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ABC MIÉRCOLES 5 10 2005 57 Una reedición de La rebelión de las masas recuerda a Ortega en el cincuentenario de su muerte Vargas Llosa debuta en escena junto a Aitana Sánchez Gijón con La verdad de las mentiras hoy en el Romea JOSÉ CORREDOR MATHEOS De los amigos de Neville a la madre del bardo Ben Jonson, amigo de Neville, ayudó a publicar el First Folio El conde de Southampton, mecenas del bardo, era socio del diplomático y conspirador británico. La madre de Shakespeare, Mary Arden, era familiar de Neville. Los pocos saberes de Shakespeare Los especialistas siempre se han preguntado cómo podía tener tantos conocimientos de historia y geografía y dominio de lenguas clásicas y contemporáneas cuando había abandonado sus estudios a los doce años. Poeta y crítico de arte Nelville. En principio, Falstaff iba a llamarse Oldcastle (viejo castillo) un juego de palabras antonímico con el nombre de Neville, el cual derivaba del francés nueva villa Cabe destacar que el mecenas de William Shakespeare era el conde de Southampton, uno de los socios de Neville. De hecho, tras la revuelta de Essex, ambos permanecieron en la Torre de Londres durante dos años. Es más, la madre de Shakespeare, Mary Arden, era pariente de Neville. James y Rubinstein alegan que, a través de estas conexiones, Neville conoció a Shakespeare y le propuso que fuera su testaferro. Afirman que Shakespeare dirigió las obras, actuó en ellas y era copropietario de la compañía que las representaba, pero no escribió ninguna. La poesía es tu subconsciente; surge de la necesidad, no de la voluntad Corredor Matheos ganó ayer el Nacional de Poesía con El don de la ignorancia poemario en el que vacío, fugacidad e influencia de la poesía oriental comparten protagonismo TEXTO: DAVID MORÁN No tenía estudios. Los estudiosos siempre se han preguntado cómo era posiblel que William Shakespeare escribiera obras que requerían amplios conocimientos geográficos y políticos, así como dominio para leer fuentes textuales en latín, griego, francés, español e italiano, a pesar de que había abandonado la escuela a los 12 años. Durante los últimos 130 años, algunos especialistas habían barajado la idea de que la autoría de las obras de Shakespeare correspondía al abogado y científico Francis Bacon, a Eduardo de Vere, conocido donjuán Tudor o, incluso, al dramaturgo Christopher Marlow, pero la mayoría de los expertos consideraban que no se habían reunido suficientes pruebas. Ahora, la propuesta de que Sir Henry Neville- -nunca antes relacionado con Shakespeare- -sea el verdadero autor de las obras del bardo tendrá que ser analizada con detalle por los especialistas de todo el mundo. La verdad se sabrá. Desenmascarando al Shakespeare real aparecerá el 25 de octubre (Longman) prologada por Mark Rylance, director del Globe. Debajo de la portada del libro, un retrato de Sir Henry Neville Jonson, Falstaff y Mary Arden. Uno de los pocos documentos que atribuyen oficialmente las obras a Shakespeare fue la edición First Folio publicada en 1623. Ben Jonson fue uno de los responsables de que se pusiera el nombre de Shakespeare en aquella primera edición y, por aquel entonces, trabajaba en una universidad de Londres asociada con la familia Neville. James y Rubinstein creen que Jonson ayudó a promover la ficción de la autoría de Shakespeare a instancias de Henry Neville. James y Rubinstein también insinúan que el personaje de Falstaff- -que aparece en cuatro obras- -en realidad estaba inspirado en el propio Los autores hablan. Hemos acumulado tal cantidad de evidencias de que Neville es el autor de las obras de Shakespeare, que la hipótesis nos parece abrumadoramente sólida afirma Rubinstein. Al comparar la cronología de los textos con la vida de Neville, descubrimos que encajan perfectamente y esclarecen la evolución de las obras- -afirma Brenda James- La belleza y la elocuencia que Neville demuestra en su correspondencia privada y diplomática se corresponden con la vivacidad y la invención lingüística de las shakespearianos. Al examinar sus cartas se encuentran términos y construcciones inusuales que normalmente no se hallan fuera de la literatura de Shakespeare concluye. BARCELONA. La noticia le pilló tan desprevenido que cuando la prensa comenzó a bombardear el teléfono de su estudio con llamadas todavía no había recibido comunicación oficial alguna del Ministerio de Cultura. Seguramente no han conseguido localizarme relativizó José Corredor Matheos, poeta, crítico de arte, historiador y, desde ayer, premio Nacional de Poesía de 2005. El galardón, dotado con 15.000 euros, reconoce El don de la ignorancia (Tusquets) como la mejor obra de poesía publicada en cualquiera de las lenguas del Estado durante el año pasado, pero para su autor significa algo más. Es un premio importante y tiene influencia, ya que, aunque se supone que se impone el mejor libro del año, supongo que también es el reconocimiento a una trayectoria aseguró ayer a ABC durante una breve entrevista. Nacido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) en 1929, José Corredor Matheos se instaló en 1942 en Barcelona, desde donde ha venido combinando la crítica de arte contemporáneo- -ha publicado más de cuarenta títulos sobre el tema- -con la escritura de poesía. Autor de Ahora mismo Y tu poema empieza y Jardín de arena entre otros, Corredor Matheos recibió en 1993 el premio de Artes Plásticas de la Generalitat de Cataluña. ¿Qué ha sentido al conocer la noticia? -Me he enterado por sus compañeros de Radio Nacional, que me han llamado para una entrevista. En premios como estos son tantos los factores que influyen que no te lo esperas, pero me hace mucha ilusión. Durante muchos años, mi poesía ha sido secreta en relación a mi faceta de historiador y crítico de arte, pero parece que últimamemente hay mayor interés por mi obra poética. Aun así, más que los premios, lo importante es escribir. A mí, por suerte, no me ha pasado, pero hay muchos poetas que han sentido miedo a volver a escribir. ¿A qué se refiere con el miedo a volver escribir -La poesía es una voz que te sale muy de dentro y puede ser que un día ya no vuelvas a oír esa voz. Ése es el miedo. La poesía surge de la necesidad, es tu subconsciente. Es imposible hacer un poema con voluntad. Todo esto tiene que ver con el título del libro, El don de la ignorancia en el momento de escribir hay que olvidar todo lo que conoces, y el lector también tiene que olvidarlo todo para dejar que lo que lee le afecte. -Su obra siempre ha guardado una estrecha relación con la poesía oriental y el budismo. ¿Qué es lo que tanto le atrae de esos mundos? -Me gusta la poesía oriental, sí, pero porque dice lo mismo que la de otras culturas de un modo desnudo, esencial. En Europa también ha habido poetas con esa voz esencial, fruto de una influencia oriental, como Juan Ramón Jiménez. -Otro de los temas recurrentes en su obra es su visión detenida de lo fugaz. -La poesía que yo escribo no tiene que ver con el recuerdo, sino con impresiones del instante. El pasado no existe: lo que cuenta es el instante, y como el instante es breve, es fugaz. -Su vida siempre ha estado marcada tanto por el arte como por la poesía. ¿En qué punto cree que entran en contacto ambas disciplinas artísticas? -Hay una larga tradición de poetas que, como Baudelaire y Apollinaire, han escrito sobre arte. Es afín porque hay una atracción, algo que también ocurre con la música: no se puede hacer poesía sin música. En el caso de la pintura y de las artes plásticas existe una aproximación. Es una afinidad que te ayuda, ya que lo que busca el arte es acercarse a la realidad y todas las actividades creativas son puentes.