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18 Nacional MIÉRCOLES 5 10 2005 ABC Atutxa deja el escaño a tres semanas de ser juzgado por no disolver a Batasuna Afirma que no hay ninguna conexión con su procesamiento por desobediencia del Parlamento vasco dijo que no olvidará jamás a quienes tiene algo que agradecer ni a los que han estado impregnados de miseria personal A. ANTOLÍN VITORIA. El cabeza de lista de la coalición PNV EA por Vizcaya en las elecciones de abril y ex presidente de la Cámara vasca en las dos últimas legislaturas, Juan María Atutxa, anunció su abandono de la política activa y el final de una etapa que inició hace 25 años tras presentar su renuncia al acta de parlamentario. Atutxa pasará a ocupar la presidencia de la Fundación Sabino Arana, vinculada al PNV. El ex presidente del Parlamento vasco, que acudió sólo al registro de la Cámara, desvinculó su decisión del juicio que se celebrará contra él, el próximo 26 de octubre, por un delito de desobediencia al no disolver al entonces grupo de Batasuna, Sozialista Abertzaleak. En los pasillos del Parlamento vasco, aseguró que no hay ninguna conexión y afirmó a los periodistas que se trata de una decisión que adoptó tras lo sucedido en los últimos meses en referencia al veto de los herederos de Batasuna, EHAK, a su reelección como presidente del Parlamento y la decisión de su partido de retirar a última hora su candidatura, tras tres plenos fallidos. El que fuera presidente del Parlamento vasco en las dos últimas legislaturas y consejero vasco de Interior con José Antonio Ardanza, rememoró lo b El ex presidente ra deje de ser parlamentario, el juicio se mantendrá en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco al seguir siendo aforada otra de los encausados, la representante de EB, Kontxi Bilbao. Atutxa impedirá, en cualquier caso, con su renuncia al cargo de parlamentario que, en caso de que sea declarado culpable, se le aplique la pena de inhabilitación para cargo público que demanda el sindicato Manos Limpias, pero no la Fiscalía del Estado. Asegurada la pensión De momento, Atutxa tiene pensado regresar a su puesto en la BBK- -cuando pidió la excedencia en 1987 ocupaba un cargo de responsable de área- aunque no lo hará por dinero ya que tiene asegurado el retiro y la pensión como ex miembro del Gobierno vasco y ex presidente del Parlamento. Nacido en 1941 en Vizcaya, concurrió por primera vez al Parlamento vasco en las elecciones de 1980. Su etapa más conocida y la más importante para él fue la de consejero de Interior en los gobiernos de José Antonio Ardanza. Esa responsabilidad le convirtió en objetivo prioritario de ETA. Con el pacto de Lizarra y la llegada de Juan José Ibarretxe al Ejecutivo vasco, saltó a la Presidencia del Parlamento vasco y se convirtió en el más firme auxilio del lendakari y de su gobierno, saltándose, incluso, el reglamento. También favoreció a los batasunos, si bien ETA no le perdonó nunca su paso por la Consejería de Interior. A través de su brazo político, no le puso nunca las cosas fáciles a Atutxa, mientras que sí salía en auxilio de Ibarretxe a la hora de su investidura o de aprobar unos presupuestos o el conocido como plan Ibarretxe Uno de los episodios más sonados durante la Presidencia de Atutxa tuvo lugar el 28 de diciembre del año pasado, cuando se aprobaron los Presupuestos después de que la parlamentaria socialista Irene Novales no pudiera emitir su voto a pesar de intentarlo repetidamente. Atutxa, ayer tras presentar su renuncia al escaño en el Registro de la Cámara ocurrido y tras sostener que las cosas ocurren no siempre como uno quisiera afirmó que se marcha con dignidad, pero sin olvidar. No olvido absolutamente nada, he podido comprobar los distintos talantes de las personas, unas actitudes que jamás seré capaz de agradecer, y otras, que han estado impregnados de miseria personal. Todo eso lo llevaré