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16 Nacional LA MARCHA NEGRA SITUACIÓN EN LA FRONTERA DE MELILLA VIERNES 7 10 2005 ABC Mueren otros seis inmigrantes en un choque con fuerzas marroquíes cerca de Melilla Rabat afirma que sus agentes dispararon al ser atacados con inusitada violencia por los subsaharianos b Medio millar de sin papeles sí pudieron llegar hasta la valla, donde fueron repelidos por un despliegue policial y militar sin precedentes. Sólo uno logró pasar LAURA L. CARO. ENVIADA ESPECIAL NADOR (MARRUECOS) Seis subsaharianos murieron en la madrugada de ayer en el transcurso de un choque con las Fuerzas de Seguridad marroquíes ocurrido mientras se dirigían a través de la provincia de Nador hacia la valla fronteriza con Melilla, por la zona próxima al llamado Barrio Chino. En concreto, el gobernador de la provincia situó el enfrentamiento en el monte Gurugú y se habría desencadenado, siempre según Rabat, al atacar los sin papeles sus puestos de vigilancia. Después de que la noticia fuera difundida por la radio y la televisión alauíta, RTM, los primeros datos oficiales se confirmaban a través de un comunicado del Ministerio del Interior de Marruecos, en el que se indicaba que los africanos, cuya nacionalidad no se ha dado a conocer, fallecieron por disparo de bala y aplastados por sus propios camaradas en medio de un escenario de violencia inaudita mostrado por los inmigrantes ante el que- -añade la autoridad- -fue necesario disparar para defender nuestros puestos de vigilancia María Teresa Fernández de la Vega saluda a un subsahariano en su visita al CETI de Ceuta LUIS DE VEGA Incrédulos y despreocupados, para algo conocen al dedillo la Ley de Extranjería, los subsaharianos que esperan en Melilla su paso a España no daban crédito ayer a eso de que van a ser devueltos a Marruecos Información confusa En todo caso, al cierre de esta edición, la información sobre las circunstancias en que se produjo este altercado mortal eran muy confusas, incluidos los rumores acerca de que también podría haber dos miembros de las fuerzas auxiliares antidisturbios, la Mehanía, entre las víctimas. Los cuerpos de los fallecidos fueron trasladados al Hospital de Nador, donde fue imposible acceder, y donde, también, fueron operados por el doctor Sabar Noradin cuatro heridos de un total de once subsaharianos que llegaron hasta el centro con un cuadro de lesiones graves. Este enfrentamiento registrado en el lado marroquí, en el que el número de detenidos oscila entre los 200 y 300, se producía al tiempo que en el perímetro fronterizo de Melilla se libraba entre las cinco y las siete de la madrugada una operación policial sin precedentes, que consiguió repeler una avalancha en tres oleadas de alrededor de 500 inmigrantes -según la cifra dada ayer por la mañana en la ciudad por la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega- -en las que nada más entró una persona Según fuentes consultadas por ABC, coincidiendo con la visita de la vicepresidenta, el despliegue de militares, gendarmes y agentes de la Mehanía era esa noche al otro lado de la alambrada Prefiero que me maten a que me manden a morir al desierto TEXTO: L. L. CARO E. ESPECIAL MELILLA. Cualquier suerte es mejor que ser devueltos. Los subsaharianos que están en Melillla, todavía con las manos y los brazos sangrando por debajo de los vendajes, apenas daban crédito ayer a la posibilidad de que, tarde o temprano, vayan a ser conducidos al otro lado de la valla. Los rumores no prosperaban entre la fila de africanos que esperaba a las doce de la mañana ante la fachada del Centro de Estancia Temporal (CETI) un turno para ducharse y, de paso, la llegada de esa autoridad que venía ayer a su casa bien custodiada de Policía para la ocasión: la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. No podían creer lo que oían, ni tampoco lo que se apuntaba en los periódicos españoles que leían con ansia aun sin entender una línea, primero porque bastante saben ellos que la Ley de Extranjería impide su expulsión, y segundo, de puro miedo parali- zante. De no articular palabra cuando se ponían a pensar en lo peor. Yo prefiero que me maten aquí a que me manden a morir al desierto Dabú, de Gambia, dos semanas de permanencia clandestina en España después de aquel séptimo intento en septiembre en que tuvo suerte y superó la alambrada, preguntaba ayer incrédulo si es fijo... si ya es seguro a la vez que se arrancaba, después de darle vueltas unos segundos, en un inglés torpe y sereno con sus primeras plegarias de ayuda. Ayudadnos Digan que si nos echan a Marruecos, nos van a coger prisioneros y nos van a llevar al desierto de Argelia, que está a 400 kilómetros de aquí, y que allí nos dejan apaleados. Sin nada, y todo el mundo acaba enfermo, de no tener comida ni agua, y muchos terminan muriéndose... la valla es muy dura, no es fácil, ayudadnos si eso que dicen es verdad. Antes de eso, que hagan conmigo lo que quieran aquí A su alrededor, las hojas de los diarios de ayer, con los titulares que anuncian las intenciones del Ejecutivo de despedir a los africanos rumbo al país vecino del sur, empiezan a pasar de mano en mano, con desinterés más allá de las fotos de alambrada, que se muestran unos a otros en silencio. Traednos más periódicos esta tarde, alguno puede traducirlos que sabe español pide Dabú, desconfiando de todas formas, sin saber si ha entendido bien lo de las evacuaciones que se avecinan. Y se da la vuelta, a contárselo más o menos a sus amigos que le hacen poco caso y mueven tranquilos la cabeza de lado a lado, mientras relatan despreocupados letanías por lo bajo. ¿Qué dicen, Dabú? Dicen que no, que no puede ser