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ABC SÁBADO 8 10 2005 Sociedad 53 Salud JOSÉ MANOEL BERTOLOTE Responsable de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud CALEIDOSCOPIO JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ- RÚA La depresión es una carga mayor que el sida, el cáncer y el corazón Desde 1989 este psiquiatra brasileño lucha para que los trastornos mentales dejen de ser la cenicienta de la sanidad mundial. Considera que los sistemas sanitarios todavía no están preparados para la realidad pandémica de las enfermedades cognoscitivas TEXTO: N. RAMÍREZ DE CASTRO FOTO: CHEMA BARROSO GRIPE AVIAR E INFORMÁTICA a utilización de antivirales, como medida preventiva, podría ser eficaz para evitar que la gripe aviar, que está produciendo decenas de víctimas en Asia, se convierta en una pandemia. Esta es la principal conclusión de un equipo dirigido por un profesor de biología matemática del Imperial College de Londres, que ha publicado en Nature un modelo informático para detectar la propagación de esta enfermedad infecciosa de las aves, conocida también como gripe del pollo y que está causada por cepas A del virus de la gripe. El temor de los científicos es que el virus que origina la gripe aviar altere su estructura molecular y pueda transmitirse de un ser humano a otro. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sospecha que la existencia de poblaciones humanas que viven en estrecho contacto con aves de corral y cerdos es un factor que favorece el cambio antigénico. En este sentido se cree que, como los cerdos son vulnerables a la infección de virus aviares y de mamífero, incluidas las cepas humanas, pueden convertirse en tubos de ensayo de mezcla del material genético de los virus del hombre y de las aves. Así, surgiría un nuevo subtipo de virus altamente peligroso. En este contexto, el trabajo de Neil Ferguson cobra especial relevancia, fundamentalmente porque todavía no se ha conseguido una vacuna específica, aunque sí experimental, que confiera protección contra la cepa H 5 N 1, que muta muy rápidamente y tiene una tendencia a adquirir genes de virus que infectan a otras especies de animales. Para desarrollar este modelo informático el profesor Ferguson eligió a un habitante de una aldea de Tailandia, infectado con esa cepa, uno de los quince subtipos del virus de la gripe aviar que ya en 1997 se demostró su capacidad de infectar a los humanos. El cálculo matemático incluyó el número de casos secundarios que ocurrirían a partir de esa persona infectada, así como velocidad de transmisión y diseminación de la pandemia. A este cocktail de datos se añadieron también especificaciones demográficas de la región donde vive la persona infectada, así como número de viviendas, escuelas y empresas; tiempo que se tarda en hacer un recorrido determinado, etc. De esta forma consiguieron un mapa de propagación del virus y un modelo en tiempo real del brote. L MADRID. En su cargo descansa la salud mental del mundo. José Manoel Bertolote (Sao Paulo, 1948) coordina el Equipo de Control de Trastornos Mentales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde donde combate enfermedades de proporciones epidémicas. Bertolote ha explicado esta semana este problema global en Madrid, invitado por la Fundación la Caixa -Una de cada cuatro personas sufrirá un trastorno mental a lo largo de su vida, ¿el mundo se ha vuelto loco? -No, lo que ocurre es que ahora empezamos a conocer las cifras. Hace 20 años se empezó a medir la prevalencia de la salud mental y lo que se pensaba que era un problema exclusivo de los países desarrollados se transformó en un problema global. Ahora sabemos que el número de trastornos mentales no varía entre países pobres y ricos. ¿Cuáles son los trastornos que más preocupan a la OMS? -Depresión, alcoholismo y esquizofrenia. Tienen frecuencias distintas, pero los tres son graves y muy comunes. Hay 150 millones de personas deprimidas en el mundo. La depresión es la enfermedad que, por sí sola, tiene una mayor carga en la sociedad, tanto por el sufrimiento que causa como por el coste económico. Mayor que el sida, el cáncer o el corazón. Pero, los trastornos mentales en su conjunto también se convertirán en breve en el principal problema. Las enfermedades mentales pesarán más que todos los trastornos cardiovasculares, el sida y todas las lesiones provocadas por accidentes. ¿Se conocen los culpables? -Existe una depresión genética, pero también hay otras formas de depresión reactivas que se producen por eventos desfavorables. En los países desarrollados se quejan mucho de lo insoportable que es vivir en ciudades donde cada vez hay más violencia urbana o un tráfico insoportable. Pero cuando alguien comenta lo duro que es cruzar Madrid en hora punta, me imagino que no querrá conocer cómo se vive en Sudán. Allí no hay tráfico y la vida es un infierno. No hay la más mínima relación entre la satisfacción de la vida y el bienestar económico. ¿Por qué los gobiernos han desestimado los problemas de salud mental? -Hasta hace poco no conocían el alcance real del problema. Incluso para nosotros fue una sorpresa. La OMS emitió hace poco un informe sobre violencia en el mundo y cuando vimos que el 40 por ciento de todas las muer- Bertolote explicó en Madrid la gravedad de las enfermedades mentales en el mundo tes violentas del mundo se producen por suicidio, nos sorprendimos. No podíamos sospechar que el suicidio mata más que todos los accidentes y homicidios juntos. Sin embargo, existe una mayor preocupación por los accidentes de tráfico que por los homicidios. ¿Es esa sorpresa la razón por la que la OMS ha discriminado la salud mental de los Objetivos del Milenio? -El problema no penetró en la cabeza de muchas personas. Se puede tener una salud física muy buena, tener todo el confort material y estar sufriendo. La medicina en general está armada para tratar a enfermedades agudas, incluso los hospitales están diseñados para tratar problemas que tienen un desenlace a corto o medio plazo. Ahora nos damos cuenta que el verdadero problema son las enfermedades crónicas, sean mentales o físicas, y el sistema sanitario no se ha transformado. ¿Cómo interfiere la salud mental con la física? -Entre un 20 y un 30 por ciento de las personas con enfermedades físicas crónicas tienen depresión. El hecho de conocer que padeces una enfermedad, como la diabetes, que cambia la vida, abruma al paciente. Y una vez que la depresión se instala hay todo un ciclo de perturbación que influye en la enfermedad física. El paciente deja de seguir el tratamiento y la evolución de la enfermedad se agrava. Este concepto no tenía un gran eco en Sanidad hasta que empezó a tratarse el sida. La depresión aparece en el 30 por ciento de las personas VIH positivas. Muchos abandonaban el tratamiento, generando resistencias y tirando a la basura miles de dólares en terapias muy costosas. Esta situación se produce en diabetes, cáncer o asma. -Los españoles se resisten a acudir al psiquiatra. ¿Cómo afecta al tratamiento y al diagnóstico precoz? -No sólo los españoles. El estigma planea sobre todas las personas con problemas mentales e incluso con los propios psiquiatras. Los psiquiatras somos los raros de la Medicina, como los pacientes mentales lo son entre los enfermos. La actitud cambiaría si se supiera que hay terapias muy eficaces. -El tratamiento de la depresión infantiles es un problema para los psiquiatras. Sanidad prohíbe los antidepresivos en niños y los psiquiatras responden que la presión asistencial impide la terapia cognitiva. -Yo preguntaría cuánto cuesta un trasplante cardiaco porque con un trasplante de corazón se podrían tratar miles de niños y ningún gobierno dice que no tiene dinero para un trasplante. Se considera una obligación moral. No importa el coste. Sin embargo, no hay dinero para programas de terapia cognitiva.