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ABC MARTES 4 10 2005 Sociedad 49 CRAIG VENTER Investigador y padre de la genómica Nuestro objetivo es crear una célula viva artificial en uno o dos años Fue el primero en anunciar, hace cinco años, la secuencia completa del genoma humano. Ahora, el instituto que dirige y lleva su nombre busca, a través de los genes, una energía limpia y la solución al cáncer. La Fundación BBVA lo trajo ayer a Madrid TEXTO: JOSÉ MANUEL NIEVES FOTO: IGNACIO GIL ¿Qué ha cambiado desde la secuenciación del genoma humano? -Al día siguiente de anunciarlo se publicó un artículo muy divertido que decía que todo seguía igual. Lo que sí ha cambiado es el mundo de la Ciencia. Por ejemplo, yo dediqué diez años para conseguir una única proteína. Y ahora cualquier científico o estudiante en cualquier lugar del mundo sólo necesita un acceso a internet para tener cualquier gen, cualquier proteína, en cuestión de segundos. ¿Por qué son tan parecidos todos los genomas de los seres vivos? -La respuesta está en la evolución. Todos surgimos de las mismas fuentes. Y una gran parte del genoma está destinada al hecho de estar vivo. ¿Es el proteoma lo que hay que buscar ahora? -Eso es una fantasía. Lo que tenemos que comprender es que los genes codifican proteínas. Y suponer que hay un conjunto fijo de proteínas es un error. Cada vez que estamos expuestos a un virus desarrollamos nuevas proteínas. La de antes era una visión muy simplista. Las compañías farmacéuti- cas tenían la esperanza de que fuera así, un gen, una proteína, un fármaco, una enfermedad, un millón de dólares... Pero las cosas no funcionan así. ¿Cuántos genes hacen falta para estar vivo? -Pocos, aunque más de los que tiene un virus. Mi opinión es que los virus no están vivos, aunque se reproduzcan. Porque no tienen vida independiente. Son como piratas que secuestran un barco o un avión, que necesitan para poder vivir. Los virus son una parte de la vida, pero no son la vida en sí. ¿Hasta dónde ha llegado con sus experimentos de vida artificial? -En 2003, creamos un virus capaz de colocar ADN en una bacteria, que empezaba así a producir partículas virales. Eso nos dio los componentes para construir paquetes de genes, de diez a veinte genes por paquete, con los que después construimos un cromosoma más grande. ¿Cómo de grande? -Emprendimos un camino que nos ha llevado a producir las mayores moléculas químicas artificiales creadas hasta ahora. El virus de 2003 tenía unas cin- Hemos conseguido producir las mayores moléculas químicas artificiales creadas hasta ahora co mil letras de código genético. Ahora se trata de algo cien veces mayor, de quinientas mil letras. ¿La intención final es lograr artificialmente una célula viva? -Sí. Esa es precisamente la intención. ¿Cuándo cree que estará en condiciones de realizar este logro? -Si los experimentos que estamos realizando con la vida sintética funcionan, entonces podremos obtener una célula viva en uno o dos años. Ese es el objetivo. Si no es posible, entonces habrá que replantear muchas cosas y seguramente tardaremos décadas. -Usted ha pasado del genoma humano al genoma del mar ¿Qué es lo que pretende conseguir? -Sólo respuestas sencillas a preguntas sencillas. ¿Cómo es la vida en nues- tro planeta? ¿Con quién lo compartimos? Nos sorprende la enorme diversidad de nuevas especies y genes que vamos encontrando. Y la nueva química y la nueva biología, que no comprendemos para nada y que, sin embargo, es esencial para la vida en este planeta. ¿Se puede hablar del genoma de un ecosistema -Cuando Darwin estuvo en las islas Galápagos, no pudo ver lo que nosotros estamos midiendo ahora, porque es invisible. Se puede hablar de los genomas colectivos de un ecosistema. Los ecosistemas, igual que nosotros, que tenemos cien trillones de células, también son sistemas pluricelulares. Sólo que no tienen cuerpo. ¿Dónde aplicará estos nuevos conocimientos? -Tenemos un equipo que está tratando de crear energía limpia utilizando la biología. Si podemos recuperar el CO 2 del medio ambiente y fijar el carbono en las células, entonces quizá seamos capaces de invertir parte del daño que estamos haciendo. Entendíamos, hasta ahora, la química de los océanos, pero no conocíamos la química del ciclo del carbono, ni cómo los microorganismos la llevaban a cabo. ¿Y el genoma humano? -El equipo de genoma humano de mi instituto está trabajando ahora en los cambios genómicos en el cáncer. Sabemos, por ejemplo, que los genes de la tirosina quinasa son los controladores naturales del crecimiento celular. Por eso, actuar sobre esos receptores puede ayudar en todos los tipos de cáncer. Y hemos encontrado, además, que los cambios celulares del cáncer son, en su mayoría, somáticos, y no heredados. Es decir, que proceden del exterior, del medio ambiente, y no de la herencia, lo cual es justo lo contrario de lo que se pensaba. En el cáncer de mama, por ejemplo, la herencia de genes apenas si explica un 3 de los casos. ¿Por qué piensa que no tendrá éxito el proyecto del Genoma del Cáncer Humano presentado en febrero por Eric S. Lander y científicos del Instituto Nacional del Cáncer? -Yo creo que sus preguntas no están bien planteadas. A nosotros nos gusta producir datos que dan respuestas concretas y que realmente hacen avanzar la ciencia. En el cáncer estamos ansiosos por poder ayudar rápidamente a los pacientes. Y algunas de estas investigaciones, sin embargo, están concebidas únicamente para conseguir más fondos. ¿Hará público todo este conocimiento? -Toda la información que generamos está y estará siempre disponible para todos en internet. ¿Por eso se fue de la empresa Celera después de anunciar la secuencia del genoma humano en 2000? -No me fui, me echaron (risas) En Celera usamos dinero comercial para pagar la secuenciación del genoma humano. Y luego se lo regalamos al mundo. Y el proyecto costó cinco mil millones de dólares... Y además yo no le caía del todo bien al presidente de la compañía matriz... De hecho, cuando le dije que en seis meses quería marcharme para volver a mi instituto, se enfadó mucho y me contestó: no se puede usted marchar, porque le despido ahora mismo.