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ABC VIERNES 7 10 2005 71 Toros Álvaro Domecq Romero, hijo del inolvidable ganadero, encabezó la amplia representación familiar; a la derecha, una imagen de la abarrotada Catedral de Jerez durante la eucaristía del funeral corpore in sepulto PACO MARTÍN Jerez se quedó pequeña para dar el último adiós a Álvaro Domecq y Díez Una nómina interminable de gente del toro se sumó al dolor de su pueblo de Paula, Ortega Cano, Enrique Ponce, Jesulín, El Juli o Juan José Padilla formaron parte de la multitudinaria manifestación de duelo EUGENIO CAMACHO JEREZ. Una nómina interminable de gente del mundo del toro testimonió ayer su respeto, cariño y admiración en el último adiós a Álvaro Domecq y Díez. La Catedral de su ciudad natal se quedó pequeña ante la muchedumbre que aguardaba desde primeras horas de la mañana la llegada del féretro con los restos mortales de una de la figuras más decisivas del último siglo en Jerez. Con el primer templo abarrotado, las escenas de dolor y pesar por tan irreparable pérdida se sucedían entre gente de toda condición social y económica. Grandes figuras del toreo de ayer y hoy, ganaderos y rejoneadores se confundían con gente sencilla del pueblo jerezano que también ha sabido reconocer la generosidad con la que Álvaro Domecq se ofreció desde siempre a sus paisanos. Sus hijos, Fabiola y Álvaro, ocupaban junto a sobrinos y biznietos, los primeros bancos de la antigua Colegial de Jerez, mientras que los nietos que han seguido la extirpe de rejoneadores, Luis y Antonio Domecq, llevaban a hombros el ataúd. La misa funeral por el eterno descanso de su alma fue oficiada por el obispo de Jerez, monseñor Juan del Río, quien destacó las profundas convicciones religiosas de una persona a la que la fe ayudó a superar no pocas desgracias familiares En representación de la corporación municipal que el desaparecido ganadero presidió desde 1952 hasta 1957, se encontraba la alcaldesa de Jerez, Pilar Sánchez, quien destacó que con su muerte se cierra una etapa en la que, sin ningún tipo de dudas, Álvaro Domeb Litri, Curro Romero, Rafael cq tuvo un protagonismo importante en una ciudad en la que ha dejado huella A la despedida de Álvaro Domecq no quiso faltar Curro Romero, quien sólo tuvo de palabras de cariño y emoción hacia el amigo que se fue: Era un encanto, era de pureza increíble y eso se lo lleva también a la tierra Al lado del Faraón de Camas se encontraba Miguel Báez Espuny Litri para quien Álvaro Domecq fue una gran figura del rejoneo como no nacerá otro Su amigo, ganadero y compañero de profesión, Fermín Bohórquez Escribano, lo calificaba como un personaje irrepetible, por lo que ha hecho por España, por Jerez, por los caballos, por el toro y por el rejoneo Personas conocidas, aunque sin una relación directa con el mundo taurino, estuvieron también presentes, como el parlamentario europeo y ex ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja: Tuve la suerte de conocer y apreciar a Álvaro Domecq como persona, por lo que mi testimonio sólo es humano hacia su personalidad y ese sentido creo que España pierde a una de sus referencias más importantes de los últimos años Visiblemente afectado, Rafael de Paula aseguraba que la muerte de Álvaro Domecq supone una pérdida irreparable de alguien insustituible. Don Álvaro era único, punto y aparte al que me unía un afecto recíproco y sin palabras Por su parte, Enrique Ponce destacaba la bondad que le salía por cada uno de sus poros y la entrega a todo lo que ha hecho, en su profesión, como ganadero... Al acto no faltaron figuras y toreros como José Ortega Cano, Jesulín de Ubrique, El Juli o Juan José Padilla. Especialmente afectado por los últimas horas vividas se encontraba su único hijo varón, Álvaro Domecq Romero, quien se entregó por entero a su padre, especialmente en sus últimos años de vida. Tras dejar atrás la Catedral, los restos mortales de Álvaro Domecq y Díez fueron trasladados hasta el Cementerio de Nuestra Señora de la Merced, donde fueron depositados en el panteón familiar. LO SUYO ANDRÉS AMORÓS n 1988, en la Biblioteca Nacional, me tocó hablar con Álvaro Domecq, a propósito de su libro El toro bravo Eché mano, entonces, de una frase de Ortega y Gasset sobre Domingo Ortega: Un gran torero habla de lo suyo En el caso de Álvaro, está clarísimo: lo suyo ha sido el toro bravo, estudiado con rigor y amado con pasión, que le conducía a la poesía campera. Pocos han podido hablar con más E conocimiento del reburdeo, de la tienta de machos a campo abierto, de la selección por la bravura. A la vez, pocos han evocado mejor la seriedad de las faenas camperas, ese momento misterioso en que parece que el toro también torea, los recuerdos infantiles de los casi mitológicos centauros andaluces, la verdad y la claridad del campo bravo... Se disfruta de otra forma de la vida- escribía- tras de haber toreado Le ha llegado ya el momento de franquear esa raya que divide la vida y la muerte, como a sus toros, pero lo ha hecho creyendo firmemente que nunca muere su raza, enraizada en la piel de toro de España