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64 SÁBADO 8 10 2005 ABC OTRA FORMA DE GUERRA CIVIL LEOPOLDO GONZALO Y GONZÁLEZ CATEDRÁTICO DE LA UNED l buscar el hundimiento de España, ciertos partidos separatistas hunden la economía de todos y, por supuesto, la suya propia Tan recias palabras del profesor Velarde, publicadas en estas mismas páginas de ABC, confirman algo que cada vez resulta más evidente. El progresivo deterioro de la vida política nacional al que asistimos atónitos, y que acaba de estallar con el último envite a la Constitución desde Cataluña, pero que se inició con la bochornosa comparecencia de Ibarreche en el Congreso de los Diputados el pasado mes de julio- -no se pueden separar los procesos catalán y vasco- -confirma algo que viene de atrás. La comparación entre la crisis actual y la que España sufrió en los años 30 del pasado siglo, resulta inevitable. Todos la hacemos desde hace tiempo. Muchos de los supervivientes de aquella dramática coyuntura histórica o de sus consecuencias inmediatas piensan que sólo es nueva la más holgada situación social y económica del país. Los que no la vivimos, aunque la llevamos impresa en la memoria familiar, sabemos que esa holgura lograda mediante un gigantesco esfuerzo colectivo (y sobre esto ha insistido reiteradamente el propio Velarde) no es garantía suficiente para que no se vuelva a las andadas. La economía es mucho más vulnerable de lo que parece y ya hay síntomas de su deterioro. ¿Por dónde discurrirían las cosas en una eventual recesión? Precisamente en los primeros días de octubre de 1934, proclamó el presidente Companys el Etat Catalá dentro de la República Federal Española Hoy, el punch contra la Constitución, y contra su fundamento, la Na- A ción española, se ha revestido cínicamente de un postizo ropaje representativo- -el de un Parlamento, el catalán, que no ostenta la soberanía nacional- y no se espera, desde luego, que el Gobierno de Madrid ni ningún general Batet pongan sitio, como antaño, Los medios de combate se llaman ahora opas hostiles para la toma, por parte de los nacionalistas, de sectores enteros de la economía nacional, como el de la energía al palacio de la Generalidad. La guerra- -una nueva forma de guerra civil- la guerra económica entre taifas y cantones, ha comenzado, sin embargo, hace ya tiempo. Los medios de combate se llaman ahora opas hostiles para la toma, por parte de los nacionalistas, de sectores enteros de la economía nacional, como el de la energía (resulta ilustrativo, al tiempo que esperpéntico, el lamento por la parte interesada de que la opa de cierto grupo lanzada sobre Fenosa fracasara, puesto que de lo que se trataba era de galleguizar la energía Las maniobras tendentes a la fusión de Cajas de Ahorros de determinadas Comunidades Autónomas, dada su mediatización política, tienen el mismo carácter combativo; como lo tiene la amenaza de blindaje de los ríos por otras Comunidades, en el absurdo marco del parón al Plan Hidrológico Nacional. El vigoroso eje económico Madrid- Levante- Baleares, es atacado de modos diversos: con el retraso o desvío en la construcción de las líneas de alta velocidad; con los intentos de sustracción a Valencia de la Copa América a favor de Barcelona; con el sitio puesto a Madrid regateándole las recaudaciones impositivas que le corresponden. La batalla de las lenguas constituye también un poderoso ariete contra la unidad de mercado y para la reafirmación identitaria de determinadas regiones que aspiran a ser naciones. Dentro de las escaramuzas espontáneas de origen popular, cabe recordar la campaña de las pasadas Navidades contra el cava catalán que, al parecer, vio reducidas sus ventas en un 20 por ciento respecto al año anterior. Puede tratarse de algo más que de una anécdota, pues en el ambiente está el recelo social respecto a los productos del norte y del nordeste peninsular. Ante el despliegue de las fuerzas fragmentadoras de la economía de todos, un Gobierno de España que lo sea realmente debería aplicar con firmeza el lema de la infantería de Cromwell: Nulla vestigia restrosum ni un paso atrás en la defensa del mercado nacional. CARRETERAS AGUSTÍN CEREZALES ESCRITOR N O habrá pueblo en España a más de treinta kilómetros de la entrada de una autopista. Uno lee tal cosa, tan espeluznante anuncio, y no puede