dentro, y no lo olvidaré jamás Después acudió al despacho de la presidenta de la Cámara, Izaskun Bilbao, para notificarle su renuncia como parlamentario y despedirse de ella, así como de los funcionarios del Parlamento a los que estrechó la mano. La noticia de la renuncia de Atutxa EFE fue recibida sin grandes síntomas de sorpresa por el resto de grupos de la Cámara, y por el silencio del grupo nacionalista. El PP, que en la pasada legislatura pidió su dimisión ante su favoritismo con Batasuna, acogió con respeto su decisión y le deseó suerte en el futuro. Aunque el ex presidente de la Cáma- El PP, que en la pasada legislatura pidió su dimisión, acogió con respeto su decisión y le deseó suerte Me quedé perplejo. Me costó darme cuenta de que los aplausos eran para mí Esto ocurría por los años 80, cuando Ardanza era lendakari y él, Juan María Atutxa, consejero de Interior. La Plaza de Toros de Vista Alegre, en un miércoles radiante de la Semana Grande, arrancó en aplausos al constatar su presencia en el palco presidencial. Eran aquellos los años duros- -nunca han sido blandos en el País Vasco- -en los que ETA parecía imbatible y Atutxa el responsable de combatirla. Y lo hizo, con la Ertzaintza, desde luego, pero sobre todo con su posición frente a los que matan por la patria vasca. Atutxa, empleado cualificado de una caja de ahorros y nacionalista hasta dentro, se empleó a fondo con un discurso deslegitimador de la violencia y ese discurso en labios de un nacionalista no era cosa pequeña. En aquella época, ETA asesinando y Atutxa combatiéndola, no se había producido la formidable sima que hoy distancia a nacionalistas y no nacionalistas. En Vista Alegre, con público mayori- El que fue considerado perseguidor infatigable de terroristas y cómplices pasó a convertirse, para muchos, en un auténtico protector de Batasuna Del aplauso al veto Por CHARO ZARZALEJOS co protector de Batasuna. El uso arbitrario del reglamento parlamentario, según la oposición, le distanció de quienes antes le aplaudían, hasta que llegó el 26 de mayo de este mismo año y unos y otros, desde posiciones radicalmente distintas, confluyeron en el objetivo de arrebatarle la Presidencia. La memoria de los perseguidos Se produjo veto político, pero sobre todo veto personal. Su partido, el PNV, tuvo que prescindir de su persona para desbloquear la composición de la Mesa. Los herederos de aquellos a los que él había perseguido demostraron que tienen memoria y toda ella la volcaron haciendo que Atutxa se convirtiera en un electo entre 75. Hoy es ya un ciudadano más, que en unos días tendrá que comparecer ante la Justicia por haberse negado a disolver el grupo de Sozialista Abertzaleak. Entonces y ahora Atutxa está convencido de que la ley está de su parte. Con Ardanza persiguió a ETA y con Ibarretxe amparó a quienes luego le han vetado. Se va desde el olvido. tariamente no nacionalista, Atutxa era el hombre que logró resumir en su persona y en su quehacer la aquiescencia de todos, menos de los que se dedicaban a matar y jaleaban a los que mataban. Durante años tuvo a los terroristas en los talones. Se montaban falsas caravanas para hacerles creer que iba a dormir a su casa y a punto estuvieron de asesinarle en la propia boda de su hijo. Se merecía un retiro digno y su partido no dudó en presentarle como candidato a la presidencia de la Cámara vasca. Llegó a la misma con una buena imagen, habiendo dejado el mejor recuerdo. Desde esa atalaya vivió acontecimientos que en el País Vasco, además de dejar regueros de luto, han llegado a conformar caracteres y memorias. Personales y colectivas. La memoria forjada por Atutxa duró poco. Algunos, los más próximos a ETA, nunca olvidaron su labor al frente de Interior. Y otros, los no nacionalistas, poco a poco fueron sintiéndose menos asistidos. De perseguidor infatigable de terroristas y cómplices, se convirtió para muchos en un auténti-