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44 MARTES 4 10 2005 ABC Sociedad 9.43 h. 9.50 h. 10.05 h. 10.34 h. 10.48 h. 10.53 h. 10.56 h. 10.58 h. Masivo seguimiento en España del espectacular eclipse anular de sol Durante el fenómeno, irrepetible hasta 2028, la temperatura bajó entre uno y cuatro grados b Los más afortunados siguieron con detalle las diferentes fases del eclipse desde los telescopios que se instalaron en improvisados observatorios en las ciudades ABC MADRID. Una tenue luz, percibida como un atardecer, invadió ayer una franja de la Península Ibérica de 185 kilómetros, mientras miles de personas se echaban a la calle para contemplar uno de los espectáculos más esperados de esta última semana. El eclipse anular de sol tuvo un extraordinario seguimiento. Fue un acontecimiento histórico que se contempló desde los edificios, avenidas, calles, plazas y parques de las ciudades privilegiadas para admirarlo: Vigo, Santiago de Compostela, Madrid y Alicante, entre otras. Una bella coreografía cósmica que vino acompañada de un descenso de las temperaturas, a veces de forma más sutil (un grado) y otras más brusca (hasta cuatro grados) Madrugador. Así comenzó en Vigo, donde el eclipse anular de sol se presentó rondando las 9.40 horas de la mañana. El lugar privilegiado, el primer punto del continente europeo, que estrenó el fenómeno y donde miles de personas se agolpaban desde una hora antes en el monte de Castro, uno de los lugares más altos de la ciudad olívica. Responsables del propio ayuntamiento vigués se sorprendían de la extraordinaria afluencia de gente, que atraída por la historicidad del momento- -en Galicia no se volverá a contemplar un eclipse anular hasta 2082- provocó un gran colapso de tráfico en las vías aledañas a la fortaleza del monte y dejó sin unas solas gafas homologadas a las ópticas de la ciudad. Cuando el momento llegó (las 10.51 horas) las cerca de 2000 personas que abarrotaban el monte vieron cómo un leve atardecer caía sobre ellos y quedaron prendados del efecto colate- ral del eclipse el anillo de luz que dejó escapar el sol alrededor del satélite se dibujó en camisas, coches... Instantáneas que sí pudieron fotografiar sin temor a quemarse la retina. Arranca el viaje Igual de cuidadosos fueron en Santiago de Compostela, donde el fenómeno se retrasó un minuto respecto a Vigo. El Observatorio Astronómico Ramón María Aller, de la Universidad compostelana, habilitó un telescopio y una pantalla gigante a los pies de la catedral e hizo las delicias de un centenar de amantes de la astronomía, niños y peregrinos que colmaron el final de su andadura con el acontecimiento. En el propio observatorio, los profesionales se afanaron en recapitular las informaciones que desprendía el eclipse: 12,5 grados marcaban sus mediciones minutos antes de la anularidad, dos décimas menos durante el apogeo lunar y un leve aumento de la temperatura inicial cuando el fenómeno viajó a la segunda Comunidad: Castilla y León. El paso por Castilla Los castellanoleoneses se concentraron en los puntos privilegiados de sus respectivas capitales para admirar el fenómeno cósmico. Cientos de personas invadieron el acueducto de Segovia. El Observatorio Astronómico El Castillo, en la localidad soriana de Bo- Los madrileños se congregaron en el Planetario robia, abrió sus puertas al público para una ocasión tan especial y brindó por turnos sus telescopios a los curiosos. Igual que hizo el planetario del Museo de la Ciencia en Valladolid que instaló también varios telescopios en una plaza para observar este baile de astros. En Ávila, el eclipse de sol borró durante poco más de una hora una de las imágenes habituales de su casco histórico: el vuelo de los vencejos entre las almenas de la Muralla. El cielo de la ciudad se quedó sin gorriones, ni vencejos, ni palomas, que se escondieron ante el fenómeno interplanetario, o tal vez por el frío, puesto que los termómetros bajaron hasta alcanzar los siete grados centígrados. El dicho De Madrid al cielo se hizo ayer más real que nunca. Plazas, parques, azoteas y cualquier esquina en plena calle sirvieron a los madrileños de observatorio privilegiado. Nadie quería perderse esta improvisada lección de astronomía. Y fueron muchos, entre 15.000 y 20.000 personas, los que se acercaron al Planetario para seguir el fenómeno con la ayuda de las explicaciones de un experto del centro. Pero cuando se produjo la máxima ocultación el silencio se adueñó de la contemplación, roto sólo por un violín y los aplausos espontáneos del público. El Planetario fue uno de los pocos lugares donde se repartieron gafas gratuitamente. También se hizo entre los alumnos de algunos colegios, que retrasaron la hora del recreo para que los estudiantes pudieran disfrutar del fenómeno. El Jardín Botánico del madrileño Paseo del Prado fue otro de los lugares ele- Vigo fue la primera ciudad española donde se vio el eclipse, sobre las 9,40 horas Entre 15.000 y 20.000 personas se concentraron en el Planetario de Madrid