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64 Espectáculos VIERNES 7 10 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Hoy se estrena Wallace y Gromit. La maldición de las verduras una entrañable película de animación con plastilina que recrea las aventuras de este viejo solterón inglés y de su perrito, una delicia para mayores y gente menuda Zanahorias, conejos y plastilina TEXTO: ANTONIO WEINRICHTER MADRID. Si los norteamericanos tienen a Pixar como gran esperanza de renovación del cine de animación comercial, los británicos tienen la factoría Aardman y cuentan además con la ventaja adicional de no estar rodeados por Disney (la asociación de Aardman con la otra gran corporación de dibujos que es DreamWorks se ha resuelto hasta ahora más en términos de respeto que de engulle y devora Creada por Peter Lord y animada- -nunca mejor dicho- -por el talento creativo de Nick Park, la factoría de plastilina se dio a conocer a lo grande en 1992 con dos formidables cortos: Adam protagonizado por un selenita solitario primo segundo del principito de Saint- Exupéry; y el oscarizado Creature Comforts un fabuloso falso documental- encuesta con los residentes de un zoo. Pero la imagen de marca de Aardman la ha creado la no menos fabulosa pareja de Wallace y Gromit, protagonistas de tres mediometrajes deliciosos (recordemos: A Grand Day Out y los también oscarizados Los pantalones equivocados y Un afeitado apurado y que ahora viven su primera aventura de largometraje en La maldición de las verduras Lejos de las convulsiones del mundo La clave del éxito de Wallace y Gromit puede residir en que sus peripecias transcurren en el muy reconocible marco de una idealizada Inglaterra vecinal y amable, lejos de las convulsiones del mundo moderno. Este entorno cotidiano, aunque sus aventuras no lo sean tanto, supone un grato antídoto contra la necesidad de mucha animación actual de sumergirnos hasta el aturullamiento en mundos maravillosos enfermos de tecnología. El solterón inglés Wallace, que vive solo con su perro Gromit, tiene una envidiable condición de inventor que le permite gozar de una casa eléctrica (como aquélla de Buster Keaton) con todo tipo de adelantos y comodidades domésticas; pero unos y otras son de estricta baja tecnología, como los de aquel profesor de los inventos de TBO. Y, desde luego, gran parte de su encanto reside en ese carácter retro de los objetos que les rodean, carácter compartido con los mundos ensoñados de los franceses Jeunet y Caro de Delicatessen o el español Fesser de El milagro de P. Tinto La gran diferencia del producto Aardman, por supuesto, está en que Nick Park y compañía crean y recrean ese mundo de manera artesanal, por medio de un largo y laborioso proceso que consiste en dotar de movimiento a muñequitos moldeados en plastilina con la técnica del stop- motion o la filmación sucesiva de variaciones infinitesimales de la postura y gestos de dichos muñecos. Cualquier fan de Wallace y Gromit sabe que esta técnica no tiene nada de tosca; al revés, es una agradable alternativa a la inocua facilidad de la infografía para fabricar cualquier imagen: estos personajes de plastilina tienen una realidad físiWallace, que ca, táctil, y aparees gran inven- cen revestidos de tor, tiene una una estilización casa eléctri- naïf que los hace tan comestibles ca como la como un muñeco de Buster de peluche... a pesar de no tener ni Keaton un solo pelo. Y en cuanto a su expresividad, uno de los enigmas gozosos de la animación moderna es lo elocuente que puede resultar cualquier expresión del perrito pese al estricto minimalismo de los recursos que se permite Park: Gromit no habla, carece incluso de boca (lo que ya son ganas de encerrarse pintando en un rincón) y todo lo expresa con un giro de esas dos canicas pintadas que son sus ojos, con un fruncimiento de ceño o con el rico arsenal lingüístico que almacenan sus orejas. Reto de otro calibre La maldición de las verduras representaba un reto de otro calibre que el del primer largo Aardman, Chicken Run Evasión en la granja allí la libertad de invención era total, aquí se trataba de retomar a unos personajes bien conocidos y queridos y tratar de expandir su formato habitual de media hora a una duración triple. Lo que ha hecho Nick Park es mantener el formato en lo esencial sin embarcar a Wallace y Gromit en el viaje trasatlántico de Wallace y lady Tottington casi viven un romance en esta película