevo, en los más débiles. El número de muertos aún está por determinar: en el último informe de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres son 508 las personas fallecidas, pero un portavoz de las brigadas de rescate que trabajan en la localidad de Panabaj, Mario Cruz, explicó a Reuters que sólo en este pueblo, al menos 1.400 personas yacen sepultadas bajo el lodo. En un mundo globalizado y contradictorio, los servicios telefónicos y otros medios de comunicación permanecen activos, mientras miles de personas aguardan impotentes una ayuda que no llega. El desplome de carreteras dificulta que los equipos de rescate y los paquetes de ayuda humanitaria accedan a las zonas afectadas por el paso del huracán Stan pero sus pobladores disponen de medios para, invocando al cielo, lanzar desesperadas lla- madas de socorro en las emisoras de radio y televisión locales. A las desgracias personales provocadas por el ciclón se unen el derrumbe de infraestructuras, el riesgo de epidemias, la destrucción de viviendas y la escasez de comida. Las perspectivas para las próximas horas no incitan al optimismo. Una onda tropical formada junto a la costa caribeña de Panamá y que se dirige hacia la península de Yucatán amenaza con unirse durante el día de hoy al frente frío estacionado en el Pacífico frente a México, Guatemala y El Salvador. Nuevas lluvias Esta circunstancia climatológica provocará nuevas precipitaciones. Aunque la intensidad de las lluvias será menor que en días precedentes, la humedad acumulada ha debilitado los terrenos y crece el riesgo de nuevos derrubios. De momento, no ha cesado de llover. Y el reguero de muerte se extiende ya a otros países, como El Salvador (más de sesenta muertos) Colombia (tres decenas de fallecidos) Nicaragua, Honduras, Costa Rica... En Guatemala, oficialmente, el mayor número de víctimas se localiza en el departamento de San Marcos, al oeste del país, en una aldea indígena ubicada en las faldas del volcán Tacaná, fronterizo con México. Allí, entre montañas de lodo y rocas, se han recuperado doscientos cadáveres. Pero más de mil personas se encuentran desaparecidas en Santiago Atitlán, junto al lago del mismo nombre. El tifón también se ensañó con los 29 municipios de la provincia de San Marcos, donde se ha confirmado la muerte de, al menos, 162 personas. Y en San Pedro Sacatepéquez fueron recuperados 52 cadáveres. El presidente guatemalteco, Oscar Berger, reconocía a Efe que la cantidad de muertos y desaparecidos es una triste incógnita. Berger no participará en la XV Cumbre Iberoamericana, que se celebra en Salamanca el próximo fin de semana. Tampoco el presidente salvadoreño, Antonio Saca, estará presente en la cita. La ayuda internacional comienza a desembarcar al país, tanto en forma de donativos como de recursos materiales y humanos. Once miembros de Bomberos Unidos Sin Fronteras españoles, asistidos por dos sanitarios de la Sociedad Española de Medicina de Catástrofes, llegaban en la madrugada del sábado a Ciudad de Guatemala, para incorporarse de inmediato a las labores de rescate con la ayuda de perros adiestrados. Procedentes de los parques de diferentes capitales andaluzas, así como del cuerpo de bomberos de Madrid y de Zaragoza, estos especialistas en la recuperación de personas reconocían la dificultad de encontrar sobrevivientes entre los aludes de barro. Jesús, bombero de Huelva, y Francisco José, de Córdoba, señalaban a ABC las escasas posibilidades de supervivencia bajo el lodo, comparadas con las mejores opciones que ofrecen otro tipo de desastres, como los terremotos, donde la sepultura bajo cascotes permite más