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ABC SÁBADO 8 10 2005 63 Toros FERIA DEL PILAR Alberto Álvarez acaricia el triunfo Plaza de la Misericordia. Viernes 7 de octubre de 2005. Primera de Feria. Más de media entrada. Toros de La Quinta, bien presentados, manejables, aunque les faltó un punto de fuerza y chispa, destacó por sus templadas embestidas el 1 Juan José Padilla, de verde y oro. Dos pinchazos, estocada corta y dos descabellos (silencio) En el cuarto, estocada (silencio) López Chaves, de verde botella y oro. Dos pinchazos, media tendida y descabello (ovación) En el quinto, media, dos pinchazos y media estocada. Aviso (silencio) Alberto Álvarez, de marfil y oro. Estocada baja (petición de oreja y ovación) En el sexto, dos pinchazos, metisaca, estocada y cuatro descabellos. Aviso (ovación) Se guardó un minuto de silencio por la muerte de Álvaro Domecq y Díez Alberto Álvarez, en un templado natural a pies juntos ÁNGEL GONZÁLEZ ABAD ZARAGOZA. Cuando se tiene el triunfo tan cerca como ayer lo tuvo Alberto Álvarez no valen las medias tintas. Cuando se torea con el temple, la cadencia, la armonía y el valor con que ayer toreó un joven matador de toros ayuno de contratos y con un vagón de ilusiones a sus espaldas, no se pueden perder las orejas, no se puede dilapidar un éxito del calado que se presentía en una plaza de primera. Y no se puede porque las oportunidades no se presentan todas las tardes. Ayer, en la primera del Pilar, Álvarez- -con cua- FABIÁN SIMÓN tro corridas toreadas en la temporada- se descubrió como un torero de excelentes maneras, con un sentido del mejor toreo, con un valor seco. Se sobrepuso a base de temple a las menguadas fuerzas del primero al que mató de un feo bajonazo y se lió a torear al buen sexto ligando series que con la muleta en la izquierda adquirieron además el don de la hondura. Mandó parar la música y cortó el ritmo del trasteó que recobró después con un cambio de mano ligado a un trincherazo y un pase del desdén. Y lamentable- mente falló con la espada, y vió como el triunfo que tanto necesita se esfumaba sin poder atraparlo. Padilla se dejó ir la tarde como mecánico y ausente, sin acoplarse con el primero al que templó en un esperanzador comienzo de faena, y sin meterse en ningún momento con el cuarto. López Chaves derrochó voluntad y hasta ligó unas series por el pitón izquierdo al segundo que fueron acogidas con entusiasmo por el público. Poco pudo hacer con el quinto, el peor de la corrida, con el que el diestro charro se justificó.