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ABC VIERNES 7 10 2005 Espectáculos 67 Journal of Royal Society of Medicine Santiago Segura Arremeten contra Hollywood por no promover el sexo seguro Un grupo internacional de médicos ha arremetido contra la industria cinematográfica de EE. UU. por no reflejar en sus películas los riesgos que conlleva el sexo sin precauciones o el consumo de drogas. En un artículo publicado por el Journal of Royal Society of Medicine subrayan que, entre los 200 filmes más taquilleros de los últimos 20 años, sólo Pretty Woman hace referencia al uso del preservativo. Califica de torpes e inconscientes sus insultos a la mascota Cinecito En respuesta a la nota enviada por la Fundación Lumiére sobre la mascota Cinecito, Santiago Segura remitió el siguiente comunicado: Quiero retractarme de mis torpes e inconscientes declaraciones hechas en tono irónico y jocoso. A saber: El cine en el cine, como decía Cinecito, aquella mierda de mascota horrible que no sé de dónde salió y que gracias a Dios no ha vuelto a aparecer en ningún lado Otros días vendrán BANDA SONORA Un brillante y bien cosido jeroglífico España 2005 Director: Eduard Cortés Intérpretes: Cecilia Roth, Antonio Resines, Fernando Guillén JOSÉ MANUEL CUÉLLAR o sé ustedes, pero yo, si Cecilia Roth está metida en algún asunto, cualquiera que sea, voy, me meto, me remango lo que sea necesario y entro en el charco. Tal es mi fe en ella y, si además va Resines, con más razón. Cierto es que esta vez el riesgo era calculado porque el triángulo lo completaba Eduard Cortés, que ya en su primer largometraje La vida de nadie demostró sobradamente lo que se traía entre manos. En esta ocasión el director no ha bajado el listón, en tal caso lo habrá subido con un argumento enlazado primorosamente, aunque en algún tramo pueda estar pillado con débiles alfileres (el enlace de las dos familias choca por mor de la extraña decisión de las dos adolescentes) pero siempre es posible y coherente. Contaba además Cortés con un triángulo de actores primorosos (Roth, Resines y Guillén) que son una garantía y que aquí elevan el tono de la película a un buen nivel. Sobre todo Cecilia, que no para de sorprender. Con ella pasa como con Federer o Zidane, salvando las distancias, que parece que ya no puede hacer nada mejor y, va la mujer, y lo hace. Continuamente encandilando a la cámara, con timbre marcado en cada frase, sintiendo (y haciendo sentir, que es lo importante) todo lo que necesita cada plano, una actriz que apenas necesita un par de registros para meter a cada espectador en la tormenta interna que sufre una mujer continuamente frustrada, con una vida sentimental y sexual lamentable y, a pesar de eso, transmitiendo casi sin palabras que no está dispuesta a hundirse sin más, que va a seguir luchando y luchando, luchando siempre. Se pone en el debe de la película el final almibarado, pero uno más bien piensa que es culpa de los que la detractan, que vuelcan su lado sensiblero e idealista en el tramo final de la filmación. Y sin embargo, siendo de esta vida, es decir, fríos, objetivos y egoístas, hay que reconocer que Cortés acierta con la decisión última, que es la que probablemente hubiera tomado un hombre enamorado pero, a la vez, con los pies en el suelo. Y es que: Resines, qué bueno eres, tío. N Keystone Dave Douglas LUIS MARTÍN a singularidad del guitarrista Bill Frisell reconstruyendo en Go West y The high sign la música de dos películas de Buster Keaton no podía provocar la indiferencia de uno de los creadores más inquietos y díscolos del jazz contemporáneo. Como Miles Davis en las sesiones de Jack Johnson story el trompetista Bill Douglas se lanza ahora con Keystone un álbum que, más que un homenaje a la productora de películas cortas de Mack Sennet, es una glosa sonora de uno de los personajes que allí trabajaron: el actor y realizador Roscoe Arbuckle, más conocido como Fatty. Arbuckle fue uno de los mentores de Buster Keaton y dicen que también inspirador de la carrera de Chaplin. Los resultados de estas once composiciones que ahora le dedica Dave Douglas, causarán más de una controversia entre los aficionados más reaccionarios a la evolución del jazz, pero se imponen poco a poco en cualquier oído, a través de incursiones en la música avanzada, el funk, el rock y la música electrónica. La banda acompañante muestra una solidez muy poco común. Dispone de un estilo unitario muy ligado a la personalidad de cada uno de sus componentes. Destacan en el sexteto Jamie Saft en los teclados y Marcus Strickland en los saxos. Y, al frente de todos, Dave Douglas, un trompetista capaz de hacer veloces y sutiles encajes puntuados por los alfilerazos de las percusiones, sabiéndose envuelto en una música nerviosa y vivaz. El disco se acompaña de un DVD que incluye el filme Fatty and Mabel Adrift de 1916, con la banda de Douglas tocando en el foso Revolucionario. Andrea Rossi y Kim Rossi Stuart, en un momento del filme ABC L Las llaves de casa Sacudida paternoemocional Italia 2004 Director: Gianni Amelio Intérpretes: Andrea Rosse, Kim Rossi Stuart, Charlotte Rampling E. RODRÍGUEZ MARCHANTE o han sido diligentes en el estreno de esta película, Las llaves de casa a pesar de que su director, Gianni Amelio, es la gran esperanza blanca del cine italiano y tiene títulos tan vistos y vistosos como L America o Ladrón de niños Y a pesar, sobre todo, de que es una magnífica película cuyos ingredientes argumentales se agarran por dentro como grapas. Ingredientes, por otra parte, peligrosos y explosivos y que al menor descuido le estallan en las manos a un director mediocre. La película trata en esencia de un encuentro, el de un padre con su hijo de quince años, discapacitado física y mentalmente, y al que abandonó durante todo este tiempo... Pero también trata de la relación de uno mismo con su propio sentimiento de culpa, y la de dos personas que viven con la perturbación obsesiva de no haber colmado las expectativas del otro... Y hasta también trata del modo en el que los sentimientos N se solapan y uno empuja al otro: el viaje de un padre hacia el interior de su hijo, y viveversa. Como se puede sospechar, Las llaves de casa alcanza unos niveles de intensidad altísimos, y encauzarlos, que no rebosen, es la tarea que cumple con personalidad Gianni Amelio, que hace con todo esto una película equilibrada, febril pero mesurada, y ecuánime pero también vehemente. Complicado. A esta sensación descoyuntada ayuda el personaje que interpreta Charlotte Rampling, una mujer que asume el papel de brújula en el terreno inexplorable de adentrarse en el corazón de otro. La película es minuciosa en su avance y en el camino que recorren sus personajes; aunque lo más sorprendente de ella es la capacidad interpretativa del joven Andrea Rossi, que pone sus propias discapacidades al servicio del personaje, y lo hace con una gracia, una vitalidad y tanto talento y atractivo que consigue burlar todas las prevenciones que se suelen poner de parapeto ante este tipo de actuaciones. El papel de su padre lo interpreta Kim Rossi Stuart, que no es, precisamente, sir John Gielgud, pero que dentro de sus posibilidades se agarra con uñas y dientes a la carne dolorida de ese padre emergente. Es una obra muy intensa y penetrante, pero sutilmente urdida y que se permite, a pesar de todo, cierto sentido del humor.