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ABC SÁBADO 8 10 2005 Internacional 29 El Nobel de la Paz premia al OIEA y a El Baradei por sus esfuerzos para controlar el uso de la energía nuclear EE. UU. elogia al organismo pero no a su director b El galardonado explicó ayer que este Nobel de la Paz reconoce que la proliferación de las armas nucleares es el mayor peligro para el mundo CARMEN VILLAR MIR ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS CORRESPONSALES ESTOCOLMO, VIENA. Ole Danbolt Mjös, presidente y secretario permanente del Comité Nobel del Storting de Oslo, anunció ayer en la capital noruega a las once de la mañana la concesión del Premio Nobel de la Paz 2005 a partes iguales entre el OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) y su director, Mohamed el Baradei, por sus esfuerzos para evitar que el poder nuclear se use con fines militares y para que la aplicación civil de la energía atómica sea lo más segura posible El comunicado oficial además de ensalzar la labor de El Baradei que se ha destacado como un valiente portavoz al dictar nuevas normas para los pactos de no proliferación nuclear recuerda que la decisión del Comité sigue al pie de la letra la voluntad expresada en su testamento por el fundador de los premios según la cual el de la Paz debe concederse a aquél que haya llevado a cabo la mejor labor en favor de la fraternidad entre las naciones, por la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y por la celebración de congresos por la paz El anuncio no causó sorpresa alguna ya que la decisión tomada por los dignos parlamentarios ha sido un secreto a voces Un influyente periodista del Dagbladet escribía ayer sobre el OIEA y comentaba la táctica preconcebida por el Comité hace meses al ser éste el sesenta aniversario de la explosión de las bombas atómicas sobre Nagasika e Hiroshima. Cae bien e inspira respeto a su alrededor A. SÁNCHEZ VIENA. Independientemente de las críticas y de los elogios, Mohamed El Baradei suele caer bien e inspirar respeto entre quienes le frecuentan. La prensa y los diplomáticos acreditados en Viena reconocen su esfuerzo para mantener el equilibrio entre todas las presiones que generan casos tan polémicos como los programas atómicos norcoreano, libio o iraní. Aurelio Pérez Giralda, embajador de España ante la ONU en Viena, lo define como un gran profesional con mucha voluntad y gran categoría intelectual y moral sobre todo considerando la compleja tarea que supone garantizar el uso pacífico de la energía atómica. Pérez Giralda destacó su capacidad de objetividad teniendo en cuenta que la labor del OIEA es muy susceptible de ser politizada. El diplomático, que se reunió hace poco con El Baradei, aseguró que las relaciones de la misión española y del Gobierno con el director del OIEA son excelentes y calificó la concesión del Premio Nobel como una noticia buena y justa El presidente del Comité Nobel muestra el retrato de El Baradei, ayer en Oslo EPA Un negociador molesto A. SÁNCHEZ SOLÍS Reticencias de la Casa Blanca Frente al general elogio internacional, la responsable de la diplomacia estadounidense, Condoleezza Rice, en una declaración muy breve, también se congratuló del premio. Sin embargo, la expresión bien merecido del texto sólo se empleó en relación con la organización, no con el diplomático egipcio. Otro de los flancos por el que El Baradei recibe más críticas es el ecologista. Greenpeace recordaba ayer que el OIEA lleva años promocionando el desarrollo de las tecnologías que han dado a muchos países la posibilidad de crear armas nucleares, incluidos Irak, Corea del Norte e Irán Desde Amsterdam, Gerd Leipold, director ejecutivo de Greenpeace Internacional, criticó la incapacidad del OIEA para resolver los conflictivos programas atómicos de Irán y Corea del Norte y para impedir que se desvíe el uranio y el plutonio enriquecido, cuyo uso pacífico fomenta el OIEA, a actividades no civiles. Ajeno a las críticas o queriendo ignorarlas, tras saberse galardonado El Baredi aseguró estar completamente sorprendido y muy honrado. En declaraciones a la prensa en la sede del OIEA en Viena, El Baradei explicó que este galardón reconoce que la proliferación de las armas nucleares es el mayor peligro para el mundo. Igualmente aseguró que el premio servirá para que él y su equipo sigan trabajando con imparcialidad para que la energía atómica no sea usada con fines militares. Eso sí, El Baradei insistió en su defensa de la energía nuclear y en que ésta debe estar a disposición de todo el mundo con fines pacíficos. VIENA. El nuevo premio Nobel de la Paz es un jurista egipcio de 63 años que ha repartido su carrera entre el servicio diplomático de su país y diversos organismos de Naciones Unidas. Nacido en El Cairo en 1942, se licenció en Derecho en esta ciudad y luego se doctoró en Derecho Internacional por la Universidad de Nueva York. Durante 16 años trabajó en el Servicio Diplomático egipcio hasta que en 1980 la ONU lo reclutó para el programa educativo del Instituto de la ONU para la Investigación y el Estudio. Cuatro años más tarde se incorporó al Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) dónde desempeñó varios cargos importantes, entre ellos el de mano derecha de su predecesor, el sueco Hans Blix. Protagonista con Hans Blix En 1997 asumió la máxima responsabilidad en este organismo de la ONU encargado de vigilar la no proliferación de armas atómicas y el uso seguro y pacífico de la energía nuclear. Durante su mandato, renovado en 2001, el OIEA ha logrado un protagonismo que nunca antes tuvo. En 2002, junto a Blix, ya era responsable de las inspecciones de armas de la ONU, El Baradei lideró las negociaciones con Irak para permitir la entrada en el país de inspectores que verificaran la no existencia de armas de destrucción masiva. El Baradei aseguró siempre, frente a las tesis de Washington, Londres y Madrid, que no había indicios de ese armamento. Desde entonces, su rostro y su nombre han aparecido con frecuencia en las primeras páginas de los periódicos de todo el mundo. Tras Irak, el OIEA de El Baradei tuvo que lidiar con la espantada de Corea del Norte, que expulsó a los inspectores y abandonó el Tratado de No Proliferación nuclear (TNP) en diciembre de 2002. Pero quizá el asunto que más portadas ha acaparado en los últimos tiempos ha sido el programa atómico iraní. Desde diciembre de 2002, después de que Teherán reconociera tener un programa nuclear secreto, El Baradei ha intentado aclarar si ese programa tiene o no naturaleza militar. Su apuesta por la vía diplomática le ha hecho ganarse las críticas de Estados Unidos. La Casa Blanca, molesta con el egipcio desde el asunto iraquí, considera que su actitud es demasiado suave con los iraníes. Éstos, por su parte, aseguran que el OIEA está politizado y que es un mero instrumento de la Administración Bush. Sin embargo, El Baradei no debe estar haciéndolo tan mal cuando el pasado mes de septiembre los 139 países representados en el Organismo acordaron por consenso su tercer mandato. Antes, y debido a las presiones de Estados Unidos para evitarlo, El Baradei había amenazado con dimitir de su puesto.