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30 Internacional JUEVES 6 10 2005 ABC MIERS, UN ERROR DE BUSH a designación de un candidato a juez del Supremo dice mucho sobre el presidente que la hace. Y la de Harriet Miers dice algo en contra de Bush, mas probablemente por razones opuestas a las que arguirían los enemigos del presidente. Conociendo la trayectoria de George Bush, es seguro que no ofrecería ese puesto a personas sin impecables credenciales en defensa de los mismos principios constitucionales en los que él cree. A él no le van a engañar como lo hicieron con su padre en la designación del juez David Souter, un supuesto conservador que ha resultado ser de los más izquierdistas del tribunal. Frente a la descaliRAMÓN ficación de Miers que PÉREZ- MAURA hacen algunos seguidores del presidente- nadie sabe cómo piensa -lo que parece difícilmente discutible es que quien lo sabe perfectamente es el presidente Bush, a quien Harriet Miers lleva sirviendo en distintas capacidades desde hace dos décadas. El sistema de confirmación en el Senado hace que quien sea candidato a un puesto en el Supremo sea examinado sobre prácticamente cualquier cosa que haya dicho a lo largo de su carrera. Pero como Miers ha realizado casi todo su trabajo en la sombra, es difícil descalificarla por casi nada de lo que haya hecho o dicho. Bush ha empleado un truco muy hábil y ahora pide a los senadores de su partido que le crean ciegamente. Con toda probabilidad lo harán. Bastantes problemas tienen ya como para buscarse otros. Mas será una victoria pírrica. Desde que el 23 de octubre de 1987 el Senado rechazara la candidatura al Supremo de Robert H. Bork- -propuesto por Ronald Reagan- -quien fue linchado por su visión conservadora de la sociedad y cuyas interpretaciones judiciales fueron grotescamente tergiversadas, ni el propio Reagan, ni Bush padre, ni Bush hijo se han atrevido a presentar la candidatura de cualquier otro gran jurista cuyos puntos de vista conservadores sean abiertamente conocidos. Bill Clinton, por supuesto, no tuvo inconveniente en hacer lo contrario. Pese a la cómoda mayoría republicana del Senado (55- 45) Bush ha hurtado al pueblo norteamericano un debate constitucional en torno a la candidatura de un juez abiertamente conservador. Hubiera ilustrado al electorado sobre los debates constitucionales que el Senado deberá afrontar en los próximos años y hubiera reforzado mucho la base sobre la que intenta reformar la sociedad americana. En lugar de eso, la candidatura de Harriet Miers carecerá de ningún debate ideológico sustancial. Pero no impedirá que los demócratas libren una batalla muy dañina para la candidata a la que intentarán descalificar por no haber sido nunca juez. Desde la mentalidad europea eso equivaldría a una incapacitación rotunda. Desde la norteamericana, no: el recien fallecido presidente del Supremo, William Rehnquist, tampocó fue juez hasta que se sentó en ese tribunal. L Arnold Schwarzenegger, a bordo de un helicóptero, inspeccionó el mes pasado los incendios de California POOL Warren Beatty arrecia sus críticas contra el gobernator Arnold Schwarzenegger, inspirando renovadas especulaciones sobre un eventual desembarco político en las filas del Partido Demócrata Dick Tracy contra Terminator PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Si el peculiar y fascinante universo político de Estados Unidos es a veces descrito como una especie de Hollywood para feos, Warren Beatty puede ser la excepción que confirmaría ese presunto déficit de glamour arrastrado desde la era Kennedy. El legendario galán de Hollywood, consumado pero no consumido a sus 68 años, ha vuelto estos días a inspirar renovadas especulaciones sobre un eventual desembarco político en las filas del Partido Demócrata. En consecutivos foros públicos, el actor semi retirado viene lanzando cada vez más comentadas y demoledoras críticas contra la gestión del gobernator Arnold Schwarzenegger, el héroe de películas de acción que hace dos años se hizo con las riendas políticas de la sexta economía del mundo en virtud de la democracia hiperactiva y las locuras fiscales de uno de los Estados más emblemáticos de la Unión. Ante una nueva cita electoral prevista para noviembre del 2006, no faltan conjeturas sobre la fabulosa posibilidad de que dos actores terminen por disputarse la mansión del gobernador en Sacramento. Las encuestas indican que Schwarzenegger, deseoso de renovar mandato en su encarnación de republicano moderado, es un candidato bastante vulnerable ya que en estos momentos solo dispone de un reducido índice de aprobación que ronda el 30 por ciento. Debilidad que hasta ahora el Partido Demócra- ta no ha sabido aprovechar al carecer de un candidato a la altura del inefable Arnold. Los nombres de bajo perfil que se barajan para las primarias demócratas están muy lejos de capturar la imaginación del electorado californiano. Montajes y propaganda En esta situación, tan proclive a toda clase de maniobras políticas, es donde encuentran especial resonancia las persistentes embestidas de Warren Beatty contra el gobernator El mes pasado, ante la entregada audiencia de un congreso sindical de enfermeras, el protagonista de Dick Tracy acusaba a Schwarzenegger de gobernar gracias a montajes, propagada, cosmética, poses fotográficas, falsos eventos, falsas cuestiones, falsas multitudes y falsos decorados Diatriba muy aplaudida entre gritos de preséntate, Warren, preséntate La reacción de Arnold, muy de Hollywood, ha sido sugerir que Beatty está celoso por sus éxitos políticos, además de descalificar a su izquierdista rival como un tonto Para rematar, los asesores de Schwarzenegger no han dudado en describir al marido de Annette Bening como un El actual gobernador de California dispone de un índice de aprobación de sólo el 30 por ciento decadente, chiflado e irrelevante actor del pasado sin atractivo alguno para nuevas generaciones. Con todo, recientes sondeos adjudican a Warren Beatty, que en 1998 interpretó el papel de anodino senador en la película Bulworth un potencial electoral comparable al del gobernator La ofensiva de Warren contra Arnold se centra sobre todo en una serie de propuestas formuladas por el gobernador y que se presentarán a consulta popular el próximo 8 de noviembre. Estas reformas aspiran a limitar el poder de la Legislatura estatal dominada por el Partido Demócrata y los manejos políticos de los poderosos sindicatos de funcionarios californianos, como las enfermeras o los maestros. Beatty no ha dudado en calificar esta propuesta como fascismo por entregar al gobernador poderes presupuestarios reservados al Legislativo de California. Como en una buena película, Warren Beatty se ha negado por el momento a predecir un final para su intenso historial de escarceos políticos desde hace seis años. Tras ser aclamado por las encantadas enfermeras, el actor improvisaba ante las cámaras de televisión diciendo: No quiero presentarme a gobernador. Pero no creo que nadie deba excluir la posibilidad de servicio público porque eso no es lo que hace un buen ciudadano. Creo que todo el mundo tiene la obligación de decir lo que piensa