menos de preguntarse: ¿cuántos pueblos tendrán que ser borrados del mapa? Treinta kilómetros son muy pocos. Esperemos que, al menos en las zonas montañosas, los cuenten a vista de pájaro... O que no se les ocurra, para simplificar las cosas, allanar los Picos de Europa. ¿Tendrán pasos subterráneos esas autopistas, pasos frecuentes, para los animales, para las personas, o seguirán partiendo el territorio, como las actuales, en parcelas alambradas? Estas cosas pasan: uno despotrica contra el progreso, contra la destrucción del paisaje, y luego es el primero en usar las autopistas, en pagar el peaje, en pisar el acelerador... ¿A que sí? Sí, pero es para alejarse lo antes posible del asunto, de sus dudosos encantos... Qué dicotomía tan aburrida. Creo firmemente que vivimos en uno de los países y uno de los momentos más aburridos de la Historia. No hay más que ver la relación de festejos y francachelas que se producen constantemente a todo lo largo y ancho de la piel de toro, futura piel de asfalto. Sólo el aburrimiento, el hastío feroz explica tanta borrachera, tantas bombillas encendidas en la noche, tanto chun chun y tanto bum bum. Que no haya otra manera de reactivar la economía, que sólo la industria del automóvil y del ladrillo, con la guinda del ocio inspiren ideas a nuestros ingenieros y políticos, como si no hubiera nada más en que pensar, más plan que agarrar el coche e irse a la discoteca del pueblo de al lado, que es exactamente igual de feo que el nuestro... ¡Qué futuro, qué horizontes, qué pereza! CABA de celebrarse una magna exposición- -la mejor y más grande habida nunca- -en torno a la obra de Juan Gris en el Centro de Arte Reina Sofía. En torno a 250 obras exponen el lirismo intenso expresado en el cubismo del pintor madrileño. Que si bien llegó algo tarde a este movimiento (su fundador fue Picasso, siguiéndole Braque y Léger) en el poco tiempo que le ocupa, del 1911 al 26 lo perfecciona y engrandece. Acompañan a los cuadros bastantes dibujos, por lo que nunca mejor llamadas: Pinturas y dibujos 1910- 1927 Es de destacar la riqueza de esta exposición sólo en los dibujos que, amén de croquis y esbozos para cuadros cubistas, trae a colación a personajes de la época tratados por el pintor o que pertenecen a su mundo, como el poeta Vicente Huidobro, María de Albarracín, Cézanne y sus numerosos autorretratos, así como el interés que le despiertan objetos y cacharros de toda ín- A JUAN GRIS LOLA SANTIAGO ESCRITORA dole, lecheras, tazas, vasos, sifones, etcétera, en los que logra una magistral sinfonía, dotándolos de una verdad y una sinceridad única. Se ha destacado en la obra del madrileño lo que él dio en llamar primero analismo y después, y llevado por el método deductivo, lo contrario: el sintetismo. Partir de lo ya elaborado para llegar al principio. Su método es inteligente lo que dota a su estilo cubista de vigor, poesía y cromatismo. Cuida mucho los colores, su correspondencia, su interpolación, su propia mirada, creando un mundo de referentes no sólo geométricos, sino simbólicos, pergeñados, enraizados en la materia para mediante la aportación de su cálida paleta crear un producto nuevo que se nos eleva siempre hacia otra dimensión más noble. Cuadros como Casas en París, o Casas de la Calle Ravignan evanescentes, difuminados, dantescos, espirituales 100 por 100 en definitiva. U otros como el fumador, botellas y cuchillo, o el maravilloso y cálido Pai- saje en Céret, o violín y naipes, el damero, la botella de anís, guitarra y ese maravilloso cuadro: Naturaleza muerta y paisaje Plaza Ravignan. Y el estupendo retrato de Josette Gris o Casas en Beaulieu para entrar en su última época en un estudio intenso de Arlequines, Pierrot, mujeres de distinto oficio y naturalezas muertas frente al mar o desiertas. Asistir a esta exposición ha sido una fuente inexplicable no sólo de placer, sino de poner a prueba todas las potencias del espíritu, para sazonarlas con la maravilla de estos cuadros y dibujos en los que prácticamente ninguno te deja indiferente no sólo por su calidad, sino por esa cualidad implícita a todos ellos que es su lograda espiritualidad. Una pasea, va, mira, se detiene, da marcha atrás, observa en la distancia, y sólo puede vibrar y dejarse llevar por esta armonía aparentemente rota, para hacerse más firme en la distancia.