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ABC VIERNES 7 10 2005 Madrid 43 MADRID AL DÍA PLACAS IGNACIO RUIZ QUINTANO Víctima y agresor vivían en Fuenlabrada y coincidieron en el Metro la noche del martes ABC La Policía investiga si el hombre que tiró a una joven al metro padece esquizofrenia Hoy volverán a intervenir a la víctima, que sufrió la amputación de una pierna b El detenido, que ha mantenido su negativa a declarar ante la Policía, pasó ayer a disposición judicial. El juez decidirá si va a prisión o a un psiquiátrico M. J. ÁLVAREZ MADRID. Desesperados. Y con una pregunta insistente en su cabeza: ¿por qué? ¿por qué? martilleándoles una y otra vez. Así se encuentran los padres de Miriam A. C. de 20 años, a las 48 horas del espeluznante suceso que ha provocado que su hija sufra la amputación traumática de la pierna izquierda, entre otras graves lesiones, tras ser empujada a las vías del tren y arrollada por un convoy en la estación de Carabanchel de la Línea 5 del Metro por Jorge Ramos Vázquez, un universitario de 23 años. La pesadilla continúa, ahora, centrada en el estado de salud de la joven, que permanece muy grave en la UCI del 12 de Octubre. Hoy sufrirá una pequeña intervención, para evitar infecciones hasta que le cicatrice la herida del miembro seccionado. Los médicos les han comunicado que habrá que esperar su evolución las próximas 48 horas, ya que los daños y desgarros que sufrió, algunos en el pie derecho, fueron importantes, al pasarle por encima dos ruedas, explicó Isabel González, portavoz de la familia. Ayuda de la Comunidad Los progenitores, que siguen sin moverse de la sala de espera, reciben atención psicológica de la Oficina Judicial de la Comunidad. Están en contacto con ellos, e incluso les están buscando alojamiento- -residen en Cáceres- -para facilitarles estos duros momentos indicó. El miércoles recibieron la visita de la Consejera de Transportes, María Dolores de Cospedal, que les ofreció su ayuda en lo relativo a la investigación. El conductor del convoy, que presenció lo ocurrido, prestó declaración ese día por es- pacio de cuatro horas. Las grabaciones del Metro están en manos de la Policía. Ayer, el director de Seguridad Ciudadana de Interior, acudió a interesarse por la víctima. La familia ha puesto ya el caso en manos de sus abogados. La Policía sigue sin hallar ningún móvil y atribuye los hechos a la acción de un perturbado. Todos los indicios apuntan a que ni agresor ni víctima se conocían, por lo que fue casual que coincidieran a las ocho de la tarde en ese andén. Aunque tal vez el sí pudiera haberse fijado en ella antes. Lo cierto, es que tras arrojar a la mujer a las vías, se quedó quieto, pronunciando frases inconexas, esperando a los agentes. Anoche, Jorge pasó a disposición judicial, y será el juez el que determine si ingresa en prisión o en un psiquiátrico. Sigue sin aclarar los hechos, pero no los niega. Al parecer, podría haber sufrido un brote de esquizofrenia; lo que se ignora es si seguía el tratamiento. Ni sus allegados ni sus vecinos dan crédito a la tragedia que ha provocado. utilmente, como la araña teje su tela, manos municipales vienen cambiando las placas del callejero madrileño. No los nombres de las calles, que sería lo revolucionario. De hecho, una revolución es, en España, ante todo, un cambio de nombre en las calles. Pero el Ayuntamiento madrileño no es de vocación revolucionaria, sino centrista, limitándose a cambiar las placas viejas por placas nuevas. Y, si no fuera porque al cambiarlas se les va un pelín el pulso y las colocan en una posición que bien podría denominarse de centro izquierda, ni se notaría. Al parecer, el oso del escudo en las nuevas es, por efecto del rediseño, un oso más lambiscón que en las viejas, pero tampoco es cosa de ir por las esquinas mirando como un inspector de cornisas. ¿Qué nos da a los peatones que el totémico oso municipal tenga un toque de rimel como Ángel Pavlovsky o un mechón como Antonio Chenel? Lo interesante es saber cuánto cuestan esas placas y quién nos las vende, para conocerlo y poderlo saludar y felicitar. Porque primero fueron los relojes: con la disculpa de que eran reaccionarios y retrasaban, desaparecieron de las calles unos relojes bien visibles que por el mismo precio daban las horas y los grados, siendo sustituidos por unos cucos de progreso incrustados en algunas marquesinas de las paradas del autobús, como para que nadie los vea. Tampoco hemos sabido cuánto han costado esos artilugios ni quién nos los ha vendido. Después de todo, se necesita de mucho ocio e ingenio para, en el jupiteriano ejercicio de anonadar mortales desde un cargo municipal, pensar: Hay que cambiar las placas y los relojes de la capital. Y ha sucedido. Es como esos juegos de realidad virtual que la prensa de progreso hace con los gráficos de medir las manifestaciones en el tramo CibelesPuerta del Sol: en junio de 2002, para una manifestación sindical contra Aznar, ese tramo medía 84.000 metros cuadrados, a razón de tres o cuatro personas por metro; en junio de 2005, para una manifestación reaccionaria en favor de la familia, el mismo tramo medía 45.000 metros cuadrados, a razón de dos o tres personas por metro. ¿Birlibirloque? Miren los nuevos recibos del IBI. S