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36 Madrid SÁBADO 8 10 2005 ABC RADIOGRAFÍA DE LAS BANDAS JUVENILES (V) GRAFITEROS Actúan siempre en grupo y con todo planificado Parten de la necesidad de expresar y plasmar sus ideas en superficies públicas Utilizan pinturas en aerosol, rotuladores de punta gruesa y plantillas Mochila para transportar las pinturas Guantes de goma Un operario limpia una fachada maltratada por las pintadas Dentro del movimiento grafitero, existen algunos grupos que no dudan en emplear la fuerza contra los vigilantes de seguridad de aquellas instalaciones que utilizan como murales Los siete clanes de los graffitis bajo tierra TEXTO: CARLOS HIDALGO FOTO: MADERO CUBERO La violencia no es su base, pero sí empiezan a demostrar su agresividad La popularización de estos mensajes se remonta a los años 60. El graffiti nació en Estados Unidos, de la mano del hip- hop A España llegó en los años 80 Es una conducta asocial llevada a cabo por adolescentes. Los hechos se traducen en faltas o delitos de daños, aunque también en agresiones sobre el personal de vigilancia de las instalaciones que pintan, sobre todo, de EMT, Metro y Cercanías No tienen conciencia de realizar actividades ilícitas y pertenecen a familias estructuradas Son de clase media, estudiantes, apolíticos, tienen antipatía por todo lo pijo, tienen entre 12 y 24 años y, generalmente, son españoles Calzado deportivo MADRID. Su objetivo no es la violencia, pero sí una herramienta para alcanzar sus fines. Son los grafiteros, un colectivo muy joven que, hasta hace no mucho, gozaban de cierta condescendencia por parte de determinados sectores sociales. Sin embargo, sus acciones violentas contra el personal de seguridad de las instalaciones donde realizan sus pintadas, y el alto coste que supone reparar los desperfectos ocasionados los han alineado dentro de las tribus urbanas objeto del plan de erradicación que prepara la Delegación de Gobierno. En Madrid se distribuyen en siete clanes. Hay que remontarse a la década de los años 60, de gran movilización estudiantil y social en buena parte del mundo, para encontrar la proliferación de mensajes callejeros que plasmaban el inconformismo de la juventud, pero también de dibujos artísticos sobre paredes, vallas y edificios. Pasaron los años, y nació la palabra graffiti en Estados Unidos. Se trata de un término más global, que engloba otro más popular en nuestra cultura: la pintada, que posee una connotación más ideológica que artística. Éste último venía de la mano de la música hip- hop un ritmo callejero que personifica la pertenencia al grupo y que se complementa con una uniformidad en la vestimenta, la ideología y el estatus social. Ya en los años 80, esta práctica desembocó en nuestro país, con especial incidencia en Madrid. Primero, como simples firmas que ensuciaban superficies; luego, de manera más artística, con un elevado grado de elaboración. En muchas ocasiones, estos hechos se traducen en faltas y delitos de da- La capital, su feudo Durante el año 2004 se han contabilizado un total de 59 actuaciones protagonizadas por grupos de grafiteros, concretamente, en la capital. En su mayoría se tratan de daños contra la propiedad, aunque en ocasiones van acompañados de tipos delictivos como lesiones, amenazas y desórdenes públicos. Los 59 casos dieron como fruto 63 hechos delictivos, de los que un 17 por ciento han sido esclarecidos ya. También se detuvo a un total de 26 jóvenes. Gran parte de los daños se produjeron en vagones de Metro, pero también en las estaciones y cocheras. ños, ya que los soportes de las pintadas sufre graves deterioros. Pero lo más preocupante es la escalada de agresiones que sufren las personas que custodian los transportes, que son el principal objetivo de los grafiteros. Pantalón vaquero FERNANDO RUBIO Nueva arma: el ácido En nuestra región, esta actividad se concreta en los autobuses de la EMT, las estaciones de Cercanías y, sobre todo, en la red de Metro. Pero no hay que olvidar las nuevas tendencias importadas de otros países, como la firma o pintada sobre lunas, cristales y escaparates de comercios empleando ácido. El modo de actuar de estos jóvenes suele ser en grupo, de forma coordinada y planificada. Por ejemplo, es bas- Este tipo de pintadas comenzaron a proliferar en España en la década de los años 80 y muy especialmente en la capital tante común que suban a un vagón de Metro. Cuando llegan a la estación que tienen pensada, accionan el freno de emergencia. Entonces, se produce la confusión. Mientras que el convoy permanece parado y baja el conductor para comprobar qué está sucediendo, los chavales salen del vagón y, spray en mano, lo pintan de arriba a abajo. Uno de los componentes del grupo saca una cámara de fotos digital e inmortaliza la hazaña Después, la imagen de la pintada lucirá en las páginas y foros de internet de grafiteros, mientras que la Administración desembolsa miles de euros para reparar los daños y el guardia de seguridad de la estación se recupera de una paliza en el hospital. Así son estas actuaciones antisociales y delictivas, que responden a modas o tendencias importadas. Sin embargo, ellos no se consideran delincuentes. Los más aventajados, según un informe policial, derivan esta actividad hacia una orientación más lu-