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12 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN SÁBADO 8 10 2005 ABC ARTUR MAS Presidente de Convergencia i Unió Nación tiene que figurar como está, en el preámbulo y en el articulado El dirigente de CiU sostiene que a medio plazo todas las Autonomías se deben hacer a la idea de que tendrán que vivir de su propio esfuerzo económico y fiscal ÁNGEL COLLADO MADRID. Artur Mas (Barcelona 1956) ya no es sólo el heredero de Jordi Pujol, es el dirigente de CiU que logró plasmar en la propuesta de nuevo Estatuto catalán el programa máximo de su partido. Está orgulloso de ese éxito y con él espera llegar al poder en las próximas elecciones autonómicas. Y advierte a Zapatero que si se toca lo que llama la columna vertebral del texto, Convergencia planteará la retirada del mismo. Sobre su gran aportación al proyecto, el sistema de financiación, reconoce que es de difícil digestión para los barones socialistas, pero les recomienda que se hagan a la idea porque a medio plazo cada Autonomía debe tender a arreglarse con su propios recursos. ¿Cómo calificaría usted la participación de Zapatero para que saliera adelante el proyecto de Estatuto en Cataluña cuando parecía haber descarrilado? -El presidente del Gobierno es autor en la medida en que generó unas expectativas muy importantes al mostrarse dispuesto a asumir un nuevo Estatuto que saliera de Cataluña y después aprobarlo en las Cortes españolas. Hay una autoría doble, de los partidos catalanes que más lo hemos impulsado, y de Zapatero, al admitir que podía ser y que casi debía ser. ¿Se impuso la voluntad de Zapatero a la de buena parte del PSC, que parecía haber renunciado a sacarlo adelante? -Desconozco el funcionamiento de la casa ajena. Lo que sí sé es que CiU fue decisiva en este proceso, planteó un horizonte ambicioso de autogobierno y que, al final, por la razón que sea, el PSC votó a favor. También es cierto que ahora anuncian enmiendas contra lo aprobado en Cataluña. Quizá no estaban muy convencidos, pero en las posiciones que había fijado CiU hubo un consenso de un 90 por ciento y eso nos da una gran fuerza de negociación. ¿Considera innegociable que figure el término nación en el texto? -Yo no utilizo la palabra innegociable, pero digo que tiene que salir de las Cortes un Estatuto ambicioso que dé cumplimiento a la aspiración de autogobierno de Cataluña. Todos los partido catalanes- -Convergencia y Unió, el primero- -defenderemos íntegramente lo que allí aprobamos y si PSOE y PP consideran que algo es inasumible, que presenten enmiendas y a partir de ahí nos sentaremos a negociar. ¿Y si le plantean cambiar el término nación por comunidad nacional o limitarlo al preámbulo? Nación tiene que figurar como está, en el preámbulo y en el articulado. ¿Y admitiría transacciones entre el término nación y los cambios en el modelo de financiación? -Para nosotros hay cinco cosas que son la columna vertebral del Estatuto: uno es la denominación de Cataluña junto con el régimen lingüístico, otro es la forma de relacionarse con el Estado- -que debe ser fundamentalmente bilateral- el tercero es el denominado blindaje de competencias, el cuarto es un incremento del autogobierno y el quinto es el modelo de financiación. Esto es lo que defenderemos de forma íntegra y firme. ¿Y si se lo enmiendan a fondo, como anuncian en el PSOE, y precisamente en esos puntos? -Si se desfigura el texto y se rompe esa columna vertebral no nos dejarán otra salida que proponer la retirada del Estatuto y que no llegue a votarse en las Cortes. Pero es un escenario que yo no deseo de ninguna manera; es más, confío en que el Estatuto salga y salga bien. -Las conversaciones de Rajoy con dirigentes socialistas y el hecho de que el presidente del PP diga ahora que Zapatero va por buen camino, ¿le hacen temer un pacto PSOE- PP? -No interpreto coincidencias entre los caminos de Zapatero y los de Rajoy. Los populares utilizan a Cataluña y a su propuesta de Estatuto para desgastar al PSOE partiendo única y exclusivamente del puro interés partidista. Zapatero parece que apuesta por reconstruir el encaje territorial en España. Si su apuesta es auténtica, puede que encuentre en CiU un posible alia- Artur Mas en una tribuna del Congreso do en favor de la España plurinacional. -Si al final sale el Estatuto, será también el gran éxito de Maragall. ¿Qué espacio político y electoral les quedará a ustedes? -Le quisiera hacer entender algo que es elemental: el proyecto que ha salido del Parlamento catalán en forma de nuevo Estatuto responde a los principios básicos de actuación y al programa básico de CiU. Un partido independentista no aspira a un Estatuto como éste y un partido federalista no quiere un Estatuto diferenciado, sino que tiende a la homogeneización... -No será el caso de Maragall. -Pero puede ser el caso del Partido Socialista, y también del propio Maragall, que no se cansa de repetir que su modelo de Estado es federal y, por lo tanto, igualitario entre todas las Autonomías. El esquema del Estatuto es el de Convergencia i Unió. Estoy muy satisfecho porque el discurso que se impone es el del nacionalismo que representa CiU. Si sale bien de Madrid, todo el mundo habrá entendido que la mayor contribución habrá sido la nuestra y ganaremos las próximas elecciones. CHEMA BARROSO OFERTA DE APOYO AL GOBIERNO Zapatero parece que apuesta por reconstruir el encaje territorial de España. Si su apuesta es auténtica, puede que encuentre en CiU un aliado a favor de la España plurinacional No sólo por eso, sino también porque tenemos un tripartito en Cataluña que no lo hace bien en el día a día y en eso somos la alternativa. ¿Y no rompe CiU en este Estatuto con su tradición de partido responsable en los asuntos de Estado, que apoyó la Constitución y completó mayorías para apoyar la gobernabilidad en tiempos del PSOE y del PP? -No es un giro en el sentido de Estado, pero sí generacional. Era lógico que la nueva generación de dirigentes del catalanismo planteara un nuevo horizonte de autogobierno. Fue un presidente norteamericano, Thomas Jeferson, el que decía que cada generación tiene derecho a actualizar la Constitución que escribió la generación precedente. En vez de plantear nuestro proyecto pedazo a pedazo lo hacemos de golpe. Desde España se tiene que entender así. ¿Cuántas veces nos han dicho que explicáramos hasta dónde queremos llegar? Pues ahí está. Es un proyecto ambicioso pero que no rompe el Estado, es un proyecto de evolución de las relaciones de Cataluña con España que permite un encaje más moderno y actual de Cataluña en España. -En 1978 Convergencia aceptaba que Cataluña era España. -Y yo sigo diciendo que Cataluña, como perteneciente que es al Estado, forma parte de España y en el proyecto se mantiene. Si no fuera así haríamos una declaración de independencia, no un Estatuto de Autonomía. No es una imposición, es un pacto entre Cataluña y el Estado que aprueban las Cortes españolas. ¿Qué ha sido del componente libe-