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ABC VIERNES 7 10 2005 99 Deportes Sueño con que el 100 fuera la final del Mundial Raúl suma mañana 89 partidos y en sus cuentas el centenario llegaría en fecha tan señalada ENRIQUE ORTEGO BRUSELAS. Fernando Hierro, a quien iguala mañana en número de partidos internacionales con la selección (89) le dio el relevo ayer en las páginas de ABC. Raúl González recogió el testigo y en una larga conversación resume estos nueve años menos dos días- -debutó frente a la República Checa el 9 de octubre de 1996, en Praga- -de trayectoria en la selección nacional. Sus primeras palabras, cómo no, son de agradecimiento para su amigo Hierro. Todo lo que dice en el ABC es muy cariñoso, seguro que hablaremos mañana antes y después del partido. Sólo le puedo decir que ha sido un ejemplo para mí en algunas situaciones y que he intentado parecerme a él en algunas de sus virtudes, por ejemplo en su profesionalidad, en su compromiso y en su responsabilidad Mantener una conversación fluida con Raúl es una tarea difícil. Estamos Ljubicic, que perdió con Puerta en París, podría demandar a la Federación Internacional si se confirma el positivo del argentino Cuatro seleccionadores en nueve años Clemente: Me hizo debutar y ese será mi recuerdo para él. Nunca le reprocharé que no me llevara a la Eurocopa de Inglaterra. Fue fiel a su grupo, que luego demostró ser fuerte y se quedó fuera sólo por penaltis y ante el anfitrión Camacho: Con quien mejor ha jugado la selección en los últimos años. Enganchamos con el público y en Corea tuvimos la final más cerca que nunca. Ese era nuestro Mundial Sáez: Le pillo un cambio de generación, apostó por la gente joven y no salieron las cosas como hubiéramos querido todos. Me quedo con su forma de ser Luis: Hablamos mucho. Sabe todo del futbolista, cómo motivarle, sacarle el máximo rendimiento. Estamos trabajando bien. Hemos hecho mejores partidos que resultados. Por él y por toda España hay que clasificarse en el aeropuerto de Barajas. Diez y media de la mañana. Cada diez segundos tiene que pararse para firmar un autógrafo o para hacerse una foto. Le persiguen más mujeres que hombres. Intentamos buscar un rincón escondido. Imposible. Tiene que pedir unos minutos de tregua para que la charla tenga la mínima continuidad y coherencia. ¿Qué recuerdo del primer día? Todo, absolutamente todo. Que estaba nublado, que vinieron mis padres a ver el partido, que jugamos con la camiseta blanca y el pantalón azul, que empatamos a cero, que todos los compañeros estaban pendientes de mí, animándome, apoyándome... Quien más me dio la chapa en sentido cariñoso, claro, fue Zubi. No paró. Cada veinte minutos venía y me decía que estuviera tranquilo, que jugara como sabía... Yo estaba tranquilísimo y quien me ponía nervioso era él con la brasa que me estaba dando, hasta que llamé a Hierro y le pedí que le dijera que me dejara en paz. Lo recuerdo con cariño El día de mi debut quien más me dio la chapa fue Zubi, no paraba de darme consejos, yo estaba muy tranquilo y casi hasta me pone nervioso, ¡qué brasa! La desilusión de Corea Esa camiseta con el siete a la espalda está colgada en la que era su habitación en casa de sus padres. Allí tengo todavía muchas cosas de valor. Es mi habitación de siempre y me gusta que estén allí. También tengo colgada la del primer gol que marque con la selección, a Yugoslavia en Valencia, la de mi debut con el Real Madrid. De cada Eurocopa y Mundial también guardo las camisetas. Nunca pensé cuando colgué la primera que podía llegar a disputar 89 partidos. Si acaso pensaba que, si se me daba bien como a Zubizarreta o Hierro, podría llegar a los cincuenta. Y la verdad es que podría estar ya cerca de los 100, porque me he perdido siete u ocho partidos por lesión. De competición oficial sólo he dejado de jugar desde entonces el encuentro frente a Corea en el Mundial. Y si lo sé juego lesionado. Nunca hemos tenido más cerca hacer algo grande en una gran competición... No quiere hablar de los guarismos que le esperan. Llegar a los 126 partitar ahí para disfrutarlo de cerca. No me gustaría dejarlo sin ganar nada No puede disimular que la selección es algo que le llena. Para mí es un sentimiento, algo muy especial. No me gusta hablar mucho de mi postura cuando escucho el himno. Ya lo he explicado alguna vez. Miro al cielo, me concentro y pienso en los míos, en lo que nos estamos jugando. Y mañana nos jugamos un Mundial. Reconozco que estamos en esta situación por nuestra culpa. No es normal que no hayamos ganado ninguno de los tres partidos que hemos disputado fuera. Yo creo que el equipo no ha jugado mal, pero nos ha faltado gol. Sobre el campo se ha visto que el grupo no era tan fácil como parecía. Antes es verdad que nos clasificábamos de calle, pero ahora sufrimos más por la igualdad. En la Eurocopa los dos equipos de nuestro grupo jugaron la final. Grecia no era nadie y luego ganó el título. No son disculpas, pero el fútbol está así dos de Zubi es una posibilidad que ni me planteo. Es imposible, tengo 28 años y mucha tralla. Por edad podría, pero sería llegar hasta el siguiente Mundial, en el año 2010. Vamos paso a paso. Mi partido 89 tiene el valor de que puede ser el que nos abra las puertas del Mundial de Alemania. En San Marino puedo jugar el 90, el que nos confirme totalmente la clasificación. Luego, tres amistosos de preparación y, si en el Mundial llegamos a la final, siete más. Serían 100. Una bonita cifra para dejarlo, sobre todo porque significaría que jugamos la final, algo con lo que sueño desde ese primer día en Praga. El fútbol español necesita un gran éxito de su selección y yo, después de tanto tiempo intentándolo, quiero es-