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6 Opinión SÁBADO 8 10 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA MIGUEL ÁNGEL MORATINOS Y SERGEI LAVROV MINISTROS DE EXTERIORES DE ESPAÑA Y RUSIA ZAPATIESTA ZAPATERO E tomo prestado al maestro Jaime Campmany el título que encabeza esta columnilla y que, además de retratar con sólo dos palabras la que tiene armada el presidente del Gobierno, es el que encabeza un libro suyo, póstumo, que acaba de aparecer con una bien ordenada antología de sus artículos dedicados al tan inexplicable como sorprendente José Luis Rodríguez Zapatero. Viaja la obra con un prólogo de Alfonso Ussía, se cierra con un epílogo, filial, de Emilio Campmany y contiene ciento cincuenta y tantos artículos que, releídos, además de subrayar el talento del autor, cima máxima de tan difícil género periodístico, supone una inyección de humor y sonM. MARTÍN risas que, tal y como vieFERRAND nen los tiempos, nos hacen mucha falta. Campmany siempre supo ponerle buena cara al mal tiempo y, políticamente hablando, atravesarnos una gran galerna que exige el salvavidas redondo del humor. Zapatiesta Zapatero, sí. El líder que no deja de sonreír es un manantial inagotable de dichos que, escuchados desde la proximidad afectiva, resultan huecos y, atendidos desde la distancia crítica, empujan a la indignación. Todo cuanto afecta al distócico parto del nuevo Estatut, con el que Carod- Rovira le ha dado a Maragall el timo del nazareno y Maragall a Zapatero, el de la estampita, tiene muy alterado al presidente. Un poco, quizás, porque se siente atrapado por su propia palabrería hueca y un mucho, seguro, porque le van en el asunto la continuidad del PSC en el machito catalán y la suya propia en La Moncloa, que aquí quienes aplauden en la función de tarde patean en la de noche. Para la buena alimentación de su incesante zapatiesta, en una de esas intervenciones suyas tan ñoñas como pausadas, ha dicho de sí mismo que no es ni nacionalista ni españolista Vista la radical definición en el contexto de su discurso, se alcanza la paradoja de que quien, con todo su poder, alienta, comprende y defiende el nacionalismo catalán- -la única sustancia verdadera del Estatut- -es incapaz de sentir el mínimo orgullo que para muchos merece la condición de ser español. Vestir el sentimiento con un despectivo españolismo para mandarle a la buhardilla de los trastos viejos de la Historia es, a elegir, un complejo que merece tratamiento o una postura que exige repulsa. La zapatiesta que, cada día, engrandece Zapatero no se limita al destrozo de la Nación, que hasta puede perder la exclusiva que le tiene concedida al adjetivo española; sino que alcanza al mismísimo PSOE que le llevó a la presidencia del Gobierno. Visto lo que se ve, el partido que desde Pablo Iglesias a nuestros días ha superado dictaduras, repúblicas, monarquías y guerras, cabe temer que no podrá sobrevivir a las contradicciones de Zapatero. La Constitución, la grapa que encuaderna la España actual, no admite toqueteos deshonestos. L ALIANZA DE CIVILIZACIONES: BUSCANDO UNA ESTRATEGIA COMÚN Como representantes de Rusia y España en la ONU, los autores analizan lo que puede suponer la Alianza de Civilizaciones ante las amenazas y desafíos que la humanidad afronta al inicio del siglo XXI: el terrorismo internacional ACE pocos días, los jefes de Estado y de Gobierno de casi todos los países miembros de Naciones Unidas se han reunido en la Reunión Plenaria de Alto Nivel de la LX Asamblea General. Uno de los importantes temas abordados durante el debate, que afecta al fondo de los problemas del mundo actual, ha sido el de la interacción de civilizaciones. Los dirigentes de varios países, y en particular los de Rusia y España, le han prestado una atención prioritaria. No es la primera vez que esta cuestión se aborda en las Naciones Unidas. Algunos países, entre ellos Rusia, ya habían planteado la necesidad de abrir un diálogo entre las civilizaciones, idea que recibió una acogida positiva en el seno de la ONU, con la adopción por la Asamblea General de la Agenda Global para el Diálogo de Civilizaciones El año pasado España dio un paso adicional al proponer la Alianza de Civilizaciones, iniciativa copatrocinada por Turquía, y que ha recibido el respaldo del secretario general de la ONU. Éste ha constituido un grupo de alto nivel para que elabore recomendaciones concretas de contenido político. Rusia ha apoyado activamente esta decisión. ¿Por qué distintos países, aunque sea por vías diferentes, llegan a planteamientos similares, presentando iniciativas que tienen mucho en común en lo que se refiere a sus objetivos y espíritu? La respuesta hay que buscarla en H la naturaleza de las nuevas amenazas y desafíos que la humanidad afronta al inicio del siglo XXI. La globalización ha acentuado de manera drástica la interdependencia entre los Estados y entre las sociedades. Si bien es cierto que las tecnologías y los medios de comunicación contemporáneos ofrecen oportunidades sin precedentes para el acercamiento entre las personas de distintas civilizaciones, no lo es menos el hecho de que al mismo tiempo han acentuado las percepciones de los desequilibrios y de las diferencias sociales, étnicas y religiosas. La globalización, al eliminar las distancias, aumenta los encuentros y los desencuentros entre culturas y civilizaciones cada vez más expuestas la una a la otra. Las otras culturas ya no se asocian con regiones geográficamente alejadas, sino que forman parte del paisaje de nuestras ciudades. En Europa occidental residen ya más de 14 millones de personas de origen musulmán. En Rusia residen unos 20 millones de personas de religión musulmana. El gestionar esta convivencia entre culturas, entre países y en el interior de nuestras propias fronteras va a ser un reto de primer orden de la agenda internacional para las próximas décadas. Dicho reto existiría en cualquier caso. Los atentados terroristas del 11- S, del 11- M, de Beslán, de Londres y otros sucesos trágicos no han hecho sino poner-